domingo, 19 de julio de 2020

Jesús no es "un dios", Él es Dios

Jesús no es “un dios”, Él es Dios

En el principio era el Verbo,
Y el verbo era con Dios,
Y el Verbo era Dios
Juan 1:1

L
os “Testigos de Jehová” terminan este versículo de la siguiente manera: “y la Palabra era un dios”; evidentemente, con la intención de reconocer a Jesús como un dios menor; y, lo que es peor, y en tanto que el artículo que preside a “dios” es indefinido, esto implicaría que el Señor Jesús sería uno de tantos otros dioses, lo que riñe con el principio que hallamos en la ley; cuando, en la ocasión que Dios dio Sus mandamientos a Israel, Él dijo:

No tendrás dioses ajenos [posterior, siguiente, otro, segundo] delante de Mí.
Éxodo 20:3; Deuteronomio 5:7

Sin embargo, esta errada interpretación de esta Escritura se resuelve al entender que el orden de este versículo; y, concretamente, su tercera y última parte, no es el mismo como está registrado en el original griego, que es como sigue: “y Dios era el Verbo”.

Seguidamente, copio este versículo en griego, su transliteración griega y, por último, su traducción al español; donde podrán constatar el orden que, originalmente, está la última parte de este versículo en el original griego:

Griego koiné: Ἐν ἀρχῇ ἦν ὁ λόγος, καὶ ὁ λόγος ἦν πρὸς τὸν θεόν, καὶ θεός ἦν ὁ λόγος.3​4​
Transliteración griega: En archē ēn ho Lógos, kai ho Lógos ēn pros ton Theón, kai Theós ēn ho Lógos.
Griego al español: En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y Dios era el Verbo.

En principio, es necesario aclarar que la expresión “Verbo”, aquí, se traduce del griego “Logos”; que, más exactamente, se traduce como “Palabra”. Los traductores, muy seguramente instruidos por la teología del momento, y reconociendo que esta Palabra tenía poder para crear; que, en sí misma es una Palabra dinámica; por ello, muy posiblemente, es que la trataron no como un sustantivo (que es lo que corresponde gramaticalmente), sino como “Verbo”, por Su evidente actividad o accionar intrínseco. Sin embargo, y todo el honor que se pretendió darle a la “Palabra”, con ello se originó confusión para, en la sencillez con que Dios comunica Sus planes al hombre, a través de palabras, no entender el sentido del versículo. Si usted no entiende una expresión o palabra en un versículo de la Biblia, posible no entenderá o mal entenderá el sentido de todo ese versículo y, posible, tampoco el contexto en que está escrito, peligrando nuestro debido entendimiento de todo un pasaje bíblico.

Por otro lado, es necesario insistir en decir que, a lo que el escriba está apuntando aquí; y, concretamente, en los versículos del 1 al 3, es al accionar de la Palabra o, dicho de otra manera, al hablar de Dios durante la creación en Génesis 1. Miren que el versículo 1 está en tiempo pasado en las tres partes que componen este versículo. Veamos:

En el principio era [pasado] la Palabra,
Y la Palabra era [pasado] con Dios,
Y Dios era [pasado] la Palabra.

Y lo mismo se puede distinguir en los versículos 2 y 3, con el tiempo pasado de “era” y “fueron”; por lo que, definitivamente, el apóstol Juan, el escriba de este Evangelio, nos está trasladando a un hecho del pasado, a Génisis 1; cuando Dios, mediante Su voz o Palabra creadora, creó los cielos y la tierra; y es así como el apóstol Pablo lo confirma en Hebreos 11:3:

Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la Palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.

Sí, el apóstol Juan empieza su Evangelio trasladándonos o haciendo remembranza al momento de la creación del mundo o universo, y que este universo fue hecho por Dios mediante Su Palabra. Y, con el solo ánimo de esclarecer toda duda, es necesario sostener el por qué la última parte de este versículo 1 deberíamos leerlo tal como está, originalmente, en el griego: “y Dios era la Palabra”; porque, si usted se da cuenta, el escritor construye este primer versículo con un sujeto: “En el principio”, un verbo: “era” y, seguidamente, un predicado: “el Verbo”; y, cuando continúa en la segunda parte de este versículo, vemos que, lo que en la primera parte es el predicado, en esta segunda parte es el sujeto: “y el Verbo”, seguido del verbo: “era”, y el predicado: “con Dios”; y, manteniendo esta regla de construcción, es por qué en el griego podemos constatar que, al inicio de esta tercera y final parte de este versículo, el apóstol empieza esta parte con lo que, en la segunda parte, es el predicado, esto es: “y Dios”, seguido del verbo: “era” y, finalmente, el predicado: “la Palabra”. Así, el versículo deberíamos leerlo:

En el principio era la Palabra,
Y la Palabra era con Dios,
Y Dios era la Palabra.

Lo que, ahora, ya no permitiría que el “Testigo de Jehová” tenga argumento para concebir la idea de que “la Palabra era un dios”; cuando, leyendo el versículo en su construcción original, lo que el apóstol está queriéndonos decir es que Dios era esa Palabra que estaba siendo expresada durante la creación, estableciendo la autoría de esa Palabra, la procedencia de esa Palabra; y, que decir lo contrario, sencillamente es una herejía; porque, considerando el orden de esta parte tal y como está en el griego, y en base a la regla que podemos advertir para la construcción de este primer versículo, lo único que el escriba quiere transmitirnos es la relación entre Dios y Su Palabra durante la creación; y, siendo que Dios es eterno y Su Palabra permanece para siempre, que esa relación de unidad entre Dios y Su Palabra se mantiene hasta hoy y por la eternidad.

Quizá, cuando los traductores tradujeron este versículo lo hicieron, posiblemente, forzados por una teología, doctrina o fe; y, por lo mismo, personalizaron la expresión “Verbo” o “Palabra”, para presentarla como una segunda persona de una trinidad; pero, restaurado la tercera parte de este versículo a su condición original, no hay razón para entender al Verbo o Palabra como persona; sino, y sencillamente, que Dios nos habla aquí de Su relación con Su Palabra durante la creación, hoy y siempre.

Y, cuando llegamos al versículo 14, el escritor culmina, y siempre en el contexto y sentido de la creación (que es lo que él está tratando en estos primeros versículos), Dios usando Su Palabra creadora, para decir conforme al original griego:

Y la Palabra [que es Dios, porque así nos lo declara el versículo 1, tercera parte: “y Dios era la Palabra”] se hizo carne [por consiguiente, podríamos decir "Dios se hizo carne", como cuando se manifestó en carne a Su amigo Abraham] y acampó entre nosotros; y contemplamos Su gloria, gloria cual el unigénito del Padre [Éste fue, y sigue siendo Jesús], lleno de gracia y de verdad.

Como usted podrá ver, el apóstol Juan, escritor de este glorioso Evangelio, no nos dice nada acerca de una segunda persona, como tampoco nos está hablando de un dios menor sino, sencillamente, acerca del único Dios verdadero Quién, mediante Su Palabra, creó en el principio los cielos y la tierra; y aquí, en el versículo 14, que Él mismo, y mediante esta misma Palabra creadora, se hizo carne donde, como en tiempos antiguos, habitó para manifestarse o darse a conocer entre nosotros como el Hijo unigénito del Padre, nuestro Señor y Salvador Jesús: Dios se hizo carne, Dios llegó a ser Jesús; Jesús es la manifestación de Dios en carne Humana, no una segunda persona de una trinidad; como, tampoco, un dios en minúsculas. ¡Aleluya!

Amén.

viernes, 26 de junio de 2020

¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis?

1 Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Efeso, y hallando a ciertos discípulos,
2 les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo.
3 Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan.
4 Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo.
5 Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.
6 Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban.
7 Eran por todos unos doce hombres.
Hechos 19:1-7

E
n este pasaje, el apóstol Pablo se encontró con unos discípulos de la ciudad de Éfeso, al oeste de lo que hoy es Turquía; y, porque iba a trabajar con ellos sobre fundamento firme, estable, confiable, les preguntó si habían recibido el Espíritu Santo. Para vivir la vida cristiana es necesario tener el Espíritu Santo, sin lo cual es imposible vivirlo.

Cuando Nicodemo vino ante el Señor Jesús, para consultarle sobre el reino de Dios, Él le respondió que, a menos que uno naciera de agua y Espíritu, no podría ver ni entrar en el reino de Dios (Juan 3:3 y 5). Sí, el Espíritu Santo es la presencia de Dios en el cristiano asegurándole para vivir la vida digna, en armonía con la Palabra de Dos. En definitiva, la presencia de Dios en nuestras vidas, a través del Espíritu Santo, es el reino de Dios. Y, por lo mismo; cuando el apóstol Pablo se encontró con estos discípulos, él, responsablemente quiso estar seguro si tenían o no el Espíritu Santo; a fin de, a partir de allí, edificar el cuerpo de Cristo con miras “a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.” (Efesios 4:11-16).

Como lo leemos en Hechos 19:2, los discípulos ni siquiera habían oído que había un Espíritu Santo prometido; y, cuando el apóstol preguntó en qué –pues- habían sido bautizados, ellos respondieron que “En el bautismo de Juan” estaban bautizados.

El bautismo de Juan (el bautista), tal y como el apóstol les ayudó a reconocer, fue para arrepentimiento, “diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo.” Y, cuando leemos acerca de Juan el bautista en “los evangelios” de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, entendemos que, efectivamente, él bautizó al pueblo para arrepentimiento, preparando los corazones de las gentes para el advenimiento del Mesías o Cristo; y, tal fue así que, durante su ministerio, él exhortó duro al pueblo a hacer frutos dignos de arrepentimiento; y, lo que es igualmente importante reconocer, que él solo bautizó en agua; mientras que, el Señor Jesús, según palabras del propio Juan el bautista, obraría un bautismo superior: “él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.” (Mateo 3:11; Marcos 1:8; y Lucas 3:16).

¿Ven? El bautismo de Juan fue para preparar los corazones para recibir al Mesías, el Cristo; mientras que el bautismo en el nombre del Señor Jesús es, desde el principio, para ser bautizados o recibir el Espíritu Santo; lo cual, en palabras del Rev. William Branham, es el nuevo nacimiento:

Lo que yo he querido decir es que el pecador venga para ser renacido, lo cual equivale a ser bautizado en el Cuerpo de Cristo por medio del Espíritu Santo, que fue realmente lo que sucedió en el Día de Pentecostés, cuando la Iglesia tuvo su principio. En otras palabras, ser nacido del Espíritu, es ser verdaderamente bautizado con el Espíritu Santo. Es una y la misma cosa.
(Una exposición de las siete edades de la iglesia, Edad de Esmirna, Párr. 145)

Ahora, recibir a Cristo es recibir Su Espíritu. El recibir Su Espíritu es ser renacido. El recibir Su Espíritu es ser bautizado con el Espíritu Santo. Amén.
(Una exposición de las siete edades de la iglesia, Edad de Esmirna, Párr. 148)

¿Por qué el bautismo en agua en el nombre de Jesús provee o nos autoriza para recibir el Espíritu Santo? Recordemos que la pregunta del apóstol, en Hechos 19:3, fue acerca de en qué bautismo ellos estaban bautizados; y que, tan pronto ellos respondieron que solo estaban bautizados en el bautismo de Juan, el apóstol les recordó que este bautismo (pregonado por Juan el bautista) era solo para arrepentimiento; y, como el apóstol Pedro lo enfatiza en 1 Pedro 4:21, es “la aspiración de una buena conciencia hacia Dios”. Así, cuando un creyente era y es bautizado, éste está dando testimonio de su arrepentimiento; que él es un pecador dolido por sus pecados y que, arrepentido, él viene a las aguas del bautismo; testificándole su conciencia que está procediendo conforme al propósito de Dios en Cristo Jesús.

En Hechos 19:4, el apóstol hace una declaración fundamental; que, el bautismo de Juan fue para arrepentimiento y, acto seguido, “diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo.” ¿Por qué esta declaración fue y es fundamental? Porque, recibiendo la dádiva de Dios en Cristo Jesús, se está expedito, autorizados y preparados para recibir el Espíritu Santo; que es, Dios habitando en templos de carne y huesos; para, con Su presencia, ungir el alma de un hombre hambriento de Dios y Su bendita guianza.

Y así, cuando los discípulos de Éfeso fueron bautizados invocando el nombre del Señor Jesús (Hechos 22:16), tan igual como la primera vez que se ordenó el bautismo en el nombre de Jesucristo (Hechos 2:38), para perdón de pecados, esto los autorizó para recibir el don de Dios, el Espíritu Santo.

¿Por qué el Espíritu Santo es dado cuando somos bautizados en agua en el nombre del Señor Jesús?

Primeramente, debemos entender que, cuando aquí se dice “en el nombre de Jesús (Señor Jesús, Jesucristo o Señor Jesucristo)”, esto se puede traducir –igualmente- como “por el nombre de Jesús”; dándonos a entender que, por causa del Señor Jesús, por causa de Su nombre, somos autorizados para recibir un beneficio de parte de Dios.

Seguidamente, Romanos 6:1-11 responde la pregunta; y, más concretamente, los versículos 3 y 4:

3 ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?
4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

Recordemos que el Señor Jesús nos representó en la cruz; y que, por consiguiente, cuando Él fue crucificado por nosotros, nosotros estábamos igualmente siendo crucificados; que, cuando Él murió, nosotros morimos igualmente con Él; y, siguiendo el principio de esta regla de sustitución o vicariato; cuando Él resucito glorificado y ascendió a los cielos, donde ahora mismo Él está ejerciendo Su oficio de Sumo Sacerdote, nosotros igualmente resucitamos; y, según nos lo dice el apóstol en Efesios 1:3; y 2:6, ahora mismo estamos sentados, ¡ENTRONADOS!, en lugares celestiales con Cristo Jesús. ¡Aleluya! Y, para que esa verdad celestial tenga su correspondencia y efectos aquí en la tierra, para serle testigos (Hechos 1:8), Él envió Su Espíritu sobre nosotros (la expresión “sobre” no significa que el Espíritu esté sobre nuestros cuerpos o, como algunos lo entienden, en la carne, porque esa no es la intención de Dios al enviar Su Espíritu sobre nosotros; sino que Su Espíritu está en una posición superior a nosotros gobernándonos; “sobre”, aquí, tiene la implicancia de gobernar, dominar, imperar) para gobernarnos, para andar en el Espíritu, para consolarnos guiándonos a toda verdad, conforme Él lo prometió en Juan 16:7-14.

Así, cuando usted es bautizado en agua en el nombre de Jesucristo, usted está confirmando su fe en lo que Él hizo por usted en la cruz, Su sepultura, resurrección y ascensión a los cielos; y, porque usted lo cree, usted se identifica con Su obra mediante el bautismo en agua invocando el nombre Jesucristo; y, justificado por la fe en Él, creyendo en lo que Él hizo por usted, entonces Dios reconoce su fe enviando o dándole el don del Espíritu Santo.

En Romanos 6:7, el apóstol hace esta determinante declaración: “Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado.” Y, si estamos justificados o declarados justos por la fe en lo que Él hizo por nosotros, como nuestro sustituto o vicario, entonces Él ahora viene a morar en nosotros mediante el Espíritu Santo. El Espíritu Santo es Su declaración de que somos justos (Romanos 4:11).

En Romanos 6:10, el apóstol declara que nuestro Señor Jesús, cuando murió, “al pecado murió una vez por todas” (recordemos en todo momento que, todo cuanto Él hizo, lo hizo reemplazándonos, sustituyéndonos); por lo que, en el v. 11, él concluye declarando: “Así también vosotros consideraos muertos al pecado…” (en el griego, idioma en que fue escrito originalmente esta carta del apóstol Pablo, se dice: “…haced cuenta que vosotros mismos estáis muertos…” ¡Aleluya!). Usted me puede ver y, seguramente, dirá que “estoy vivo”; pero, a los ojos de Dios (que es lo que importa, no lo que el hombre diga), legalmente estoy muerto en o por Cristo Jesús; y, justificado del pecado (v. 7), entonces Él envía Su Espíritu para confortar mi alma y afirmar mi espíritu para vivir rectamente, mediante Su Vida (Zoe) en mí; y todo por la fe en Cristo Jesús, confesando esta fe mediante el bautismo en agua en el nombre de Jesucristo.

En Hechos 2:38-39, el apóstol Pedro usó, por primera vez, las llaves del reino, invocando el nombre de Jesús; y, ante una multitud de judíos que se habían congregado para celebrar la fiesta de Pentecostés en Jerusalén, y cuando el Espíritu Santo acababa de descender sobre 120 creyentes, como primicias, hizo la siguiente declaración que, a lo largo del libro de los Hechos, fue un principio inalterado de la fe en Cristo Jesús:

38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.
39 Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

¿Te ha convencido Dios de tus pecados (Juan 16:8-11), que eres un pecador; y que, en tal condición, no puedes agradar a Dios? Entonces, arrepiéntete de tus pecados y pide para ser bautizado en agua invocando el nombre del bendito Señor Jesús; ¿para qué? Para perdón de tus pecados y, tan pronto tus pecados te son perdonados, Él enviará Su Espíritu Santo sobre ti, para que tú seas Su morada, Su casa, Su templo; y, de allí en adelante, Él será tu guía. ¿Y cómo sabré que Él me guía? Cuando veo que mis pasos son guiados conformes a Su bendita Palabra, haciéndome uno con Él, que es la Palabra (Juan 1:1).

¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? En el griego, la expresión “cuando creísteis” se escribe, más exactamente, como “creyendo”, para decirse así: “¿Recibisteis el Espíritu Santo creyendo?”, con la actitud de creer en tiempo continuo, perseverando. ¿Y qué es lo que debemos creer? En Jesús (el nombre Jesús proviene del hebreo Yeshúa que, traducido, quiere decir Yehováh salva), que Él nos sustituyó en la cruz, muriendo por nosotros; y lo mismo en Su sepultura, resurrección y ascensión; y, creyéndolo, justificados por la fe, Dios reconocerá nuestra fe para regalarnos el Espíritu Santo de Su promesa.

¿Ve usted cómo la práctica del bautismo en agua, en el nombre de Jesús, se fundamenta con la doctrina del apóstol en Romanos 6:1-11 y Colosenses 2:12? Si usted está bautizado de otra manera, le aconsejo lo haga conforme a la práctica y doctrina apostólica; y, como los efesios, vuelva a bautizarse otra vez; pero, ahora, invocándose sobre usted el nombre de Jesucristo, nuestro Salvador.

Amén.

DAME EL ESPÍRITU SANTO

//Dame el Espíritu Santo//
//Oh, mi Dios//
//Dame el Espíritu Santo//
//Oh, mi Dios//

Me he arrepentido de todos mis pecados,
Y he sido bautizado en las aguas,
Invocando el nombre del Señor Jesucristo,
Pido Tu Espíritu para tu gloria, oh, Señor.

domingo, 24 de mayo de 2020

¿Qué significa “en el nombre de…” en la Biblia?

E
n muchas partes, en la Biblia; esto es, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, nos encontramos con la expresión “en el nombre de”. Por ejemplo, en el Antiguo Testamento:

Deuteronomio 21:5: Entonces vendrán los sacerdotes hijos de Leví, porque a ellos escogió Jehová tu Dios para que le sirvan, y para bendecir en el nombre de Jehová; y por la palabra de ellos se decidirá toda disputa y toda ofensa.
Deuteronomio 25:6: Y el primogénito que ella diere a luz sucederá en el nombre de su hermano muerto, para que el nombre de éste no sea borrado de Israel.
1 Samuel 17:45: Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado.
2 Samuel 6:18: Y cuando David había acabado de ofrecer los holocaustos y ofrendas de paz, bendijo al pueblo en el nombre de Jehová de los ejércitos.
1 Reyes 18:32: edificó con las piedras un altar en el nombre de Jehová; después hizo una zanja alrededor del altar, en que cupieran dos medidas de grano.
2 Reyes 2:24: Y mirando él atrás, los vio, y los maldijo en el nombre de Jehová. Y salieron dos osos del monte, y despedazaron de ellos a cuarenta y dos muchachos.
1 Crónicas 16:2: Y cuando David acabó de ofrecer el holocausto y los sacrificios de paz, bendijo al pueblo en el nombre de Jehová.
Esdras 5:1: Profetizaron Hageo y Zacarías hijo de Iddo, ambos profetas, a los judíos que estaban en Judá y en Jerusalén en el nombre del Dios de Israel quien estaba sobre ellos.
Salmos 118:10-11: Todas las naciones me rodearon; Mas en el nombre de Jehová yo las destruiré. Me rodearon y me asediaron; Mas en el nombre de Jehová yo las destruiré.
Salmos 118:26: Bendito el que viene en el nombre de Jehová; Desde la casa de Jehová os bendecimos.
Salmos 124:8: Nuestro socorro está en el nombre de Jehová, Que hizo el cielo y la tierra.
Salmos 129:8: Ni dijeron los que pasaban: Bendición de Jehová sea sobre vosotros; Os bendecimos en el nombre de Jehová.
Isaías 48:1: Oíd esto, casa de Jacob, que os llamáis del nombre de Israel, los que salieron de las aguas de Judá, los que juran en el nombre de Jehová, y hacen memoria del Dios de Israel, mas no en verdad ni en justicia;
Isaías 50:10: ¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios.
Jeremías 3:17: En aquel tiempo llamarán a Jerusalén: Trono de Jehová, y todas las naciones vendrán a ella en el nombre de Jehová en Jerusalén; ni andarán más tras la dureza de su malvado corazón.
Sofonías 3:12: Y dejaré en medio de ti un pueblo humilde y pobre, el cual confiará en el nombre de Jehová.
Zacarías 13:3: Y acontecerá que cuando alguno profetizare aún, le dirán su padre y su madre que lo engendraron: No vivirás, porque has hablado mentira en el nombre de Jehová; y su padre y su madre que lo engendraron le traspasarán cuando profetizare.

Según el diccionario de la RAE (Real Academia Española), la expresión “nombre”, en su tercera acepción, significan: Fama, opinión, reputación, dignidad o crédito.

“Todos hemos experimentado el poder de un nombre en nuestras vidas. Las personas nos respetan a nosotros, y a nuestras opiniones, si creen que estamos conectados con alguien de mayor autoridad, reputación y dignidad. En todas las culturas, las personas con autoridad siempre han prestado su reputación y su autoridad a sus delegados [o seguidores – Ed.]. Los fundadores y líderes de los movimientos religiosos usan las mismas estrategias de delegación que los fundadores y líderes de las naciones. La frase “en nombre de” simplemente afirma [o resalta – Ed.] la reputación y la autoridad de la otra persona, la persona detrás del nombre en mención.”

“En definitiva, la frase “en el nombre de” significa que la ley, el monarca, la Deidad misma, la humanidad o la decencia común, etc., le dan al hablante o portador del “nombre” poder y autoridad para exigir atención, respeto y hasta obediencia.”

Por eso es que todo cristiano debe sentirse y saberse fuerte en el Nombre de su Señor y Salvador, Yeshúa [en el idioma hebreo]; porque este Nombre tiene toda la reputación y autoridad ante Dios que nos permite acceder a Él, mediante los méritos del Nombre, para platicar con Dios y, cuando hay necesidad, pedir –igualmente- algo para Su gloria y alabanza; en tanto, todo cuanto pedimos en el nombre de Yeshúa (el Nombre sobre todo nombre, dado a los hombres para ser salvos), tiene el peso de la reputación y autoridad que Él ganó para nosotros mediante Su muerte en el Calvario; y no solo porque Él es digno pero que, cuando Él fue al Calvario por nosotros, eso nos hizo igualmente dignos para merecer, ahora, la atención del Dios Altísimo y Admirable, del Creador de cielos y tierra, autor de toda buena dádiva; porque, ahora, venimos ante Él, en el nombre, mediante el nombre o por los méritos del nombre de nuestro Señor y Salvador, Yeshúa.

Oremos, pidamos en el nombre de Yeshúa; “porque todas las promesas de Dios son en Él “Sí”, y en Él “Amén”, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.” (2 Corintios 1:20), por causa o razón del Nombre, Yeshúa.

He aquí citas bíblicas en el Nuevo Testamento donde figuran la frase “en el nombre de”, con relación a nuestro Señor y Salvador Yeshúa (aunque, como es sabido, allí el Nombre figura como Jesús, el nombre latino dado al Salvador].

Mateo 23:39: Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.
Mateo 28:19: Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Marcos 11:9: Y los que iban delante y los que venían detrás daban voces, diciendo: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!
Lucas 19:38: diciendo: ¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor; paz en el cielo, y gloria en las alturas!
Juan 3:18: El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.
Juan 12:13: tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!
Hechos 2:38: Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.
Hechos 3:6: Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.
Hechos 4:10: sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano.
Hechos 4:18: Y llamándolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús.
Hechos 5:40: Y convinieron con él; y llamando a los apóstoles, después de azotarlos, les intimaron que no hablasen en el nombre de Jesús, y los pusieron en libertad.
Hechos 8:16: porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús.
Hechos 9:27: Entonces Bernabé, tomándole, lo trajo a los apóstoles, y les contó cómo Saulo había visto en el camino al Señor, el cual le había hablado, y cómo en Damasco había hablado valerosamente en el nombre de Jesús.
Hechos 9:29: y hablaba denodadamente en el nombre del Señor, y disputaba con los griegos; pero éstos procuraban matarle.
Hechos 10:48: Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días.
Hechos 16:18: Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora.
Hechos 19:5: Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.
1 Corintios 5:4: En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo,
1 Corintios 6:11: Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.
Efesios 5:20: dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
Filipenses 2:10: para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;
Colosenses 3:17: Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.
2 Tesalonicenses 3:6: Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros.
Santiago 5:14: ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor.
1 Juan 3:23: Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado.
1 Juan 5:13: Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.

También la expresión “en mi nombre” tiene el mismo sentido y valor en los Evangelios:

Marcos 16:17: Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;
Juan 14:13: Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
Juan 14:14: Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.
Juan 14:26: Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.
Juan 15:16: No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.
Juan 16:23: En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.
Juan 16:24: Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

Y en el libro de Hechos y una de las cartas del apóstol Pablo:

Hechos 2:38: Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.
Hechos 3:6: Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.
Hechos 4:10: sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano.
Hechos 4:18: Y llamándolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús.
Hechos 8:16: porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús.
Hechos 9:27: Entonces Bernabé, tomándole, lo trajo a los apóstoles, y les contó cómo Saulo había visto en el camino al Señor, el cual le había hablado, y cómo en Damasco había hablado valerosamente en el nombre de Jesús.
Hechos 9:29: y hablaba denodadamente en el nombre del Señor, y disputaba con los griegos; pero éstos procuraban matarle.
Hechos 10:48: Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días.
Hechos 16:18: Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora.
Hechos 19:5: Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.

Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.
Colosenses 3:17

¿Conoces a Dios, y a Su Cristo Yeshúa? ¿Sí? Entonces sabes la autoridad que hay en Su nombre; pero, si no es el caso, si solo tienes un conocimiento tradicional y, lo que es peor, no basado en Su Palabra, Su Biblia; entonces te animo a buscarle de todo tu corazón y, cuando Le conozcas, entonces conocerás igualmente el poder que hay en Su bendito nombre; y, como los santos de la antiguedad, y de todos los tiempos, igualmente dirás como ellos, y con toda autoridad: "en el nombre de..."

¡Shalom! ¡Paz!

miércoles, 20 de mayo de 2020

El Retorno

En primer lugar, consideremos la sola posibilidad del retorno del profeta, esto es de su resurrección y, para esto, usemos del argumento Bíblico, para cuestionar esa posibilidad:

En Lucas 16:19-31, se narra la historia de un hombre rico y un mendigo llamado Lázaro. Ambos murieron: uno fue llevado por los ángeles al seno de Abraham y, el otro, fue sepultado. En el Hades, el hombre que fue rico, estando en tormentos, dio voces y, en el v. 27 y 28, él pidió a Abraham: “…Te ruego, pues, padre, que le envíes [a Lázaro, resucitándole] a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento.” En el V. 29, Abraham le respondió: “…A Moisés y a los profetas [las Escrituras entonces existentes para el pueblo de Dios] tienen; óiganlos.” Con lo que esa posibilidad de resucitar a un santo, para testificar a los que están vivos sobre la tierra, no tiene antecedente que la respalde, excepto la del Señor Jesucristo, únicamente y que, con relación al Señor, todos sabemos que Él nos envió al único Testigo, al Espíritu Santo para darnos testimonio de Su vida, ministerio, muerte y resurrección.

Y es más, en el v. 30, el hombre rico insistió y dijo: “No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos [como algunos esperan que el Hermano Branham resucite para ese propósito], se arrepentirán.” A lo que Abraham contestó: “…Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.” Por lo que una supuesta resurrección del Hermano Branham TAMPOCO tendría algún sentido, cuando no serviría para testificar, persuadir o arrepentir a nadie, según lo entendemos de esta porción de la Escritura. Para este tiempo, bien podríamos decir, “si no leen la Biblia y escuchan el Mensaje de la hora, tampoco se persuadirán aunque el Hermano Branham resucitara”. Bajo este principio es que debemos entender que, las dos olivas o profetas que Dios levantará para Israel (Apocalipsis 11), tampoco serán Moisés y Elías resucitados; sino, dos israelitas con el mismo espíritu o unción que reposó sobre Moisés y Elías.

El profeta nos dice en el libro Las Edades, Edad de Laodicea, Pág. 386, Párr. 186, “…En los días del séptimo mensajero, en los días de la edad de la Laodicea, el mensajero revelará los misterios de Dios como fueron revelados a Pablo…”, y “…Lo que él [el profeta –Editor] diga, será de Dios, y la Novia dirá lo mismo. El Espíritu, el profeta y la Novia dirán la misma cosa. Y LO QUE ELLOS [la Novia –Editor] DIGAN, YA HABRÁ SIDO DICHO EN LA PALABRA [Lucas 16:19-31].” (Párr. 187). Y el apóstol Pablo dijo, “porque no he rehuido anunciaros TODO EL CONSEJO DE DIOS.” (Hechos 20:27). Entonces, hacia TODO EL CONSEJO DE DIOS es que hemos sido vueltos, lo que ya ha sido dicho y está establecido en la Biblia.

Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito, no sea que por causa de uno, os envanezcáis unos contra otros. (1 Corintios 4:6)

Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén. (1 Pedro 4:11)

“Pero también es un hecho que el profeta de la última edad tiene que estar trayendo un Mensaje de Dios que precederá la segunda venida del Señor; porque por medio de su Mensaje serán convertidos los corazones de los hijos a los padres Pentecostales, y juntamente con la restauración de la Palabra vendrá la restauración del poder.” (Las Edades, Pág. 384, Párr. 179). ¡Cuán vital es la restauración de esta Palabra y, con ello, TODO EL CONSEJO DE DIOS dado en días del Apóstol Pablo!

Por otro lado, respecto la resurrección, las Escrituras nos dicen de dos resurrecciones de grupos de gentes: la primera y segunda resurrección. La primera es de los bienaventurados (Apocalipsis 20:4-6) y, la segunda, es para el Juicio del Gran Trono Blanco (Apocalipsis 20:11-15). Pero, como parte de esta primera resurrección es la resurrección de nuestro Señor Jesucristo, por cuanto de Él, en diversas Escrituras, se dice que es las primicias o primeros frutos, en todo; por ejemplo:

“…el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia.” (Colosenses 1:18. También Apocalipsis 1:5).

Ahora, si Jesús tiene la preeminencia en todo, tanto así que aún en la resurrección de los muertos Él es el primogénito o primero, significando que después de Él otros (plural) Le secundan en esta primera resurrección de los bienaventurados, entonces una resurrección del Hermano Branham, previa a la resurrección del total de santos que duermen, rompería esta declaración del apóstol porque, de ser esto posible, el Hermano Branham sería el primogénito respecto de los que duermen, él tendría la preeminencia respecto ese grupo que espera por esta primera resurrección, la resurrección de los bienaventurados; y eso, definitivamente, no puede ser porque contradice las Escrituras expuestas, es una herejía, pretendiendo darle la gloria al Hermano Branham del cual es solo digno nuestro Señor Jesús.

1 Corintios 15:20 y 23 confirman las citas Bíblicas anteriores:

Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.
Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son [plural] de Cristo, en Su venida.

Éste es el orden y, en este orden, “luego” de la resurrección de nuestro Señor, las primicias, ocurrirá la resurrección de los que duermen (plural); y en ninguna parte de esta y otras Escrituras se nos dice de alguna otra resurrección previa a esa resurrección de los santos, de los bienaventurados, excepto la resurrección del Señor, el primogénito de entre los muertos.

La posibilidad del retorno del profeta como la Voz de Arcángel o Resurrección

Consideremos la posibilidad del retorno del profeta a efectos de resucitar a los muertos en Cristo, en el supuesto que él será la Voz de Arcángel o Resurrección y, para esto, usaré citas del profeta contenidos en un tratado que llegó a mis manos, titulado El Tercer Jalón que, en lo mejor de mi entendimiento, nos dan a entender que esa obra será para la Novia, ya no un hombre, ya no un profeta, pero la Novia en su madurez, que es obra de Efesios 4 y motivo por el cual Jesús murió en su lugar. La Novia, como el Cuerpo de Cristo, un Cuerpo formado por hombres y mujeres, con los atributos de Dios, manifestará a Dios como, en su tiempo, lo hizo el mismo Señor Jesucristo y, en este último tiempo, el Hermano Branham, para darnos una idea y ejemplo de lo que será en la Novia.

Previamente, citas sobre el poder a manifestarse a través de TODO el Cuerpo Novia: la manifestación gloriosa de los hijos de Dios:

“…Entonces cuando [Adán –Editor] perdió su vida, también perdió su herencia en la Vida, porque él tenía control completo y supremo de la tierra. Él era dios de la tierra. Dios es el Dios del universo, de todo, pero Su hijo tenía esta tierra bajo su propio dominio. ÉL PODÍA HABLAR, PODÍA NOMBRAR, PODÍA PARAR LA NATURALEZA, PODÍA HACER LO QUE DESEABA. Pero cuando hizo esto [pecó –Editor], entonces perdió su herencia. Ahora Adán podía decir: ‘Muévase este monte de aquí para allá’, y así sucedía, porque él tenía control completo y supremo como un dios menor bajo Dios nuestro Padre, porque él era un hijo de Dios…” (La Brecha, Pág. 66, 67)

“…Lo cual, Dios dijo en Génesis 2 que ellos eran dioses, porque ellos fueron, tenían dominio completo sobre el dominio del mundo. Él le dio dominio sobre todas las cosas. Y él perdió su oficio de dios, él perdió su oficio de hijo, él perdió su dominio, y Satanás tomó control. Pero, hermano, estamos esperando las manifestaciones de los hijos [plural, no un solo hombre –Editor] de Dios quienes regresarán y tomarán control otra vez. Esperando el cumplimiento del tiempo, cuando la pirámide llegue hasta arriba, CUANDO LOS PLENOS HIJOS DE DIOS SERÁN MANIFESTADOS, CUANDO EL PODER DE DIOS SALDRÁ (ALELUYA), Y LE QUITARÁ A SATANÁS TODO PODER QUE ÉL TIENE.” (Adopción # 4, Párr. 76).

“Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios [en el Griego se dice tened fe de Dios –Editor]. Porque de cierto os digo que cualquiera [no es potestad o privilegio de tan solo una persona –Editor] que dijere a este monte: quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.” (Marcos 11:23).

“De cierto os digo, vosotros [plural –Editor] que sois pequeños dioses, si dijeren a este monte, ‘muévete’, y no dudaren en su corazón, sino creyeren que será hecho lo que dijeren, lo que digan les será hecho.”

“Regresan directamente a Génesis, a lo original, ¿qué es? Ahora el mundo y la naturaleza están gimiendo, clamando, todo se está moviendo. ¿Qué? Por la manifestación de los hijos de Dios, cuando hijos verdaderos, hijos nacidos, hijos llenos HABLEN Y SU PALABRA SEA RESPALDADA. Yo creo que estamos en el borde de eso ahora mismo. Sí, señor. Decirle a este monte: ‘que sea tal’.”

“‘Hermano, yo deseo tal y tal, que una cierta cosa sea hecha. Yo soy un creyente en Jesucristo’. ‘Yo te lo doy en el Nombre del Señor Jesucristo’. Amén. Hay una manifestación.”

“‘Oh, hermano, mis cosechas se están quemando allá afuera. Yo no he tenido lluvia’. ‘Yo te enviaré una lluvia, en el Nombre del Señor’. Allí vendrá. Oh, esperando, gimiendo, toda la naturaleza esperando las manifestaciones de los hijos de Dios. Dios lo ordenó en el principio. ÉL LE DIO AL HOMBRE EL DOMINIO.”

“Él se lo dio a Jesucristo, y Jesús lo dio en Su Nombre, con esta seguridad: ‘Pedid al Padre algo en Mi Nombre, y Yo lo haré’. ¡Oh, Hno. Palmer! ¡Esperando las manifestaciones de los hijos de Dios, la posición, la iglesia!” (Adopción # 4, Párr. 76, 79-85).

“… ¿Ven ahora, porqué he sido tan celoso con la clase de simiente [Palabra –Editor] que yo he sembrado para el cuerpo [Novia –Editor]? La lluvia va a caer muy pronto; me refiero a la verdadera lluvia. Y tiene que tener Simiente en donde caer. Yo espero vivir para verlo. ¿Lo entienden ahora? SERÁ LA PALABRA VIVIENTE COMO LO FUE EN EL PRINCIPIO, LA PALABRA HABLADA DE DIOS. TENER SU PODER; PORQUE ES EN ÉL, EN SU PROPIO CUERPO, OBRANDO SU PROPIA VOLUNTAD. Miren a las promesas que Dios le dio a este cuerpo [Novia –Editor].

“‘Díganle a este monte que se quite. No duden en su corazón, sino crean que lo que han dicho será hecho, y lo que han dicho les será hecho.’: Es el colocamiento de la Iglesia en posición, EN DONDE LA PLENITUD DEL PODER DEL ESPÍRITU SANTO LLEGA A LA IGLESIA. Entonces las bocas de los críticos serán cerradas. Será un tiempo corto…” (Oírle A Él 60-0313).

“Oh, esperando las manifestaciones de los hijos de Dios, ¡aleluya!, CUANDO DIOS MISMO SE DARÁ A CONOCER, CUANDO ELLOS PARARÁN ENFERMEDADES, ELLOS PARARÁN CÁNCER…” (Adopción # 4, Párr. 87).

“¿Ve Ud.? La Señal estaba desplegada: ‘…mas lo que tengo te doy.’ Viendo un pobre hermano cojo allí en la calle, y ellos con la misma Vida que estaba en Cristo: ‘…mas lo que tengo…’ ‘En mi Nombre echaréis fuera demonios.’ No es: ‘Yo echaré’, sino: ‘Vosotros echaréis fuera demonios.’ ‘Si dijereis a este monte…’ No dice: ‘Si yo dijere.’ ¡Hermano, LA HORA ESTÁ A LA MANO CUANDO LA SEÑAL NECESITA SER DESPLEGADA! (La Señal, Pág. 9).

“‘Si estuviereis en Mí, y Mis Palabras estuvieren en vosotros, pedid todo lo que quisiereis.’ Ud. estaría pidiendo de acuerdo a Su Palabra, y Su Palabra es Vida. Háblela. Si Dios lo ha dicho, y Ud. tiene certeza de que Él lo ha hablado, entonces el Espíritu Santo dará testimonio de la Verdad de esa Palabra. Ud. estará en lo correcto. Háblela. Allí está. Dígale a este monte que se mueva; no dude en su corazón, mas crea que lo que ha dicho sucederá. No será Ud. el que ha de hablar, sino el Padre que mora en Ud.; ÉL SERÁ EL QUE HA DE HABLAR. NO SERÁS TÚ HABLANDO A ESA MONTAÑA; SERÁ EL PADRE, EL CUAL MORA EN TI, HABLANDO A ESA MONTAÑA; ENTONCES ESA MONTAÑA TENDRÁ QUE MOVERSE.” (¿Para Qué Fue Dado El Espíritu Santo?, Párr. 74).

“Y algo me dijo: ‘Eso está en la expiación [cuando él se preguntaba si Marcos 11:23 estaba en la expiación o fuera de ella –Editor]’. Pues si un hombre o una mujer están tan consagrados y rendidos a Dios, DIOS SOLO ENTRA Y UTILIZA SU VOZ, Y NO ES EL HOMBRE HABLANDO, ES DIOS QUE ESTÁ EN ÉL [y ella, según el contexto de esta cita –Editor], EL QUE HABLA.” (Nuevo Ministerio, Párr. 68).

“Tú dijiste: ‘Habla y no dudes, creyendo que todo lo que has pedido vendrá a suceder, y tú tendrás lo que has pedido.’ ¿Quién dijo eso? El Testigo de Dios dijo eso.” (Testimonio De Un Verdadero Testigo, Párr. 255-258).

Y, seguidamente, citas sobre el poder de resurrección (la Voz de Arcángel) a través del Cuerpo Novia:

“El mismo Espíritu Santo que salvó a los Luteranos, santificó a los metodistas y bautizó a los Pentecostales, es el mismo que ahora está poniendo en orden la Venida del Señor Jesús. ¡CUANDO ESE CUERPO [Novia –Editor] SERÁ TAN PODEROSO, Y [EL ESPÍRITU SANTO –Editor] VENDRÁ A ESTE GRUPO DE IGLESIA, QUE SACARÁ AL RESTO DE ELLOS DE LAS TUMBAS! ¡HABRÁ UNA RESURRECCIÓN! Para eso es que el Espíritu Santo es dado.”

“…Entonces, aquellos que están descansando allá en las tumbas o debajo del altar de Dios, están clamando como dice la Escritura: ‘¡Hasta cuándo, Señor, hasta cuándo?’ Dios está esperando por ti y por mí. La Iglesia está esperando en ti y en mí. Es tiempo de Adopción, CUANDO DIOS PUEDA DERRAMAR DE SU PLENITUD, DE SU PODER Y DE SU RESURRECCIÓN EN NOSOTROS HASTA EL PUNTO QUE LA IGLESIA Y CRISTO PUEDAN LLEGAR A SER UNO; HASTA QUE CRISTO LLEGUE A SER VISIBLE ENTRE NOSOTROS DE TAL MODO QUE LEVANTE LOS MUERTOS, Y NOSOTROS NOS VAYAMOS EN EL RAPTO.” (¿Para Qué Fue Dado El Espíritu Santo?, Párr. 50, 51).

“La Dinámica de esta Iglesia será la rellenura del Espíritu Santo, el cual hemos obrado en una medida pequeña, mientras la Piedra de Corona está descendiendo para unirse con el Cuerpo [Novia –Editor]. Mas cuando esa Cabeza y el Cuerpo se unan juntos, EL PLENO PODER DEL ESPÍRITU SANTO LA LEVANTARÁ EXACTAMENTE COMO… AÚN LOS MUERTOS, QUE ESTÁN MUERTOS EN CRISTO POR CIENTOS DE AÑOS ATRÁS, SE LEVANTARÁN EN LA BELLEZA DE SU SANTIDAD Y TOMARÁN SU VUELO A TRAVÉS DE LOS CIELOS.“ ¿Qué Haremos Con Jesús Llamado El Cristo? Párr. 116, Inglés).

“Jesús dijo: ‘Háblale a este monte…’ Y Uds. han escuchado acerca de lo que ha estado aconteciendo; ese es el ministerio al cual estamos entrando. Estamos muy avanzados en el camino ahora. Pronto será la Venida del Señor. Y tiene que haber Fe de Rapto en una Iglesia que podrá ser cambiada en un momento, en un abrir y cerrar de ojos para irse, o no nos iremos. Pero no se preocupen, allí estará. Y CUANDO EL PODER DE ESTA IGLESIA SUBA [a la Estatura del Varón Perfecto, obra de Efesios 4 –Editor], LEVANTARÁ A SUS HERMANOS; EL PODER DE ESA IGLESIA LEVANTARÁ A LOS OTROS HERMANOS; ENTONCES HABRÁ UNA RESURRECCIÓN GENERAL. Estamos en espera de ellos.” (P&R Sobre El Espíritu Santo, Párr. 21, Inglés).

“¿Lo entiende Ud.? Todos estos que murieron a través de las edades, nos están esperando y están dependiendo de nosotros [plural –Editor]. ENTONCES ESTA IGLESIA TIENE QUE LLEGAR A LA PERFECCIÓN [obra de Efesios 4 –Editor] PARA PODER LLEGAR A LA RESURRECCIÓN; y allí están aquellas almas debajo del altar, esperando que esta Iglesia llegue a la perfección…” (La Estatura De Un Hombre Perfecto, Pág. 50).

“Él rescatará los escogidos del último día, y ellos oirán la verdad exacta por medio de un profeta vindicado así como fue en los días de Pablo. Él restaurará la verdad así como la tuvieron ellos. Y aquellos elegidos [la Novia –Editor] juntamente con él [el profeta mensajero –Editor] en aquel día, serán los que en verdad manifestarán al Señor, y serán Su Cuerpo, Su Voz y producirán Sus obras. ¡Aleluya! ¿Lo ve Ud.?” (Las Edades, Pág. 358, Párr. 85).

“…hasta que en este último día hay nuevamente una gente [Novia –Editor] en la tierra, que bajo su mensajero, será la voz final en la última edad.” (Párr. 87).

“Sí, señor. La iglesia ya no es la boca de Dios. Es más bien su propia boca. Por eso Dios está volviéndose en contra de ella. Él la confundirá por medio del profeta y la Novia, porque la Voz de Dios estará en ella (la Novia). Si, porque dice en Apocalipsis 22:17: “Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven”. Una vez más el mundo oirá directamente de Dios como fue en el Día de Pentecostés; pero desde luego, aquella Novia de la Palabra será repudiada como fue también en la primera edad.” (Párr. 88).

Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras. Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie. (Tito 2:11-15).

27 Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio,
28 así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.
Hebreos 9:27-28

Si el mismo Señor Jesús vino sujetándose a este principio establecido para los hombres, “…que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después el juicio” (Hebreos 9:27), y Dios no cambia, no hay razón para creer que el Hermano Branham, luego de muerto una sola vez, luego tenga que resucitar para, como algunos dicen, morir otra vez, cuando este principio inamovible del Incambiable Dios nos dice que “está establecido para los hombres que mueran una sola vez”.

Consideremos esto que, cuando el Señor habló de Su resurrección, Él lo dijo hasta por tres veces (1° Mateo 16:21-28; Marcos 8:31-91 y Lucas 9:27-27; 2° Mateo 17:22-23; Marcos 9:30-32 y Lucas 9:43-45; y 3° Mateo 20:17-19; Marcos 10:32-34 y Lucas 18:31-34), y lo que es igualmente importante, lo dijo con total claridad, sin enigmas (Juan 16:29); sin embargo, para el supuesto retorno del Hermano Branham no tenemos un registro así, él nunca lo dijo de esa manera ni en forma reiterada como el Señor lo dijo de manera que no hubiera duda alguna. En mi humilde impresión, esta doctrina es una torpe y atrevida interpretación que ministros hermanos han hecho a una aislada declaración del profeta, nuestro Hermano William Branham.