domingo, 19 de junio de 2022

¡FELIZ DÍA, PAPÁ!


3 Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar. 4 Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado; 5 y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo:


Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor,

Ni desmayes cuando eres reprendido por él;

6 Porque el Señor al que ama, disciplina,

Y azota a todo el que recibe por hijo.

 

7 Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? 8 Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos. 9 Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? 10 Y aquellos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero este para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad. 11 Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.

Hebreos 12:3-11

 

Hoy es Día del Padre; y, como todos los años, tan igual como con el Día de la Madre, los medios publicitarios solo hacen énfasis en aquello que, fundamentalmente, estimula el consumismo; para, entre otras cosas, hacer de este día un día comercial; aun si se intentan resaltar las virtudes –en esta oportunidad- del padre, para el reconocimiento que este día festivo debería darle con toda justicia.

 

En esta cita bíblica, el apóstol Pablo hace el énfasis en la disciplina (lo que implica instrucción y corrección); y, cuando se trata de la disciplina que deberíamos estar impartiendo nosotros –como padres- a nuestros hijos, el apóstol hace esta realista aseveración: “Y aquellos [se refiere a los padres], ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía…” (v. 10); para, de nuestra parte, reconocer que –ciertamente- disciplinamos a nuestros hijos como nos parece, según nuestro parecer o la mejor instrucción que hayamos recibido a lo largo de los años, de nuestra natural formación. ¿Recuerda usted aquello de “¡Yo educo a mis hijos como a mí me parece!”? Es común oírlo entre las gentes, entre los padres y madres. Sin embargo, porque los hijos son el fruto de nuestro mejor o peor accionar como padres, de nuestros aciertos o desaciertos, debemos reconocer –por ellos, nuestros hijos- si realmente hemos obrado correcta o incorrectamente en nuestro importante rol como padres.

 

En una sociedad que nos alarma reconocer una juventud totalmente desorientada, sin un norte inteligente a seguir, sin instrucción para la vida; y, lo que es dramáticamente peor, muchos de ellos involucrados en vicios y la delincuencia; solo nos queda aceptar, por ello, que muchos de nosotros los padres no hemos obrado correctamente como padres (y lo mismo las madres); y que, reconociéndolo humildemente, bien haríamos en buscar ayuda para ser buenos y excelentes padres; porque, en la medida que lo seamos, igualmente dejaremos un legado de buenos y excelentes hijos.

 

El Señor Yeshúa (Jesús en hebreo) dijo: “… la sabiduría se justifica por sus hijos.” (Mateo 11:19)

 

Cierto, no hay una escuela o institución que, con mediana u óptima cordura, capacite a los padres en tan importante oficio; porque, y como bien reza el dicho: “De tal palo, tal astilla”; precisamos ser tal de buenos padres que, en consecuencia, esperemos ver –igualmente- buenos a nuestros hijos; y, como quiera que Dios ha determinado que esta capacitación, esta responsabilidad se de al interior de nuestros hogares, entre padres e hijos; en la medida que vayamos prosperando en sabiduría para, a nuestra vez, dejar este legado de sabiduría en nuestros hijos, el Proverbios capítulo 4 nos confronta con la responsable postura de un padre para con sus hijos. Leamos:

 

1 Oíd, hijos, la enseñanza de un padre,

Y estad atentos, para que conozcáis cordura.

2 Porque os doy buena enseñanza;

No desamparéis mi ley.

3 Porque yo también fui hijo de mi padre,

Delicado y único delante de mi madre.

4 Y él me enseñaba, y me decía:

Retenga tu corazón mis razones,

Guarda mis mandamientos, y vivirás.

5 Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia;

No te olvides ni te apartes de las razones de mi boca;

6 No la dejes, y ella te guardará;

Ámala, y te conservará.

7 Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría;

Y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia.

8 Engrandécela, y ella te engrandecerá;

Ella te honrará, cuando tú la hayas abrazado.

9 Adorno de gracia dará a tu cabeza;

Corona de hermosura te entregará.

10 Oye, hijo mío, y recibe mis razones,

Y se te multiplicarán años de vida.

11 Por el camino de la sabiduría te he encaminado,

Y por veredas derechas te he hecho andar.

12 Cuando anduvieres, no se estrecharán tus pasos,

Y si corrieres, no tropezarás.

13 Retén el consejo, no lo dejes;

Guárdalo, porque eso es tu vida.

14 No entres por la vereda de los impíos,

Ni vayas por el camino de los malos.

15 Déjala, no pases por ella;

Apártate de ella, pasa.

16 Porque no duermen ellos si no han hecho mal,

Y pierden el sueño si no han hecho caer a alguno.

17 Porque comen pan de maldad, y beben vino de robos;

18 Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora,

Que va en aumento hasta que el día es perfecto.

19 El camino de los impíos es como la oscuridad;

No saben en qué tropiezan.

20 Hijo mío, está atento a mis palabras;

Inclina tu oído a mis razones.

21 No se aparten de tus ojos;

Guárdalas en medio de tu corazón;

22 Porque son vida a los que las hallan,

Y medicina a todo su cuerpo.

23 Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón;

Porque de él mana la vida.

24 Aparta de ti la perversidad de la boca,

Y aleja de ti la iniquidad de los labios.

25 Tus ojos miren lo recto,

Y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante.

26 Examina la senda de tus pies,

Y todos tus caminos sean rectos.

27 No te desvíes a la derecha ni a la izquierda;

Aparta tu pie del mal.

 

Naturalmente, aquí se dice de la dirección de un padre que conoce a Dios, no uno que lo ignora; pero uno que, conociendo a Dios, luego aplica el mismo proceder de Dios para con nosotros para, ahora, de nuestra parte aplicarlo con nuestros hijos; porque, como bien lo leemos en esta porción bíblica de Hebreos 12, Yehováh Dios es el Padre de los espíritus, Él trata con nuestros espíritus (con nuestro ser interior); para, desde allí, ir formando el carácter noble y justo que Él espera en todos nosotros. Así, si usted, padre, no tiene la gracia de ser un padre exitoso (lo puede constatar por el fruto de sus hijos); y, como bien reza la cita bíblica de inicios de este artículo, disciplina a sus hijos como a usted le parece (y eso pueda que sea correcto o no), le animo a invocar a Yehováh Dios, al Padre de los espíritus; Quién, amorosamente, responderá al clamor de todo el que lo invoque (Jeremías 33:3); y, como Su más vital promesa y don de vida, reclame y ansíe la promesa de Su bendito Espíritu Santo; que, como bien lo dijo el Señor Yeshúa, nos guiará a toda verdad (Juan 16:13), para vidas fructíferas, y que glorifiquen y bendigan Su nombre.

 

Hoy tenemos en casa toda suerte de padres y madres sustitutos en los programas de televisión; donde, por lo general, se imparten temas vanos; ¿divertidos? Oh, sí, pero vanos, intrascendentes; y, luego, no nos cause admiración por qué nuestros hijos viven vidas igualmente vanas, copia de o que ven en la televisión; y, por último, a través del Smartphone, del internet e innumerables aplicativos; y, muchos de estos, impartiendo violencia; y, luego, nos preguntamos ¡¿por qué hay bullying en los colegios?! ¡Por qué de conductas sexuales pervertidas, a causa de la pornografía al alcance de adolescentes, jóvenes y aún mayores de edad!

 

Es tal la irresponsabilidad de muchos padres que, desentendidos de sus hijos; porque, claro, es más importante el partido de fulbito con los amigotes y, después, las reuniones donde se consume tiempo libando licor; y, casi siempre, mal gastando el poco dinero que se gana en el trabajo; cuando, nuestros hijos anhelan mayor tiempo interactuando con sus padres, cruzando información, recibiendo consejo; y, por lo mismo, por esta desatención luego los hijos optan por salir a la calle; donde, por lo general, se involucran con otros amigos igualmente desorientados; y, al rato, ya los vemos incursionando en el cigarrillo, el licor y las drogas; y, luego, nos preguntamos ¡¿por qué estos reveses de la vida?!

 

Saben, las Escrituras nos advierten que el mundo entero está bajo o gobernado por satanás (1 Juan 5:19); que, si realmente lo creyéramos, nos esforzaríamos por redoblar nuestro cuidado por nuestros hijos y, como en mi caso, aún de nuestros nietos. No debemos ser indiferentes, sino interesados por la formación cada vez más integral de nuestros hijos y nietos; cuidando que, cada área mental, emocional y espiritual estén debidamente atendidos. ¿Se necesita ser sabios para cumplir con este importante rol de padres? Sí; y, ¿qué hay si no lo soy? Podemos recurrir a aquellos padres que, siéndolos, comprobamos su éxito con hijos igualmente sabios e inteligentes, preparados para una vida cada vez más difícil y peligrosa; donde, el pecado (errar al blanco) es causa de decepción, desaliento y amargura. Podemos, fundamentalmente, recurrir a Yehováh, el Padre de los espíritus; Quién, como lo hizo con Salomón (2 Crónicas 1:7-12), nos dará sabiduría para ser padres y madres competentes en un mundo inclinado al pecado y sus consecuencias.

 

5 Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. 6 Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. 7 No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. 8 El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.

Santiago 1:5-8

 

¡Feliz día, papá!

viernes, 15 de abril de 2022

LA CENA DEL SEÑOR

 

E

n torno a la fiesta que el pueblo cristiano viene celebrando, acerca de La Pascua o Pesaj (del hebreo); como muchos o todos, meditaba en cómo, durante la Cena que instituyó nuestro Señor Yeshúa (Jesús del hebreo), y que ordenó tomáramos seguidamente (periódica o eventualmente), que este ritual parece comprometer a quién la toma; y, definitivamente, en igual sentido que la Pascua o Pesaj que, original o inicialmente, fue instituida en días de Israel, cuando el pueblo de Yehováh (pronunciación más acertada del hebreo) estuvo a punto de ser libertado de una dura esclavitud en Egipto.


Sí, durante la Pascua, registrado por primera vez en el libro de Éxodo, capítulo 12, Israel fue ordenado a matar (degollar) un cordero tomado de las ovejas o cabras; y que, mientras comían de su carne asada, ellos debían untar la sangre del animal sobre el dintel y columnas de la puerta; porque, según lo dio a conocer Moisés, esa noche Yehováh pasaría; y, donde Él no viera la señal de sangre sobre dintel y columnas, Él procedería a matar al primogénito en esa casa.

¿Qué significaba la sangre sobre la puerta?

En palabras del Rev. William Branham, sencillamente, la sangre significaba que algo había muerto, el cordero; y, el hecho de que dentro de la casa estaban comiendo la carne asada de este cordero, significaba que, y para un hebreo, israelita y judío aun el día de hoy esto tiene mucho sentido, que ellos reconocían esa carne como saludable para sus organismos; y, en la coyuntura de la liberación de que eran objeto, que la sangre derramada y el comestible de la carne del cordero significaban el salvo conducto que los protegería de la inminente muerte si acaso ellos no aplicaban la sangre y, tampoco, degustaban la carne asada del cordero.

Como ustedes reconocerán, tiempo después muchos de los israelitas, la mayoría, fustigó a Moisés para retornar, vuelta, a Egipto; aduciendo que, porque la peregrinación que ellos empezaban en el desierto –aparentemente- no les proveía para los alimentos, mejor era volver a Egipto (aun a costa de volver a ser esclavos); para, como ya el paladar de ellos se había acostumbrado, seguir degustando el habitual alimento que ellos acostumbraron comer durante 400 años de esclavitud: “Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos;” (Números 11:5); así, cuando ellos degustaron el cordero asado; tanto porque ellos, originariamente, eran cultores o criadores de ganado ovino; ahora, y con mayor razón, ellos debían degustar el cordero en este especial momento de sus vidas; en tanto, de esta manera, ellos estaban demostrando gustar del cordero; que, por bien de ellos, había sido degollado. Cuando ellos comían el cordero; con esto, ellos estaban declarando que lo estaban aceptando; y, de la misma manera; cuando, en la Cena del Señor, Él instituyó esta Santa Cena; comer de esta Cena: el pan y, después, la copa de vino; significaban que, quién comía de esta Cena, estaba aceptando, aprobando los términos, significado y sentido de la misma.

Como recordarán, durante la Cena, el Señor dijo:

26 Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. 27 Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; 28 porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.

Mateo 26:26-28

Así; cuando los discípulos procedían a comer el pan partido, y beber de la copa; con esto, ellos estaban declarando, afirmando o confesando aceptar el sentido que el Señor daba a los elementos de la Cena. En el v. 28, el Señor afirma “esto es mi sangre del nuevo pacto”, y eso es lo que estábamos a punto de ver en ejecución, el establecimiento de un nuevo pacto; y, a diferencia del primer pacto, también con sangre, entre Yehováh e Israel, esta vez mediante la Sangre de un Justo; que, en tanto valemos más que los animales (Mateo 6:26; y Lucas 12:24), entonces debíamos ser comprados mediante mayor precio, la Sangre de Yeshúa el Cristo, y así lo afirmó el Apóstol Pedro:

18 sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, 19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, 20 ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros,

1 Pedro 1:18-20

En definitiva; cuando los discípulos comieron del pan partido y, después, tomaron de la copa; con esto, ellos estaban declarando estar conformes con el significado de los elementos que intervienen en la Cena: el pan y el vino; aceptando, mientras comían y bebían, el pacto que el Señor les estaba declarando; que, por causa de ellos (nosotros), Él fue partido, Él sangró. El Apóstol Pablo, en varias de sus enseñanzas, él nos da a entender que, cada cosa que el Señor Yeshúa hizo fue por nosotros, es más, él afirma que el Señor, ahora mismo y como Sumo (Máximo) Sacerdote, Él nos está representando en el cielo; y, tanto así es real esta representación Suya a favor de nosotros; que, en Efesios 2:6, el apóstol afirma que nosotros –ahora mismo- “nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús”. ¡Aleluya! Y todo esto por razón de Su muerte, sepultura, resurrección y exaltación; porque, cuando Él obró todo esto, Él lo hizo en nuestro reemplazo, en representación nuestra.

Por lo mismo es muy vital que, cuando decidimos aceptar a Yeshúa o Jesús, por lo que Él hizo en nuestra representación, que decidamos ser bautizados en agua; y que, mientras somos bautizados o “sepultados” en agua, que el bautizador invoque el nombre del Señor Yeshúa (o Jesús), ¡NO EL NOMBRE DE UNA INEXISTENTE TRINIDAD!; porque, cuando lo hacemos tal y como fue la práctica en la Iglesia primitiva, naciente y llena del Espíritu Santo (lean, por favor, el libro de Hechos; y, allí, verán que, cada vez que un creyente fue bautizado, fue invocando el nombre del Señor Yeshúa o Jesús, nunca en “el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”; lo que, finalmente, quedó instituido desde el Concilio de Nicea; cuando, hombres malvados al interior de la Iglesia, y con el apoyo de un incrédulo como el Emperador Constantino, quitaron el bendito nombre de nuestro Señor Yeshúa de la práctica del bautismo y otras prácticas; como, por ejemplo, para echar fuera demonios, etc.

El Apóstol Pablo profetizó que lobos rapaces entrarían en la Iglesia, “que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos.” (Hechos 20:29-30); y, en 2 Tesalonicenses 2:7, él reconoció que ya, en aquel tiempo, ya estaba en acción “el misterio de la iniquidad”, lo que el Apóstol Santiago llama pecado:

y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.

Santiago 4:17

¿Qué es iniquidad? Esta palabra deriva del griego “anomos”, que se traduce como “no estar sujetos a la ley”; lo que, en nuestros días, en un juzgado civil, llamaríamos “prevaricato”; conocer la ley; pero, igual, no aplicarla, no practicarla.

Del mismo modo; éstos inicuos de hoy, saben que el Espíritu Santo se recibe por causa del nombre de Yeshúa o Jesús; pero, cuando bautizan a un nuevo creyente, solo invocan títulos de Dios, no el nombre que Él, el único Dios, Yehováh, usó en Su oficio como Hombre, como el Justo que pagó por nuestros pecados. Oh, ellos llaman “herejes” a quienes no creemos en la Trinidad, a quienes usamos el Nombre que es sobre todo nombre (Filipenses 2:9); pero, a mi entender, serían ellos los herejes con tamaña herejía de una Trinidad inexistente; contrariando lo que Yehováh mismo nos dijo, mediante Su profeta, “¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido.” (Isaías 8:20); cuando la ley dice, con total claridad, “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.” (Deuteronomio 6:4); y el testimonio de los profetas: “5 Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste, 6 para que se sepa desde el nacimiento del sol, y hasta donde se pone, que no hay más que yo; yo Jehová, y ninguno más que yo, 7 que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo Jehová soy el que hago todo esto.” (Isaías 45:5-6).

El Apóstol Pablo, reconociendo la vitalidad del nombre de Yeshúa o Jesús, o como quiera que este nombre fue traducido y pronunciado entre los gentiles de entonces, enseñó el bautismo en este Nombre: “Yeshúa” o “Jesús”, no en títulos; porque, si acaso lo ignoran, el nombre del Señor en hebreo, Yeshúa, significa literalmente “Yehováh yoshía o salva”; por lo que, cuando se le dio el nombre al Salvador, Yeshúa (Mateo 1:21), con este nombre Él estaba declarando y reconociendo que la redención es de Yehováh o Jehová (Isaías 41:14; 44:24; y 54:5 y 8); y que, cuando somos bautizados, según él lo enseña en Romanos 6:3-4, nos estamos identificando o reconociendo nuestro vínculo con este Nombre; motivo por lo cual, tan pronto somos bautizados, tenemos autoridad para pedir y recibir el Espíritu Santo, la promesa de Su redención, de Su justificación, que realmente hemos creído en la provisión de Su salvación mediante este Nombre: Yeshúa o Jesús.

¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

Romanos 6:3-4

De igual manera, cuando participamos de la Cena del Señor, comiendo el pan y bebiendo el vino, nos estamos identificando con Su bendito Cuerpo y preciosa Sangre; que las estamos aceptando, creyendo, admitiendo como importantes en la obra de redención a nuestro favor.

¿Qué vas a comer el día de hoy? Pescado, como es la tradición. Te animo a participar de Su Cena; y que, cuando celebren la Cena del Señor en tu iglesia local, o lo hagas en tu casa reunido con los tuyos, celebres nuestra Pascua en Cristo Yeshúa o Jesús (1 Corintios 5:7), nuestro Passover (en inglés); que, traducido, significa “pasar por alto”; porque, ciertamente, cuando Él murió por nuestros pecados, Él proveyó la única salida por la cual, Yehováh Dios, pasa por alto nuestros pecados, mediante Su juicio en Aquel que nos representó en la cruz, donde Él llevó nuestra maldición. ¡Aleluya!

a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,

Romanos 3:25

¿Saben? Yeshúa (o Jesús) es la verdadera Pascua; de lo cual, Israel solo tuvo el tipo y sombra. Amén.

domingo, 27 de febrero de 2022

LA HOMOSEXUALIDAD Y LA BIBLIA

(Conducta Cristiana)


Saludos amigos, en el Santo Nombre de Jesucristo. El propósito de este tratado es presentar, sin prejuicios, lo que la Biblia enseña claramente sobre la homosexualidad. Comenzamos afirmando desde el principio que la Santa Biblia King James está 100% en contra de la homosexualidad, como mostraremos con cerca de 50 pasajes de la Palabra de Dios. No hay una Escritura en la Santa Biblia que justifique el matrimonio homosexual o cualquier acto homosexual, a pesar de lo que muchos maestros intenten decir. Jesucristo, el Hijo de Dios, es el mismo ayer, hoy y siempre, y la Biblia tiene el mismo juicio sobre la homosexualidad en toda la Biblia. Dios estuvo en contra de la homosexualidad ayer - o en el pasado - Él está en contra de ella hoy - y siempre estará en contra de ella, porque el acto desafía con orgullo y sin vergüenza Su diseño y perfecta voluntad.

Por favor, esto no es un discurso de odio, los GENUINOS CRISTIANOS no odian a los homosexuales, ni aprueban ninguna violencia hacia los homosexuales.

No estamos juzgando ni declarando que sabemos adónde van todos los homosexuales después de morir: al cielo o al infierno. Sólo Dios conoce sus destinos. Pero la Biblia dice que NO heredarán el Reino de Dios si no se arrepienten, como tampoco los mentirosos, asesinos, maestros de herejías, adúlteros, fornicarios y más (1 Corintios 6:9-10).

Todos debemos odiar nuestro pecado (Romanos 7:15). La diferencia entre los cristianos y los homosexuales es que los cristianos experimentan la liberación de muchos pecados y nuestro intento diario de vencer los pecados que permanecen en sus vidas. Las secciones hogareñas, por otro lado, están orgullosos de su pecado y no se arrepentirán, o no buscan la liberación de este acto lujurioso.

Enseñanza bíblica sobre la homosexualidad

Con respecto al tema de la homosexualidad, la Biblia es completamente UNIVERSAL, ya que la Biblia condena la homosexualidad y a todos aquellos que participan del acto, pero ruega a los homosexuales que se arrepientan.

El pecado específico de la homosexualidad se condena en las siguientes dos Escrituras del Antiguo Testamento, y tres del Nuevo Testamento: Levítico 18:22, Levítico 20:13, Romanos 1:26-32, 1 Corintios 6:9-11 y 1 Timoteo 1: 10-11.

Las palabras puras de la Biblia (Prov. 30:5) describen el acto de la homosexualidad de la siguiente manera:

Una “abominación” o cosa repugnante (Lev. 18:22), “vil” o vergonzoso, deshonroso, vergonzoso (Romanos 1:26), “contra naturaleza” o antinatural (Romanos 1:26, 27), una “lujuria” o deseo prohibido (Romanos 1:27), “indecoroso” o vergüenza de la desnudez (Romanos 1:26), “no conveniente” o impropio (Romanos 1:28), “abusadores de sí mismos” en 1 Cor. 6:9, “fornicarios” y los que “se contaminan con los hombres” en 1 Timoteo 1:10.

Quizás el grupo más infame de homosexuales en la Biblia fue la gente de Sodoma y Gomorra, del libro de Génesis, capítulos 18 y 19. Estos desobedientes fueron destruidos por fuego y azufre “de parte de Yehováh desde los cielos” según Génesis 19:24.

Se habla de Sodoma 53 veces en la Biblia. 12 veces la Biblia solo menciona el nombre literal de la ciudad y el nombre del rey de Sodoma. Pero 41 de las 53 veces que se habla de Sodoma tienen que ver con el pecado y la maldad de Sodoma y la condenación que Dios trajo sobre ese pueblo a causa del pecado de la homosexualidad.

En el AT, los siguientes escritores de la Biblia condenaron a Sodoma y el acto de la homosexualidad:

Moisés en Génesis 13:10, 13:13, 18:20, 18:26, 19:4, 19:24, 19:28, Deut. 23:17, 29:23, 32:32,

Los escritores de 1 y 2 Reyes: 1 Reyes 14:24, 15:12, 22:46, 2 Reyes 23:7,

El profeta Isaías: Isaías 1:9, 1:10 (esto habla de Dios llamando a Israel por el nombre de “Sodoma”) 3:9, 13:19,

El profeta Jeremías: Jeremías 23:14, 49:18, 50:40, Lamentaciones 4:6,

El profeta Ezequiel: Ezequiel 16:46, 16:48, 16:49, 16:53, 16:55, 16:56,

El profeta Amós: Amós 4:11,

El Profeta: Sofonías 2:9.

En el NT, los siguientes escritores de la Biblia condenaron a Sodoma y el acto de la homosexualidad:

Jesús, el Dios de la Biblia: Mat. 10:15, 11:23-24, Marcos 6:11, Lucas 10:12 (Jesús hablando del día del juicio); Jesús predice que Su segunda venida será en días como los de Sodoma - Lucas 17:29-32; (Así que Jesús habló de ello unas cuantas veces y todos estaban en condenación);

San Pablo en: Romanos 9:29 (cita Isaías 1:9)

San Pedro en: 2 Pedro 2:6 (impío);

San Judas en: Judas 1:7 (carne “extraña”);

San Juan en: Apoc. 11:8 (Israel llamada Sodoma espiritual);

Basado en este examen de la Biblia, ¿Con qué grupo de predicadores estará usted hoy? ¿Estarás del lado de los predicadores y profetas que escribieron la Biblia y condenaron el acto de la homosexualidad - O - estarás del lado de muchos de los predicadores de hoy en día que dicen que la homosexualidad es aceptable ante Dios, y que Dios nunca comisionó a estos predicadores de hoy en día, hacer milagros y profetizar o escribir la Biblia? Para mí y mi casa, y nuestra iglesia, creeremos en la Biblia y en los hombres que Dios comisionó para escribir Sus eternas e inmutables palabras de verdad. La homosexualidad fue y sigue siendo un pecado según la eterna e inmutable palabra de Dios.

La enseñanza de Jesús sobre la homosexualidad

Escuché que se predicó que Jesús NUNCA abordó el tema de la homosexualidad en los cuatro Evangelios, por lo que, según los predicadores de hoy en día, Jesús debe haber apoyado la homosexualidad. Creemos que es una interpretación falsa.

Si bien puede ser cierto que Jesús nunca hizo referencia DIRECTA a las Escrituras del Antiguo Testamento sobre la homosexualidad, como Levítico 18:22, Levítico 20:13, Jesús mencionó DIRECTAMENTE a la gente de Sodoma y Gomorra, como presentamos anteriormente (Mateo 10:15, 11: 23-24, Marcos 6:11, Lucas 10:12). Cada vez que mencionó al pueblo de Sodoma, fue en el contexto del día del juicio que asoció el comportamiento sodomita con la ira de Dios.

Jesús también conectó el aumento de la homosexualidad directamente con el fin del mundo y Su segunda venida, que enseñaremos más adelante en este tratado (Lucas 17).

También debemos señalar que Jesús abordó indirectamente el tema de la homosexualidad porque cada vez que Jesús enseñó sobre el matrimonio, ¡Su énfasis estaba en el matrimonio entre un hombre y una mujer! La enseñanza de Jesús sobre el matrimonio siempre apoyó el relato de Génesis sobre el diseño original de Dios para el matrimonio: un hombre y una mujer. El énfasis principal de Jesús fue tratar de llevar a la gente de regreso al PRINCIPIO - Adán y Eva - Hombre y mujer - Sin divorcio - ¡Compromiso de por vida empoderado por Dios mismo!

Mateo 19:1-12

Mateo 5:27-32

Antes de continuar, recordemos que Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos (Hebreos 13:8). Entonces, si Jesús apoyó SOLAMENTE el matrimonio entre un hombre y una mujer ayer, hace 2000 años, entonces hoy solo apoyaría la misma unión. Y siempre apoyará la misma unión.

 

MATEO 18:4-8

4 Así que, cualquiera que se humille como este niño, ese es el mayor en el reino de los cielos. 5 Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe. 6 Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar. 7 ¡Ay del mundo por los tropiezos!, porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo! 8 Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno.

El espíritu de la homosexualidad

La Biblia nos enseña las características del espíritu de la Homosexualidad. A través de la Palabra de Dios, podemos entender por qué Dios considera este pecado como una abominación (cosa repugnante) y por qué juzgó a Sodoma y Gomorra con fuego y azufre por estar tan consumidos con este estilo de vida.

PRIMERO, este espíritu declara públicamente su pecado y está orgulloso de él - sin embargo, Dios detesta esta DECLARACIÓN PÚBLICA DE PECADO - los homosexuales están orgullosos de su pecado - “orgullo gay” - marchas del orgullo gay.

ISAÍAS 3:9

9 La apariencia de sus rostros testifica contra ellos; porque como Sodoma publican su pecado, no lo disimulan. ¡Ay del alma de ellos! porque amontonaron mal para sí.

SEGUNDO, se sabía que este espíritu se volvía AGRESIVO Y VIOLENTO hacia cualquiera que lo llamara “malvado”. Lot llamó a sus actos “maldad”, por lo que dirigieron su lujuria hacia él y se volvieron violentos.

- Iban a usar la violencia contra Lot porque Lot se puso en contra de ellos y llamó a sus actos “malvados”

Génesis 19:4

4 Pero antes que se acostasen, rodearon la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo. 5 Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos. 6 Entonces Lot salió a ellos a la puerta, y cerró la puerta tras sí,

Génesis 19:7

7 y dijo: Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad. 8 He aquí ahora yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré fuera, y haced de ellas como bien os pareciere; solamente que a estos varones no hagáis nada, pues que vinieron a la sombra de mi tejado. 9 Y ellos respondieron: Quita allá; y añadieron: Vino este extraño para habitar entre nosotros, ¿y habrá de erigirse en juez? Ahora te haremos más mal que a ellos. Y hacían gran violencia al varón, a Lot, y se acercaron para romper la puerta.

TERCERO, este espíritu rechaza el diseño reproductivo perfecto, complementario y santo de Dios (masculino y femenino), ya que la Biblia dice que la homosexualidad NO ES NATURAL, y es un abuso físico sobre los cuerpos de quienes participan en ella.

ROMANOS 1:26-27

26 Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, 27 y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.

Debido a estas características desafiantes e impías, la Biblia dice que Dios entrega a los homosexuales no arrepentidos a una mente reprobada (Romanos 1:28), una mentalidad que Dios rechaza y condena totalmente, porque estos no querían retener el conocimiento de Dios en sus mentes. (Rom. 1:28) y en cambio llenaron sus mentes con odio hacia la Biblia y placer en las pasiones viles (Rom 1:26-31).

La difusión y aceptación de la homosexualidad le ha permitido a Satanás lograr la construcción de su propio Edén aquí en la tierra: el Edén de Satanás, que es un estado completamente opuesto al jardín del Edén original de Dios. En el jardín del Edén de Dios, Su hijo y Su hija, Adán y Eva, debían obedecer Su Palabra y confiar plenamente en Él, y aferrarse el uno al otro: hombre a mujer. A través de la perversión de la lujuria vil, Satanás ha formado exactamente la atmósfera opuesta en las vidas de millones en esta tierra: un estado en el que las parejas rechazan la Palabra de Dios y se aferran de hombre a hombre o de mujer a mujer en lugar de hombre a mujer.

La profecía de Jesús sobre el aumento de la homosexualidad

La mayoría de las personas desconocen por completo que hace casi 2000 años, el mismo Jesucristo predijo el aumento en la aceptación de la homosexualidad que estamos viendo hoy.

En Lucas capítulo 17, versículos 24-36, Jesús dio una descripción de las condiciones en las que estaría el mundo en el tiempo del fin cuando Él, el Hijo del Hombre, sería revelado en Su segunda venida.

Sabemos que este pasaje habla de la segunda venida de Jesús a la tierra por dos razones. Primero, cuando Jesús habló Lucas 17:24-36/Mat. 24:27, fue durante Su primera venida. El cuerpo físico de Jesús ya estaba aquí. Él había venido a la tierra y estaba en la tierra y Matt. 24:27 dice “así SERÁ la venida del Hijo del Hombre”, tiempo futuro.

 Segundo, habla de la segunda venida de Jesús porque el pasaje paralelo en Mateo 24:27 nos dice que Jesús está describiendo “la VENIDA” - la segunda venida, del Hijo del Hombre.

Mat 24:27 Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será la venida del Hijo del Hombre.

Jesús dijo que habría dos condiciones para Su segunda venida: días como los días de Noé (primera condición) y Lot (segunda condición). Recuerde, esta profecía fue pronunciada por nuestro Señor hace casi 2000 años.

26 Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. 27 Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos. 28 Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; 29 mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. 30 Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste.

Para empezar, se describió que los días de Noé tenían las siguientes condiciones, que se ven fácilmente en el mundo de hoy:

1. Personas despreocupadas por la ira de Dios, expresada en su continuación de comer, beber y casarse hasta el día que vino el diluvio (Lucas 17:27)

2. Los hijos de Dios, o los creyentes que son hombres, se casarían con mujeres incrédulas, las hijas de los hombres, simplemente porque eran hermosas o atractivas, y no por el carácter humilde y piadoso. (Génesis 6:2)

3. Había gran maldad en el corazón de casi todas las personas porque todos sus pensamientos eran de continuo solamente el mal (Génesis 6:5)

4. La tierra se llenó de violencia (Gén. 6:11)

A continuación, se describió que los días de Lot tenían las siguientes condiciones, que se ven fácilmente en el mundo de hoy:

1. Personas despreocupadas por la ira de Dios, expresada en su continuación de comer, beber, comprar, vender, plantar y edificar hasta el día en que el fuego y el azufre los destruyeron debido a la ira y la ira de Dios (Lucas 17:28-29). , Deuteronomio 29:23)

2. La prosperidad económica y agrícola en Sodoma los cegó de su desnudez espiritual y bancarrota moral (Génesis 13:10, Ezequiel 16:49 Apocalipsis 3:17).

3. Los hombres eran sumamente malvados ante el Señor a causa de sus graves pecados, con ni siquiera 10 personas justas en toda la ciudad de Sodoma (Génesis 13:13, 18:20, 18:26). Un pueblo que no se arrepentiría de su pecado (Jeremías 23:14 y Amós 4:11)

4. Los jóvenes y los ancianos se entregaron a la homosexualidad (Gén. 19:4-5, 7), que Lot llamó maldad y Dios llamó abominable o repugnante (Lev. 20:13)

5. La gente de Sodoma tenía “orgullo gay”: declaraban su pecado públicamente y no lo ocultaban, como se ve en los frecuentes desfiles del orgullo gay en todo el mundo (Isaías 3:9, Ezequiel 16:49)

Ahora que la Corte Suprema de los Estados Unidos ha declarado que la homosexualidad es legal en los 50 estados, creemos que las palabras de Jesús en Lucas 17:24-36 se cumplen MÁS claramente, ante nuestros propios ojos. Las profecías de Jesús se cumplen de nuevo ante nuestros propios ojos, pero ¿tienes TÚ ojos para ver y oídos para oír estas verdades?

La homosexualidad está mal ante los ojos de Dios, y siempre lo ha sido, aunque puede aceptarse ante los ojos de la Corte Suprema de los Estados Unidos, con base en su decisión de legalizar el matrimonio homosexual en los 50 estados el viernes 26 de junio de 2015. Así como Dios es inmutable, y juzgó a Sodoma y Gomorra por sus pecados sexuales, Dios juzgará a los Estados Unidos también por su aceptación de estos pecados sexuales. Si Dios no juzga a los EE. UU., entonces tendría que levantar a Sodoma y Gomorra y disculparse con ellos por destruirlos y NO destruir a los EE. UU.

Creemos que, si Jesús estuviera aquí hoy en un cuerpo físico, diría las mismas palabras que graciosamente pronunció en Lucas 4:21:

 “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.”

La profecía que Jesús dio en Lucas 17:24-36 se cumple. Los pecados de los días de Noé y de los días de Lot corren rampantes sobre esta tierra. La tierra está madura para el juicio, pero antes de eso, ¡Jesús arrebatará de la tierra a Su Novia llena del Espíritu Santo!

Conclusión:

Aunque la homosexualidad es un pecado abominable, NO es el pecado imperdonable - eso es blasfemia contra el Espíritu Santo - aquellos que a propósito llaman a las obras de Dios las obras del diablo. Pero aquellos que están atrapados en el pecado de la homosexualidad todavía tienen esperanza a través de la sangre de Jesucristo si se arrepienten genuinamente de su lujuria y buscan los poderes regeneradores y lavadores del Espíritu Santo. ¡La liberación de esta lujuria se ha logrado antes y también se está logrando hoy a través del poder de Dios!

 En los días de San Pablo, los cristianos en la iglesia de Corinto habían sido adictos al pecado de la homosexualidad, pero a través del arrepentimiento y la santificación, pudieron experimentar la limpieza completa del Espíritu Santo. ¡Sabemos que todos los hijos de Dios, que luchan contra este pecado, experimentarán esta misma limpieza a través del poder de lavado del Espíritu Santo!

El lavado es nuestra esperanza, ¡como con todo pecado!

9 ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, 10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. 11 Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

En los días de Sodoma y Gomorra, solo había tres grupos a los que una persona podía pertenecer: el grupo más grande eran las multitudes de Sodoma y Gomorra que aceptaban el pecado de la homosexualidad y no hablaban en contra. Este grupo sufrió la ira de Dios. El segundo grupo fue Lot y sus hijas, quienes escaparon por poco del fuego y azufre de la ira de Dios contra el pecado de la homosexualidad. Lot y su grupo tenían suficiente sentido bíblico para llamar a la homosexualidad “maldad”, pero aun así optaron por asociarse estrechamente y rodearse de personas de este estilo de vida para beneficiarse económicamente. El tercer y último grupo era Abraham y su familia y sirvientes. Este grupo NUNCA vivió en Sodoma, sino que estaba totalmente separado de Sodoma y de todos sus beneficios económicos, eligiendo en cambio vivir de acuerdo con toda la Palabra de Dios. Abraham intercedió y oró por Lot para que se salvara de la ira de Dios.

Entonces, ¿en qué grupo estarás? ¿Seguirá la corriente con la mayoría de la sociedad y aceptará felizmente la abominación de la homosexualidad? ¿O estarás en el grupo que tiene la suficiente convicción para llamar a la homosexualidad pecado y maldad, pero aun así tratará de asociarse con la mayoría para obtener beneficios económicos? O, ¿te separarás de todas las asociaciones con el pecado de la homosexualidad, viviendo una vida separada de todo rastro de pecado, obedeciendo completamente la Biblia, y dedicando tu tiempo a orar e interceder para que Dios salve a aquellos que están enredados en grupos homosexuales?

Oramos para que elijas ser como la simiente de Abraham, porque somos simiente de Abraham mediante la fe en Cristo Jesús y la recepción de la promesa del bautismo del Espíritu Santo (Gálatas 3:26-29).

GÁLATAS 3:14

14 para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.

Amén…!

Pastor Jesse R. Smith

Bride of Christ Fellowship

http://brideofchristohio.com/

Akron, Ohio, EEUUA

miércoles, 23 de febrero de 2022

TACONES ALTOS Y LA BIBLIA

(Conducta Cristiana)


Saludos, amigos, en el inigualable nombre del Señor Jesucristo.

El propósito de este tratado es enseñar lo que dice la Biblia acerca de los tacones altos. Con toda reverencia y humildad, creo que la Biblia está en contra de usar tacones altos.

Hay 3 razones por las que creemos que la Biblia está en contra de que las mujeres y los hombres usen tacones altos:

 

1.     Los tacones altos promueven la altivez, orgullo y seducción,

2.  Los tacones altos dañan el cuerpo humano, o templo del Espíritu Santo (1 Corintios 6:19),

3.    Los tacones altos presentan el cuerpo femenino de una manera seductora y sexual.

 

Razón #1

Las Escrituras eluden a las altivas, orgullosas y seductoras hijas de Sion que usan zapatos de tacones altos en Isaías 3:16: “Y dice Jehová: Por cuanto las hijas de Sion son altivas, y andan con la cerviz estirada y los ojos lascivos, andando y picando a medida que avanzan, y haciendo tintinear con los pies”. Estas mujeres orgullosas y comprometidas con el juicio se estaban moviendo cuando caminaban y se escuchaba un tintineo. La palabra "picar" significa dar pasos cortos, y los tacones altos naturalmente limitan la longitud de cada paso. Hacer sonidos con los pies es la definición de “tintineo”. Tenga en cuenta que sus cuellos también estaban estirados, lo que sería el resultado de usar estos pies antinaturales e impíos. Basado en la evidencia en el texto de Isaías, existe un fuerte caso de que las altivas hijas de Sion usaban algún tipo de zapato de tacón alto.

Recuerde que realmente no hay nada nuevo bajo el sol, según Eclesiastés 1:9. Los tacones altos no pueden ser un nuevo diseño que el mundo nunca haya visto antes, sino más bien un renacimiento de un acto más antiguo, rebelde y seductor.

NO es un área de libertad:

Las Escrituras nunca apoyan que hombres o mujeres usen zapatos de tacón alto. Dado que Dios no pide a los creyentes que usen tacones altos, debemos abstenernos de usarlos.

Los tacones altos tampoco pueden ser considerados un área de libertad cristiana, porque veremos en breve que hay evidencia científica de que las mujeres con tacones altos hacen que los hombres se sientan más atraídos sexualmente por ellas, lo que significa que los tacones altos promueven pensamientos lujuriosos. Cualquier acto que haga que otra persona tropiece en el pecado es entonces fuente de pecaminosidad, y no puede ser considerado una libertad cristiana. Los cristianos no deben juzgarse unos a otros sobre las áreas de las libertades cristianas que permiten, sino juzgarse a sí mismos para no hacer que otros tropiecen y caigan en pecado (Romanos 14:13-15).

 

Razón #2

Los tacones altos dañan el cuerpo humano, o templo del Espíritu Santo

 

Existe evidencia científica que respalda tanto los efectos físicos dañinos que el uso de tacones altos tiene sobre las personas como los efectos sexuales que los tacones altos tienen sobre el sexo opuesto. Con respecto a los efectos dañinos para el cuerpo humano, un artículo de investigación del 2014 indicó que los tacones altos ejercen una tensión excesiva sobre los huesos del pie y, en última instancia, provocan daños en el sistema musculo esquelético.

Los cristianos deben alarmarse ante cualquier actividad que dañe sus cuerpos o templo del Espíritu Santo. Recuerde que los cristianos no se pertenecen a sí mismos, sino que son propiedad comprada de Jesucristo y, por lo tanto, no deben apuntalar sus cuerpos deliberadamente de una manera que provoque daños musculo esqueléticos más adelante en la vida.

 

19 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 20 Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

1 Corintios 6:19-20

 

Razón #3

Los tacones altos presentan el cuerpo femenino de una manera seductora y sexual.

Un estudio reciente del 2017 sugirió que los hombres se sienten más atraídos por las mujeres con tacones altos debido a la curvatura lumbar que producen los tacones altos.

Mientras me preparaba para escribir sobre los tacones altos, hablé con un podólogo licenciado sobre los efectos de los tacones altos. Este médico afirmó que los tacones altos son absolutamente los peores zapatos que un ser humano podría usar debido a los efectos dañinos que tienen sobre todo el cuerpo de una persona. También notó que, durante su entrenamiento, varios libros de texto afirmaron el hecho de que los tacones altos nunca ayudan al cuerpo humano, solo lo dañan.

Seguidamente, vídeos sobre el tema, pero en idioma inglés:

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4101313/#!po=12.5000 

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5693914/?report=classic 

Por lo tanto, usar tacones altos no puede considerarse modesto porque atrae la atención sexual hacia quien los usa. Recuerde que todos los cristianos están llamados a vestirse con ropa modesta, que es ropa que no llama la atención sobre sí mismos.

 

9 Asimismo, que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos;

1 Timoteo 2:9

 

Además, los tacones altos llevan a otros a albergar pensamientos lujuriosos de fornicación o adulterio de los que los pecadores tendrán que responder en el día del juicio, según nuestro Señor Jesucristo lo declaró:

 

27 Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. 28 Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.

Mateo 5:27-28

 

En conclusión, oramos para que preste atención a la Palabra de Dios y se abstenga de usar tacones altos por las razones bíblicas que se presentan en este tratado.

Si desea obtener más información sobre la historia de los tacones altos, contáctenos.

Dios te bendiga y que Jesucristo sea el anhelo de tu corazón.

Pastor Jesse R. Smith

Bride of Christ Fellowship

http://brideofchristohio.com/

Akron, Ohio, EEUUA