miércoles, 3 de mayo de 2017

EN ÉL

Por Kenneth E. Hagin


Una ley espiritual que pocos de nosotros comprendemos es: Nuestras confesiones nos gobiernan.
Cuando usamos la palabra confesión instintivamente pensamos en confesar el pecado. Y la Biblia ciertamente dice: "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y para limpiarnos de toda maldad" (1 Juan 1: 9). Pero eso es el lado negativo de la confesión. La Biblia tiene mucho más que decir sobre el lado positivo: la confesión de nuestra fe.

ROMANOS 10: 9-10:
9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.
10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

Esto no se refiere a confesar el pecado. Esto es confesar a Jesús. En su corazón el hombre cree, y con su boca él confiesa que Jesús es su Señor.

PROVERBIOS 6:2
2 Te has enlazado con las palabras de tu boca,
Y has quedado preso en los dichos de tus labios.

Lo que nosotros decimos es nuestra confesión. Y nuestra confesión –las palabras que decimos- nos gobiernan. Jesús lo dijo.

MARCOS 11:23
23 Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.

Meditemos sobre estas palabras de Jesús un poco más, “…cualquiera que dijera… y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.”

¿Sabía Jesús acerca de lo que estaba hablando? ¿O son éstas solo irresponsables palabras de un soñador? ¡No! ¡Éstas no son las palabras de un soñador! Jesús quiso decir exactamente lo que Él dijo. ¿Y qué es lo que Él dijo que usted tendrá? Él dijo que usted tendrá lo que usted diga.

Si usted realmente cree una cosa en su corazón –positiva o negativa- y usted lo declara con su boca, usted realmente lo tendrá. Jesús dijo que lo tendría. Es siempre con el corazón con que el hombre cree, y con la boca se hace confesión, cualquiera de las provisiones de Dios.

Note cómo estas dos frases de la Palabra de Dios dicen la misma cosa en diferentes palabras, “…con la boca se confiesa…” (Romanos 10:10), y “…lo que diga le será hecho.” (Marcos 11:23)

HEBREOS 4:14
14 Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión [confesión].

La misma palabra Griega traducida profesión aquí es traducida en otra parte en la versión King James como confesión. Traducciones modernas la traducen como confesión. “Retengamos nuestra confesión”, les es dicho a los Cristianos aquí. ¿Cuál es la confesión que se nos dice que debemos retener – la confesión que debemos mantener? Es la confesión de nuestra fe en el Señor Jesucristo – la confesión de nuestra fe en el Padre Celestial – la confesión de nuestra fe en la Palabra de Dios.

La mayoría de Cristianos –aunque sinceros- son débiles. Esto es porque ellos nunca se atrevieron a confesar lo que la Palabra de Dios dice acerca de ellos. Ellos nunca se atrevieron a confesar que son lo que la Biblia dice que ellos son – que ellos son quienes la Biblia dice que son – y que ellos tienen lo que la Biblia dice tienen.

De hecho, muchos mantienen una confesión errada en lugar de aferrarse a una confesión correcta. Una confesión incorrecta es una confesión de derrota, de fracaso, y de la supremacía de satanás. Ellos siempre están hablando acerca de qué tiempo están teniendo con el diablo – qué batalla están sosteniendo – lo que están pasando – cómo el diablo les impide el éxito – manteniéndolos enfermos – manteniéndolos en esclavitud. Y mientras hablen así, según lo que Jesús dijo, eso es lo que van a tener.

Sé que la gente no lo haría si ellos realmente supieran lo que estaban haciendo, pero tal clase de confesión es una inconsciente declaración que Dios, nuestro Padre Celestial, es un fracaso.

¡Dios no es un fracasado! El fracaso no es de Dios. Cuando usted habla acerca del fracaso usted está hablando acerca de las obras del diablo. Dios no quiso que la Iglesia fuera derrotada. ¡Él dijo que las puertas del Hades no prevalecerán contra ella! (Mateo 16:18).

La Fe Demanda Expresión y Testimonio

El testimonio es una parte de la vida de fe. Si usted quiere desarrollar una fe robusta – entonces continuamente diga lo que el Señor está haciendo por usted. Cuanto más hablas de ello, más real se vuelve para ti. Cuanto menos hablas de ello, menos real.

La fe es como el amor. Es del corazón, el espíritu. Y como el amor, vive y encuentra su gozo en la continua confesión de ello. En lo natural, Cuanto más marido y mujer confiesan su amor el uno por el otro, más crece.

Si usted notara cuidadosamente la vida de Jesús usted hallará que desde el principio de Su ministerio público hasta que fue llevado a la cruz, Él está siempre confesando QUIÉN ÉL ES . . . LO QUE ÉL ES . . . y SU MISIÓN EN LA VIDA.

Por ejemplo, Él dijo, “Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo, y voy al Padre.” (Juan 16:28). Ésta fue una confesión cuádruple. Cubre Su vida desde la Encarnación hasta la Ascensión.

Una de las confesiones más audaces que Jesús hizo fue, “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Juan 14:9). ¡Qué confesión atrevida! “Si quieres ver al Padre, mírame.” En Juan 12 está registrado que Él dijo, “. . . y el que me ve, ve al que me envió.  Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.” (versículos 45-46).

Permítame decirlo otra vez. Jesús constantemente confesó QUIÉN ÉL ES . . . LO QUE ÉL ES . . . y SU MISIÓN EN LA VIDA.

“Sí,” alguien podría decir, “pero ese fue Jesús.”

Lo sé. Y la Biblia enseña que Jesús nos dejó un ejemplo y que debemos seguir Sus pasos. Usted debería estar constantemente confesando quién es usted. Oh no, no quién es físicamente – el hijo o hija de Juan Quispe quien vive en tal y tal calle. ¡No! Pero quién es usted en relación a la Palabra de Dios. Esa es la confesión a la que debemos aferrarnos.

1 JUAN 3:1, 2
1  Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; . . .

2 Amados, ahora somos hijos de Dios, . . .

ROMANOS 8:14, 16-17
14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.
16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.
17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, . . .

¡Nosotros somos hijos de Dios! ¡Hijos de Dios! ¡Nosotros somos herederos de Dios – coherederos con Cristo! Confesamos alegremente nuestra relación con Dios. ¿Y en qué manera estamos relacionados a Dios? Hemos nacido de Dios. Hijos de Dios. Él es nuestro propio Padre. Nosotros somos Sus propios hijos. ¡Nos atrevemos a tomar nuestro lugar como hijos e hijas de Dios y confesamos que eso es quién nosotros somos!

DESCUBRA LO QUE LA PALABRA DE DIOS DICE ACERCA DE USTED Y HAGA ESO SU CONFESIÓN

La gente me pregunta a menudo sobre el estudio de la Biblia. Aunque tengo muchas sugerencias, aquí está la que presento sobre todas las demás en todas partes que voy.

Como un Cristiano, como un creyente, leo a través del Nuevo Testamento – ante todo las Epístolas [Cartas]. (Las Epístolas, usted ve, son las cartas escritas para usted el creyente. Éstas están escritas para la iglesia.) mientras usted lee, vea por todas las expresiones tales como, “en Cristo,” “en Él,” “en Quién,” “a través de Quién,” etc. Con un lápiz de color subraye estas expresiones. Usted encontrará aproximadamente 140 de tales expresiones, muchas de éstas en las Epístolas [Cartas]. Algunas de éstas, sin embargo, no le dicen exactamente algo que tiene "en Cristo”. Por ejemplo, el saludo de Pablo en una Epístola es, “Yo te saludo en el nombre del Señor Jesucristo.” Esto tiene la expresión “en Cristo” pero no le dice nada que sea suyo porque usted está “en Cristo”.

Usted también hallará otras escrituras que transmiten el mismo mensaje, pero no usan las frases específicas, “en Él”, etc. Sin embargo, le dicen quién es usted, o qué es usted o qué tiene usted, porque usted está “en Cristo”.

Ahora, cuando usted encuentre estas escrituras – escríbalas. Luego medite en ellas. Empiece por confesarlas. Empiece a decir con su boca, “Éste es quién yo soy, y éste es lo que yo soy, y éste es lo que yo tengo, en Cristo”.

Porque, como ve, la confesión de la fe crea realidades. En lo que a Dios concierne todo lo que usted tiene o es "en Cristo" es así. Él lo ha hecho. Todo lo que la Biblia dice que es nuestro, es nuestro legalmente. La Biblia es un documento legal, sellado por la sangre de Jesús. Sin embargo, es su creerlo y confesarlo que lo hace realidad para usted. ¡Dios quiere que disfrutemos y conozcamos la realidad de lo que Él ha provisto para nosotros – y Su Palabra nos dice cómo hacerlo!

Como un ejemplo, nosotros vemos que Dios ha provisto el nuevo nacimiento para nosotros. Y Su Palabra nos dice cómo la salvación se hizo real para nosotros. Aunque a veces hablamos así, "Dios me salvó así y así la última anoche", nosotros sabemos que desde el punto de vista de Dios Él no solamente salvó a esa persona la noche anterior. Él le salvó cuando Jesús fue levantado de los muertos. El hombre solo aceptó su salvación la “última noche” y la redención que Dios había provisto casi 2000 años antes llegó a ser una realidad para él.

HEBREOS 9:12
12 y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.

Jesús nunca tiene que hacerlo de nuevo. Él ya lo ha hecho. La provisión ha sido hecha. Y Romanos 10:10 nos dice cómo nosotros obtenemos la realidad de la salvación en nuestras vidas individuales.

ROMANOS 10:10
10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

Es siempre con el corazón que el hombre cree – y con su boca él hace su confesión. Cuando usted cree una cosa en su corazón y lo confiesa con su boca – luego llega a ser real para usted. La confesión de fe crea realidades.

Al leer algunos de los "en Cristo", "en Él", "en Quien", etc., en las escrituras, no parecerán reales para usted. Puede que no parezca como si realmente tuviera lo que estas escrituras dicen que tiene en Él. Pero, si usted empieza a confesar con su boca, porque usted sí cree la Palabra de Dios en su corazón, “Esto es mío. Esto es quién yo soy. Esto es lo que yo tengo en Él”, luego llegará a ser realidad para usted. Ya es una realidad en el reino espiritual. Pero queremos que sea real en este reino físico donde vivimos en la carne. Así recuerde, mientras usted encuentre estas escrituras:

1.    Subraye cada escritura.
2.    Escríbalas al pie.
3.    Medite en ello.
4.    Haga una confesión de ello.
5.    Empiece a decirlo con su boca.

PARTE II

REALIDADES EN ÉL

La Gran Confesión

ROMANOS 10:9-10
9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.
10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

Confesión: Yo creo en mi corazón que Jesús es el Hijo de Dios. Yo creo que Él fue resucitado de la muerte para mi justificación. Yo Le confieso como mi Señor y Salvador. Jesús es mi Señor. Él está dominando mi vida. Él está conduciéndome. Él está guiándome.

Por supuesto, la primera confesión que nosotros debemos hacer es de Jesús como nuestro Señor. Siendo nacidos de nuevo, llegando a ser hijos de Dios, es la clave que desbloquea todas las provisiones y promesas de Dios para nosotros.

Esta confesión cambia nuestro señorío [por Su Señorío]. Define nuestra posición. La confesión del Señorío de Jesús inmediatamente nos coloca bajo el cuidado, bajo la protección del Señor Jesucristo. Él es nuestro Pastor. Le hemos confesado como Señor así podemos ir un paso más allá y confesarlo como Pastor. El Salmo 23 ahora nos pertenece. Jesús dijo, “Yo soy el buen Pastor . . .” (Juan 10:14).

A veces me despierto por la mañana confesando, “El Señor es mi Pastor. Yo no quiero. No quiero tener habilidad. No quiero fuerza. No quiero dinero. No quiero nada. El Señor es mi Pastor [nada me faltará]”.

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HECHOS 17:28
28 Porque EN ÉL vivimos, y nos movemos, y somos; …

Confesión: ¡En Él yo vivo . . . me muevo . . . y soy! ¡Qué gran depósito de poder! ¡En Cristo mi Salvador y Señor yo tengo Vida! . . . ¡Energía! . . . ¡Fuerzas para las tareas imposibles!

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JUAN 15:5ª, 7
5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; . . .
7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

Confesión: Yo habito en Él. Vivo en Él. Él es la vid – yo soy el pámpano. La Vid está en el pámpano – y el pámpano está en la Vid. Su Vida – la Vida de Dios – está en mí. Su naturaleza – la naturaleza de Amor – está en mí. Así como la sangre fluye a través del cuerpo natural, Su Vida fluye a través de mi ser interior. Yo permitiré que esa Vida y Amor me dominen.

Cuando uno es nacido de nuevo él entra en Cristo. Esa es la única manera que usted puede entrar “en Él”. Pero luego Jesús dijo, “. . . si mis palabras permanecen en vosotros . . .” Permanecer significa vivir. Su Palabra vive en mí en la medida en que la practico. Muchos Cristianos nacen de nuevo, y están en Él, pero Su Palabra no está permaneciendo en ellos. Por ello es que sus oraciones no funcionan. La Palabra permanece en mí en la medida que la practico. Yo pudiera memorizarla, apuntarla, o aun predicarla, sin que viva en mí. Esa Palabra vive en mí solamente en la medida que la practico. Yo dejo que esa Palabra tenga curso libre en mí – enseñándome – gobernándome – dominándome. Yo permito que el mensaje de esa Palabra tome el lugar en mi vida. Yo sería Cristo si Él estuviera aquí en la carne.

2 CORINTIOS 5:17
17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

Confesión: Yo soy una nueva criatura en Cristo Jesús. Yo soy una nueva creación estando . . . con la Vida de Dios . . . la naturaleza de Dios . . . y la habilidad de Dios en mí.

Un Cristiano no es renovado como lo es una alfombra. Él es una nueva criatura. Él no es solo un acabado. Él es una nueva creación – algo que antes jamás existió. Una traducción se lee, “él es una nueva especie”.

El Cristiano, en el nuevo nacimiento, no tiene un nuevo cuerpo físico – aunque algún día lo tendrá. Es el hombre por dentro quién es una nueva creación. El viejo hombre quién acostumbró estar allí se ha ido. El hombre interior es el real usted. (Vea 2 Corintios 4:16). Y el hombre interior, el hombre real, es una nueva creación. Él toma la misma Vida y Naturaleza de Dios. Aférrese a su confesión que usted es una nueva criatura. Entonces el nuevo hombre en el interior se manifestará en el exterior a través de la carne. Aprenda a permitir a este nuevo hombre en el interior dominar al hombre exterior.

Dios está mirando a ese nuevo hombre en Cristo cuando Él nos mira. Y nosotros miramos mucho mejor en Cristo que cuando estuvimos fuera de Él. Nosotros no podemos vernos en Cristo. ¡Nos miramos desde el punto de vista natural – pero Dios nos mira en Él!

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EFESIOS 2:10
10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús …

CONFESIÓN: Yo soy Su hechura. Él me hizo una nueva creación.

Nosotros no podemos hacernos a nosotros mismos nuevas criaturas – Él sí. Nosotros somos Su hechura. Y es mejor que tenga cuidado de cómo habla de Su hechura. Sea cuidadoso para decir la misma cosa acerca de Su hechura que Él lo dice en Su Palabra. Sea cuidadoso de no blasfemar o burlarse de Dios al decir, “Oh, yo soy tan pobre, débil e indigno. Yo nunca llegaré a nada.” Él nunca le hizo a usted esa clase de nueva criatura. ÉL LE HIZO UNA NUEVA CRIATURA DIGNA. ÉL LE HIZO UNA NUEVA CRIATURA QUIÉN PODRÍA PARARSE EN SU PRESENCIA COMO SI NUNCA HUBIERA COMETIDO PECADO ALGUNO. ÉL LE HIZO UNA NUEVA Y JUSTA CRIATURA. Empiece diciendo quién usted realmente es – en lugar de quién usted piensa que usted es.

2 CORINTIOS 5:21
21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

Confesión: Yo soy la justicia de Dios en Cristo. Mi posición con Dios es segura. Mis oraciones pueden mucho. (Vea Santiago 5:16).

Nosotros sin temor declaramos que Dios nos ha hecho justos. Nosotros no lo hicimos. Dios lo hizo. Justicia significa estar de pie con Dios. Jesús Quién es justo llegó a ser nuestra justicia. Por consiguiente nosotros podemos permanecer en la Presencia de Dios como si nunca hubiéramos hecho mal alguno. Podemos permanecer en la Presencia de Dios sin una sensación de condenación o complejo de inferioridad espiritual.

. . .


ROMANOS 8:1
1  Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús . . .

Confesión: Porque yo estoy en Cristo Jesús, AHORA MISMO, tiempo presente, no hay ningún sentimiento de condenación sobre mí.

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1 CORINTIOS 1:30
30 Más por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención;

Confesión: Jesucristo, mi Señor, es mi sabiduría. Él es mi justicia. Él es mi santificación. Él es mi redención.

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ROMANOS 5:17
17 Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida POR UNO SOLO, JESUCRISTO, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.

Confesión: Yo he recibido abundancia de gracia y el don de la justicia. Yo reino como un rey en mi dominio en esta vida a través de Jesucristo.

En la versión amplificada se lee aquí, “. . . reinarán como reyes en vida a través de Uno, Jesucristo . . .” ¿Dónde vamos a reinar como reyes? En vida. En esta vida. ¿Cómo? Por Jesucristo. El Apóstol Pablo usó esta ilustración porque ellos tuvieron reyes en el tiempo en el cual él vivió. En aquellos días el rey reinaba sobre su dominio particular. Su palabra era la autoridad final. Cualquiera cosa que él dijo, fue. Él reinaba. Y la Palabra dice que nosotros reinaremos en vida por Jesucristo.

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EN QUIEN TENEMOS REDENCIÓN

COLOSENSES 1:13-14
13 el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo,
14 EN QUIEN tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.

EFESIOS 1:7
7 EN QUIEN tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,

“En quién tenemos redención . . .” Cuán agradecidos podemos estar de que no estamos tratando de conseguirlo. ¡Ya lo tenemos! Ahora estamos libres de la potestad de las tinieblas, del poder de satanás. Por virtud del nuevo nacimiento hemos sido libertados fuera del reino de las tinieblas, y trasladados dentro del reino de Su amado Hijo. Podemos vencer al diablo sin importar dónde lo encontremos o cual sea la prueba. El dominio de satanás terminó y el dominio de Jesús empezó en nuestras vidas en el momento que aceptamos a Jesús como Señor y fuimos nacidos de nuevo. Gálatas 3:13 nos dice eso, “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero”. ¡Hemos sido redimidos de la maldición de la ley! ¿Cuál es la maldición de la ley? Regrese a los primeros cinco libros de la Biblia y vea – especialmente la última mitad del capítulo 28 de Deuteronomio. En Cristo, estamos redimidos de la maldición de la ley – que es triple: pobreza, enfermedad, y la segunda muerte – ¡y las bendiciones de Abraham son nuestras! (Vea Gálatas 3:14 y la primera mitad del capítulo 28 de Deuteronomio). ¡El dominio de satanás sobre nosotros como nuevas criaturas en Cristo ha terminado. ¡Jesús es nuestro Señor!

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1 PEDRO 2:24
24 quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

MATEO 8:17
17 . . . EL MISMO tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.

Confesión: ¡Por Sus heridas yo fui sanado! La Palabra de Dios me dice que yo fui sanado casi 2000 años atrás por Sus heridas. Si yo fui sanado entonces yo estoy sanado. La sanidad me pertenece porque yo estoy en Cristo.

El Apóstol Pedro mirando hacia atrás al sacrificio en el Calvario dijo, “por cuya herida fuisteis sanados.” No vamos a ser, sino fuimos. Dios recuerda cuando puso sobre Jesús no sólo las iniquidades y los pecados de todos nosotros, sino también nuestras dolencias y enfermedades. Jesús recuerda que Él los llevó por nosotros. Por lo tanto, el Espíritu Santo inspiró al Apóstol Pedro para escribir, “. . . por cuya herida fuisteis sanados.” Esto nos pertenece porque nosotros estamos en Cristo. Él lo proveyó para nosotros. Confiese que Cristo es su redentor. Confiese que usted está redimido. Confiese que satanás ya no tiene más dominio sobre usted – y aférrese a esa confesión. Usted ha sido libertado del reino de las tinieblas. Rechace permitir el dominio de satanás sobre usted. No acepte la enfermedad – rechácelo.

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ROMANOS 8:2
2 Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.

Confesión: La ley de Vida en Cristo Jesús me ha hecho libre de la ley del pecado y la muerte.

El Dr. John G. Lake fue un misionero en África por muchos años del moderno movimiento del Evangelio Completo. La mortal peste bubónica estalló en su área – cientos murieron. Él cuidó de los enfermos y enterró a los muertos. Finalmente, los Británicos enviaron un barco con apoyo y un cuerpo de doctores. Los doctores enviaron por Lake para que subiera abordo y le preguntaron, “¿Qué ha estado usted usando para protegerse a sí mismo?”

“Señores,” Lake respondió, “Yo creo la ley del Espíritu de Vida en Cristo Jesús me ha hecho libre de la ley del pecado y la muerte. Y mientras  yo camine en la luz de esa ley de Vida, ningún germen se conectará a mí.”

“¿No cree que debería usar nuestros preventivos [medicamentos profilácticos]?”, preguntó el médico.

“No,” Lake respondió, “pero doctor yo pienso que usted gustaría experimentar conmigo. Si usted lo desea vaya a una de estas personas muertas y tome la espuma que sale de sus pulmones después de muerto, luego póngalo bajo el microscopio y usted verá masas de gérmenes vivos. Usted encontrará que éstos están vivos hasta un razonable tiempo luego que un hombre he muerto. Usted puede llenar mi mano con ellos y yo lo mantendré bajo el microscopio, y en lugar que estos gérmenes permanezcan vivos, morirán instantáneamente.”

Los doctores estuvieron de acuerdo. Ellos hicieron el experimento y fue verdad. Cuando ellos expresaron su asombro por lo que había causado eso Lake les dijo, “Eso es la ley del Espíritu de Vida en Cristo Jesús.”

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SANTIAGO 4:7
7 . . . resistid al diablo, y huirá de vosotros.

“Usted” es el sujeto comprendido de esta oración. Usted resista al diablo y él huirá de usted. Él huirá de usted como aterrorizado. Dios ya ha hecho todo lo que Él va a hacer al respecto. Él envió a Jesús y Jesús resucitó victorioso sobre el diablo. Él lo derrotó por usted. Y ahora es vuestro turno para hacer algo al respecto. Usted lo puede porque usted está “in Él.” Oh, el diablo no tiene miedo tanto miedo de usted como individuo. Pero cuando usted descubre lo que sus derechos y privilegios son en Cristo . . . cuando usted descubre que el Nombre de Jesús le pertenece . . . cuando él sabe que usted ha aprendido lo que ese Nombre hará . . . luego él huirá de usted como si estuviera aterrorizado.

. . .

1 JUAN 4:4
4 Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.

Confesión: Porque estoy en Cristo, el Mayor vive en mí. Él es mayor que el diablo. Mayor que la enfermedad. Mayor que las circunstancias. ¡Y Él vive en mí!

No solo somos nacidos de Dios, y participantes de Su amor, pero tenemos morando dentro de nosotros al Espíritu de Él Quién resucitó a Jesús de la muerte. Usted pudiera estar afrontando algunos problemas que parecieran imposibles. En vez de hablar de lo imposible que es, mire a Él Quién está dentro de usted y diga, “Dios está en mí ahora.” Su confesión de fe Le causará obrar a su favor. Él se levantará en usted y le dará éxito. El Maestro de la Creación está en usted.

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ROMANOS 8:37
37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

Confesión: ¡Soy un conquistador!

Si la Palabra de Dios nos hubiera dicho que éramos conquistadores habría sido suficiente – pero nos dice que somos MÁS QUE VENCEDORES POR MEDIO DE ÉL. En lugar de decir, “Soy un derrotado,” levántese y diga lo que la Biblia dice acerca de usted. Diga, “¡Soy un conquistador!” Pueda que no le parezca que usted es un conquistador – pero su confesión de ello, por lo que ve en la Palabra de Dios, creará la realidad de ello en su vida. Tarde o temprano usted se convertirá en lo que usted confiesa. Usted no tendrá miedo de ninguna circunstancia. Usted no tendrá miedo de ninguna enfermedad. Usted no tendrá miedo de ninguna condición. ¡Usted enfrentará la vida sin temor, un conquistador!

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FILIPENSES 4:13
13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Confesión: Por medio de Cristo, mi Señor, yo puedo todas las cosas. Él me fortalece. Yo no puedo ser conquistado. Yo no puedo ser derrotado. Yo si puedo todas las cosas por medio de Él.

El razonamiento humano carnal y natural nos limitaría a nuestra propia capacidad. Miramos a las circunstancias, los problemas, las pruebas y las tormentas y decimos que no podemos. El lenguaje de la duda, la carne, y de los sentidos es, “Yo no puedo. Yo no tengo habilidad, la oportunidad, o las fuerzas. Estoy limitado.” Pero el lenguaje de la fe dice, “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” La Fuerza de Dios es nuestra. Nosotros no confiamos en nuestras propias fuerzas – la Biblia no dice nada acerca de que nosotros somos fuertes en nosotros mismos. Dice que Dios es nuestra fuerza.

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GÁLATAS 2:20
20 CON CRISTO estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

Confesión: Yo estoy crucificado con Cristo. Yo no tengo que tratar de hacerlo. Yo ya estoy crucificado con Cristo. ¡Sin embargo vivo! ¡Y Cristo vive en mí!

COLOSENSES 1:26-27
26 el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos,
27 a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es CRISTO EN VOSOTROS, la esperanza de gloria,

¡Cristo vive en mí!

EFESIOS 2:1, 4-6
1 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,

4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó,

5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente CON CRISTO (por gracia sois salvos),

6 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales CON CRISTO JESÚS,

Confesión: Yo fui crucificado con Cristo. Cuando Él fue vivificado y traído vuelto a vida – Yo fui vivificado con Él. Yo fui resucitado juntamente con Él y se me hizo sentar juntamente con Él en lugares celestiales. Hoy, posicionalmente, yo estoy sentado con Cristo en lugares celestiales.

. . .

FILIPENSES 4:19
19 Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.

Confesión: ¡Todas mis necesidades son suplidas!

. . .

EFESIOS 1:3
3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales EN CRISTO,

Note que no dice que Él va a bendecirnos con algo – ¡sino que Él ya lo ha hecho! Esto significa que en Cristo Jesús, desde el tiempo que usted ha nacido de nuevo hasta que salga hacia la Eternidad, Él ya ha hecho provisión para usted. Todo lo que usted necesita, es con lo que Él lo ha bendecido. Es suyo. En la mente de Dios es suyo. ¡Encuentre Su provisión para Sus hijos en Su Palabra y haga que lleguen a ser una realidad in vuestra vida en Cristo –confesándolo con su boca- para la gloria de Dios el Padre!

EN CRISTO


Romanos 3:24
Romanos 8:1
Romanos 8:2
Romanos 12:5
1 Corintios 1:2
1 Corintios 1:30
1 Corintios 15:22
2 Corintios 1:21
2 Corintios 2:14
2 Corintios 3:14
2 Corintios 5:17
2 Corintios 5:19
Gálatas 2:4
Gálatas 3:26
Gálatas 3:28
Gálatas 5:6
Gálatas 6:15
Efesios 1:3
Efesios 1:10
Efesios 2:6
Efesios 2:10
Efesios 2:13
Efesios 3:6
Filipenses 3:13, 14
Colosenses 1:28
1 Tesalonicenses 4:16
1Tesalonicenses 5:18
1 Timoteo 1:14
2 Timoteo 1:9
2 Timoteo 1:13
2 Timoteo 2:1
2 Timoteo 2:10
2 Timoteo 3:15
Filemón 1:6
2 Pedro 1:8
2 Juan 1:9



EN ÉL


Hechos 17:28
Juan 1:4
Juan 3:15, 16
2 Corintios 1:20
2 Corintios 5:21
Efesios 1:4
Efesios 1:10
Filipenses 3:9
Colosenses 2:6
Colosenses 2:7
Colosenses 2:10
1 Juan 2:5
1 Juan 2:6
1 Juan 2:8
1 Juan 2:27
1 Juan 2:28
1 Juan 3:3
1 Juan 3:5
1 Juan 3:6
1 Juan 3:24
1 Juan 4:13
1 Juan 5:14, 15
1 Juan 5:20



EN EL AMADO
Efesios 1:6

EN EL SEÑOR


Efesios 5:87
Efesios 6:10



EN QUIÉN


Efesios 1:7
Efesios 1:11
Efesios 1:13
Efesios 2:21
Efesios 2:22
Efesios 3:12
Colosenses 1:14
Colosenses 2:3
Colosenses 2:11
1 Pedro 1:8




POR CRISTO


Romanos 3:22
Romanos 5:15
Romanos 5:17-19
Romanos 7:4
1 Corintios 1:4
2 Corintios 5:18
Gálatas 2:16
Efesios 1:5
Filipenses 1:11
Filipenses 4:19
1 Pedro 1:3
1 Pedro 2:5
1 Pedro 5:10



POR ÉL


1 Corintios 1:5
1 Corintios 8:6
Colosenses 1:16
Colosenses 1:7
Colosenses 1:20
Colosenses 3:17
Hebreos 7:25
Hebreos 13:15
1 Pedro 1:21



POR ÉL MISMO


Hebreos 1:3
Hebreos 9:26



POR SU SANGRE


Hebreos 9:11, 12
Hebreos 9:14, 15
Hebreos 10:19. 20
1 Juan 1:7



POR QUIÉN


Romanos 5:2
Romanos 5:11
Gálatas 6:14



DE QUIÉN


Efesios 4:16
Colosenses 2:19



DE CRISTO


2 Corintios 2:15
Colosenses 2:17
Colosenses 3:24
Filipenses 3:12



DE ÉL


1 Juan 1:5
1 Juan 2:27



MEDIANTE CRISTO


Romanos 5:1
Romanos 5:11
Romanos 6:11
Romanos 6:23
1 Corintios 15:57
Gálatas 3:13-14
Gálatas 4:7
Efesios 2:7
Filipenses 4:6, 7
Filipenses 4:13
Hebreos 10:10
Hebreos 13:20-21



MEDIANTE ÉL


Juan 3:17
Romanos 5:9
Romanos 8:37
1 Juan 4:9



CON CRISTO


Romanos 6:8
Gálatas 2:20
Efesios 2:5
Colosenses 2:20
Colosenses 3:1
Colosenses 3:3



CON ÉL


Romanos 6:4
Romanos 6:6
Romanos 6:8
Romanos 8:32
2 Corintios 13:4
Colosenses 2:12
Colosenses 2:13-15
Colosenses 3:4
2 Timoteo 2:11-12



POR MÍ


Juan 6:57
Juan 14:6



EN MÍ


Juan 6:56
Juan 14:20
Juan 15:4, 5
Juan 15:7, 8
Juan 167:33



EN MI AMOR
Juan 15:9

EN SU NOMBRE


Mateo 18:20
Marcos 16:17, 18
Juan 14:13, 14
Juan 16:23, 24
1 Corintios 6:11



Estos versículos no usan específicamente la frase EN ÉL, en Quién, etc., pero ellos trasmiten el mensaje de quién usted es, o lo que usted es, o lo que usted tiene POR CAUSA DE CRISTO. (Una lista parcial solamente).



Mateo 8:17
Mateo 11:28-30
Mateo 18:11
Mateo 18:18-20
Mateo 28:18-20
Marcos 1:8
Marcos 9:23
Marcos 11:23, 24
Lucas 10:19
Juan 4:14
Juan 6:40
Juan 10:10
Juan 14:12
Juan 14:23
Juan 17:23
Gálatas 3.29
Gálatas 5:1
Filipenses 2:5
Filipenses 2:13
Colosenses 1:13
Colosenses 1:26-27
Tito 2:14
Tito 3:7
Hebreos 2:9-11
Hebreos 2:14, 15
Hebreos 2:18
Hebreos 4:14-16
Hebreos 7:19, 22
Hebreos 8:6
Hebreos 9:24
Hebreos 9:28
Hebreos 10:14
Hebreos 13:5b, 6
Hebreos 13:8
Santiago 4:7
1 Pedro 2:9
1 Pedro 2:21
1 Pedro 3:18
1 Pedro 5:7
1 Juan 1:9
1 Juan 2:1
1 Juan 3:2
1 Juan 3:14
1 Juan 4:4
1 Juan 4:10
1 Juan 4:15
1 Juan 5:1, 4-5
1 Juan 5:11, 12
Apocalipsis 1:5, 6



Una Oración del Pecador Para recibir a Jesús como Salvador

Amado Padre Celestial.
Yo vengo a Ti en el Nombre de Jesús.
Tu Palabra dice, “. . . al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37).
Así que yo sé que Usted no me echará fuera, sino que Usted me recibirá. Y yo le agradezco por ello.

Usted dice en Su Palabra, “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo . . . porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Romanos 10:9, 13).
Yo creo en mi corazón que Jesús es el Hijo de Dios. Yo creo que Él fue levantado de la muerte para mi justificación. Yo estoy invocando Su Nombre – el Nombre de Jesús – así que yo sé, Padre, que usted me salva ahora.

Su Palabra dice que, “. . . con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Romanos 10:10).
Yo sí creo con mi corazón, y confieso a Jesús ahora como mi Señor. ¡Por lo tanto, soy salvo! ¡Gracias, Padre!

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lunes, 17 de abril de 2017

¿ESTAMOS VOLVIENDO A UN TOTAL OSCURANTISMO –VOLUNTARIO- DE LA IGLESIA?

A
yer, al término de una serie de servicios a lo largo de tres días (viernes, sábado y domingo), salí prácticamente descontento y hasta amargado por cuanto, obstante que las dos prédicas anteriores me habían impartido luz o claridad para apreciar la Sangre de nuestro Señor Jesucristo (como única manera de Dios para permitirnos allegarnos de vuelta a Él, perdonados nuestros pecados, juntamente con todos los favores que se desprenden o parten del sacrificio de nuestro Señor en la cruz), en esta ocasión no pude sino criticar conceptos propios de una interpretación privada, lo que hice saber al evangelista enviándole un mensaje a través de este medio del facebook.


Eran ya horas de la noche cuando, con mi esposa, nos disponíamos a retornar a casa tras el servicio o culto realizado y, camino a casa, ya solo porque mi esposa había quedado en casa del pastor quién había organizado la campaña de tres días, y por quién Dios sabe tengo mi mejor consideración y respeto, consideré mirar hacia el cielo para ubicar la luna y, para mi sorpresa, ésta estaba totalmente oculta. La noche anterior, no siendo mi costumbre, había advertido que la luna estaba en cuarto creciente o, al menos, así lo interpreté (no recordando este proceso o fases de la luna); por lo que le dije a mi esposa que, de ser así, para la noche siguiente seguramente ésta mostraría una luna completamente llena, mostrándonos –quizá- que la iglesia estaba en crecimiento, bendecida y próspera en la Palabra, el carácter de Dios para manifestar en un mundo cada vez más adverso a Dios (el Hermano Branham tuvo la gracia para tipificar a la Iglesia Universal con la LUNA que, en ausencia del Señor Jesucristo, el Sol de Justicia, es la que ahora comparte reflejando Su Luz, la Palabra, el Evangelio del Reino de Dios). Sin embargo, a la noche siguiente del domingo 16, por alguna razón volví a mirar al cielo y, para mi sorpresa y personal reflexión, no vi la luna por ningún lado: estaba totalmente oscurecida. Lo que sucede es que había mal interpretado el progreso o fase de la luna pues, lo que realmente había sucedido la noche anterior, era que la luna no estaba en cuarto creciente sino, por el contrario, en cuarto menguante para, finalmente, terminar ya el domingo por la noche en una luna totalmente oscurecida.

No queriendo ser dogmático respecto a símbolos, por lo que no trato de compartir ninguna enseñanza, pero mi sentir, debo decir que el ver una luna totalmente oscurecida fue más que una mera coincidencia para mí, lo que asumí como una señal, acaso de que la Iglesia pasa por su peor momento al darle más crédito a los dichos, enseñanzas y mandamientos de hombres que a la Biblia e, igualmente, al creer en interpretaciones privadas y erróneas, fueras de contexto,  de muchos ministros quienes realmente nunca fueron llamados para servir a una Iglesia hambrienta de Dios y Su justicia, de Su poder y santidad, de piedad o temor de Dios e ira contra toda forma de pecado y apariencia de piedad. En Mateo 24, el Señor nos enseñó que habrían señales en el cielo y, para ser honrado, yo creo que Él se refirió a señales que habrán de acontecer con relación a Israel, no exactamente con relación a la Iglesia Gentil; sin embargo, por aquello que una profecía pudiera tener hasta más de una aplicación, no dudo que pudiera igualmente aplicarse esta profecía con relación al pueblo gentil; motivo por lo cual, y con mucho temor (porque no quisiera presumir o pretender revelación alguna), creo que mi reflexión o meditación pudiera tener sustento Escritural para afirmar lo que creo, que la Iglesia está pasando por su peor momento en su experiencia con Dios y la pureza de Su Palabra, pervirtiéndola, pervirtiendo la práctica y cómo deberíamos conducirnos en congregación, en un servicio, y en el diario vivir a la luz de las enseñanzas apostólicas.

He visitado muchas iglesias, y la mayoría de ellas me han parecido como centros recreacionales o clubs sociales, lugares de esparcimiento como para satisfacer el apetito de un gozo legítimo pero, lamentablemente, a través de formas que nunca podrán sustituir el verdadero gozo que solo puede ser logrado en nuestra experiencia con Dios, con Su sola Palabra, sin interpretaciones antojadizas y hasta descabelladas y que, tristemente, casi siempre son recibidas hasta con beneplácito por un pueblo que presumo o asumo ignora la Biblia, dándome la impresión que nunca la han leído, por lo que permiten toda clase de adefesio, error y profanación por parte de ministros impíos y miserables quienes trafican con la Palabra y las almas de miles y, seguramente, millones de personas. He visto supuestos cristianos que, hasta en su vestir, claramente demuestran el desconocimiento del pudor que Dios demanda de quienes profesamos fe y piedad; y no solo entre las mujeres quienes, por lo general, usan pantalones bien ceñidos a sus cuerpos, provocando la mirada por lo menos perpleja de los miembros de una iglesia local; y hasta escotes bien pronunciados mostrando prácticamente sus pechos al descubierto, al desnudo, cuando tales partes deberían estar reservadas para el deleite en el matrimonio; sino que, ahora, hasta a hombre vistiéndose con modas hasta afeminadas, peinados que dan la impresión que, como muchas mujeres acomplejadas y sensuales, dan mucha atención al aspecto físico para parecer agradables a la mirada de los demás, casi prostituyéndose, en práctica conducta sodomita; y todo esto porque los hay pastores, maestros, evangelistas, misioneros, profetas y hasta apóstoles fraudulentos que no reprenden estas cosas sino que, por el contrario, como Balaam que enseñó a Israel a fornicar (prostituirse), son prácticamente sensuales o miopes para no discernir lo santo de lo vil e impuro. Y hay mujeres pastoras, cuando el apóstol Pablo claramente enseña que la mujer está prohibida a enseñar en una congregación y, en el colmo de la impiedad, hasta los hay mujeres que se hacen llamar “profetas”, ni siquiera “profetizas”, pero “profetas”. ¡El colmo! Y lo peor de ello es que profetizan vanidad e impiedad, siendo ellas mismas impías o faltos de temor a Dios.

Sí, estamos en el peor momento de la Iglesia pero, porque Él prometió una Iglesia gloriosa, sin mancha y sin arruga, que no habrá sido manoseada por los antojos de un hombre (o mujer), que manifestará Su gloria poco antes del retorno del Señor, el Novio, por Su Novia, conforme a las profecías del apóstol en 1 Corintios 15:51-58 y 1 Tesalonicenses 4:13-18, y conforme al programa de Dios a través de un genuino ministerio quíntuple: apóstoles, profetas, evangelistas, y pastores y maestros:

12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,
13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;
14 para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,
15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,
16 de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.

Sí, de todas formas, y en medio de tanta miseria, hay una Iglesia predestinada para manifestarlo a Él, creyendo y rindiendo todo su ser a la Palabra, porque Le ama y teme, porque Le cree y confía en cada Palabra que salió de Su bendita boca a través de Sus santos profetas y apóstoles de la antigüedad. Recordemos, ¡Dios no cambia! Por lo que, si usted no manifiesta a Dios o, a lo sumo, no ve Su manifestación en su vida y la de los suyos, en su iglesia, proceda a preguntarse por qué y, seguramente, que usted concluirá que el problema radica en que puso su confianza en cualesquier cosa menos en la Palabra de Dios, y en su desobediencia. Recuerde, creer en Dios es creer en Su Palabra, si no es así, nos estamos engañando y, al final del camino, probablemente nos estaremos lamentando pero muy tardíamente. ¡Hoy es el día de salvación!


La gracia de Jesucristo sea con todos ustedes. Amén.

viernes, 7 de abril de 2017

Divorcio solo por causa de fornicación o prostitución


3 Entonces vinieron a él los fariseos, tentándole y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?
4 Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo,
5 y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne?
6 Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.
7 Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla?
8 El les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así.
9 Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.
Mateo 19:3-9

E
n un mundo inmaduro respecto a compromisos y, por ende, prácticamente fornicario, viendo a nuestros jóvenes (y hasta adolescentes) fornicar ya con naturalidad, y casi con la complicidad de los padres, sea por ignorancia o porque no tuvieron más argumentos para reconvenir a sus hijos para no ceder a esa práctica hoy recibida con naturalidad en un mundo que no ve en esto un acto que, además que Dios reprueba, mal forma el carácter de nuestros adolescentes y jóvenes para tornarlos en los irresponsables de mañana. Cierto, muchas veces ellos no tienen otra opción para considerar porque, no bien emergen conscientes en este mundo, ya hay todo un entorno nocivo con pornografía en todos los niveles y formas, lo que se agrava con ver a muchos padres de familia fallar al voto matrimonial, adulterando, lo que hace que nuestros adolescentes y jóvenes tengan en poco la seriedad del pacto matrimonial, el hacer compromiso para respetarse el uno al otro (el joven a la joven) hasta antes del matrimonio. Todos éstos valores se vienen perdiendo, y aun con dificultad inclusive entre jóvenes de hogares cristianos cuando, porque nosotros los padres fallamos en compartirles el consejo de Dios desde temprana edad, para justamente instruirles en su camino (Proverbios 22:6),  es por ello que ellos crecen prácticamente sin discernir o juzgar como indebidos y pecaminosos el acto sexual previo al matrimonio.

Sin embargo, la realidad es que ya existen hogares próximos al divorcio, y esto incluye a hogares que se precian de ser cristianos, que confiesan amar a Dios y creer Su Palabra. De mi pequeña experiencia, sea que el tema lo enfoquemos para un hogar de incrédulos como para un hogar de supuestos creyentes cristianos, al final resumo que una de las razones por las que ya se van “cocinando” la posibilidad del divorcio es por una evidente inmadurez, lo que hace que una de las partes (sino ambas) exija ser atendida en sus caprichos, pero no en razones racionales e inteligentes. Trabajé con amigos diversos y, como es de esperarse, algunos de ellos parecían ufanarse de sus logros con las chicas, para adulterar con ellas, siendo ellos casados. Conocí a uno poco menor que yo y, cuando compartía sus logros con jovencitas, parecía que eso lo enaltecía a él cuando, en verdad, él se estaba mostrando cual un vergonzoso inmaduro uno que, aun casado y con hijos, no lograba asumir debidamente el rol de casado, de esposo y padre. Dios quiere que seamos felices sin embargo, a menos que atendamos a Sus instrucciones y mandamientos, juntamente con Su gracia, no lo podremos ser, y toda la vida la pasaremos fallando en nuestros proyectos de vida e, inclusive, en el matrimonio, por inmaduros, porque nunca procedimos a prepararnos para esa edad madura en que necesariamente se tiene que estar preparados para asumir responsabilidades, y en tal preparación que, inclusive, se soporten pruebas que intenten resquebrajar la unidad matrimonial.

Pero, como lo declaró el Señor Jesús en la cita que uso para esta nota, la única causal para el divorcio es la fornicación. Por lo general, cuando escuchamos la palabra fornicación rápido entendemos por ello una relación sexual antes del matrimonio; en realidad, así ha quedado establecido en la mente de la mayoría de personas y que por ello, cuando dos personas se casan, el sacerdote o pastor pregunta a la concurrencia que si hay impedimento para que estas dos personas se unan en matrimonio, que lo digan o callen para siempre, lo que se dice en la probabilidad de que una de las partes se halle comprometida con otro(a) en noviazgo o, en el peor de los casos, que ya esté casado(a) o unido(a) a otra persona, por lo que el ministro no procedería a casarlos. Esto es una práctica durante el ritual matrimonial. Sin embargo, cuando el Señor habla aquí de fornicación, usa la expresión griega porneía que se traduce tanto como fornicaciónadulterio prostitución; y de hecho, ustedes podrán reconocer que esta última es la palabra que da origen a la palabra pornografía que, según el Diccionario de la Real Lengua Española, en su primera y tercera acepción, significan:

1.   f. Presentación abierta y cruda del sexo que busca producir excitación.
3.  f. Tratado acerca de la prostitución.

Leamos igualmente esta definición que hallé en la web:

La palabra pornografía viene etimológicamente de la unión de dos palabras griegas: πορνογ (porne) que representa: cortesana-prostituta-promiscua y ράφος (grafía) que se entiende como: escritura-descripción, es decir representa la descripción por medio de la escritura de lo que sucedía en la intimidad de las prostitutas.

Ahora, ¿cómo es que se visten la mayoría de las mujeres? ¿No se visten provocativas, atractivas, sensuales, excitantes, aun siendo casadas? Si la sensualidad o el verse atractivas es la forma para hallar esposo, ¿por qué tan luego se casan siguen la mayoría de mujeres casadas vistiéndose atractivas, codiciables, excitantes, como pretendiendo ser aun solteras y, lo que es más delicado, capturando la atención de otro hombre además de la de su esposo? Es una conducta propia de una prostituta, y es algo en que deberían meditar para desistir de ello porque, en realidad, esa es la conducta que, por lo menos en lo que respecta a la mujer, está propiciando las rupturas matrimoniales o de pareja, cuando muchas parejas viven en concubinato. Y es la cultura en la que hoy vivimos, y muchos se vanaglorian. Si el Señor, en aquel tiempo, trató a Su generación de “perversa y adúltera” (Mateo 12:39; 16:4); ¿cuánto más será la nuestra, en este siglo XXI?

Yo soy de la firme convicción que no solo la mujer que vende su cuerpo por necesidad para satisfacer el placer del hombre es una prostituta, pero el hombre igualmente es un prostituto porque, tan igual que la mujer vende su cuerpo por un breve tiempo para satisfacer esa demanda de placer en el hombre, el hombre paga por ese placer y, lo que es peor, cuando esta pasión se alimenta con pornografía, luego esa demanda de sexo se transforma en adictiva para buscar nuevas y más viles formas que satisfagan esa demanda de placer ahora envilecida. En consecuencia, la necesidad que parece ser una razón para la prostituta, igualmente lo es para el hombre en busca de satisfacer la demanda de su sexo mal educado, prostituyéndose, lo que mella la dignidad de todo hombre, tanto como lo hace con la dignidad de una mujer.

Sin embargo, cierto aquí no se está considerando que la esposa sea o llegue a ser una prostituta para dar lugar a la causal para el divorcio pero, como lo fue en tiempos del Señor, en el contexto de esa cultura donde había algo de pudor en las mujeres, algo de dignidad para no rebajarse al nivel de una prostituta para buscar la atención de otro hombre fuera de su marido, fuera de su esposo o compañero, de lo que se está tratando es del pudor de una mujer, de cómo ellas se visten, de cómo ellas se atavían hoy, y que es en lo que deberían cuidarse y cuidar para evitar el resquebrajamiento de los matrimonios. Nosotros, los hombres tenemos mucho de culpa en esto porque hemos celebrado y dado como naturales y correctos que nuestras mujeres se vayan prácticamente desvistiendo a lo largo de los años y decenios. Hasta los años 20 del siglo XX, las mujeres aún se vestían con faldas y vestidos hasta por debajo de sus rodillas, no muy ceñidos al cuerpo, y con escotes debajo del cuello moderados, nada pronunciados; pero luego, por los años 60, hemos visto a una Marilyn Monroe que cautivó incluso la atención del presidente de su país, John F. Kennedy, casado por cierto, por la manera en que se vistió, sensualmente. Y, desde entonces, y mucho antes, siempre han sido las “estrellas” del teatro, del cine y hoy la televisión las que han dictado la moda del vestir de las mujeres (vale decir, ¡prostitutas!) para, como ellas, parecerse igualmente atractivas. Hoy, la sensualidad ha llegado a tal límite que, inclusive, hombres han cedido a esa sensualidad de la mujer para pretender parecer como mujeres, siendo hombres: los homosexuales y, como con ellas, la raíz siempre ha sido inmadurez lo que, entre otras cosas, manifiesta capricho, histeria, celos, crímenes.

Bien dijo el Señor: "Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró [fornicó, prostituyó] con ella en su corazón." (Mateo 5:28.

¿Quieres un matrimonio o un eventual hogar condenado al fracaso? ¿No? Entonces, prepárate para el matrimonio, no llegues a esta etapa de la vida como quién va a la aventura, de paseo, o como quién juega a la ruleta, porque el fin siempre es amargo cuando llega el divorcio, y más cuando se tienen hijos, quienes son los que “pagan por los platos rotos”. ¡Piénsalo! ¡Medítalo!

Así, si tú aun no estás casado, te sugiero o aconsejo que busques a Dios, que Él te guíe en la decisión a tomar: la mujer a quién debas escoger para esposa, o al hombre a quién debas aceptar por esposo; y, por último, aun si no quisieras considerar a Dios en tu consejo (algo de lo cual te anticipo te vas a lamentar), por lo menos plantea la necesidad del compromiso, que tu unión a una mujer o viceversa esté basado en compromisos, en comprometerte a amar a la persona a quién te unes y que, para ello, para que no medien imprevistos o sorpresas, conozcas bien a la persona de quién estás interesado o interesada, porque es necesario que se conozcan para que, cuando estén unidos en matrimonio, puedan soportarse el uno al otro, porque se conocen y han aceptado soportarse en toda circunstancia. La mayoría de divorcios, aun si no es por razón de fornicación que es el caso que se trata aquí, es por razón de intolerancia (incompatibilidad de caracteres, dice la norma legal), porque ambos no se soportan, y esto porque, cuando ya unidos en matrimonio o como pareja, recién allí fueron conociéndose y reconociendo, en el terreno, que él o ella no era la persona que creían amar: es que nunca se conocieron.

¿Eres tú, mujer, causa para el divorcio por el argumento expuesto aquí, por tu manera de vestir atractiva a los demás hombres? Te recomiendo que te arrepientas o cambies de manera de ser por bien de tu matrimonio y, si tuvieras hijos, mucho más por ellos. ¿O eres tú, hombre, causa para el divorcio porque miras a las otras mujeres para codiciarlas en tu corazón, adulterando, fornicando o prostituyendo con ellas y porque, como toda prostituta, pretextas igualmente tener una necesidad sexual insatisfecha, propio de la inmadurez? Igualmente, te recomiendo que te arrepientas. De mi pequeña experiencia concluyo que, si no somos capaces de llevar adelante nuestros matrimonios, luego no seremos capaces para prosperar en ninguna otra empresa de la vida. ¡Piénsalo!


La gracia de Jesucristo sea con todos ustedes. Amén.