miércoles, 7 de junio de 2017

¿Cuál es el Nombre de Dios?

13 Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé?
14 Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.
ÉXODO 3:13-14

E
n este pasaje histórico del pueblo de Dios, Israel, cuando Dios envió a Moisés para libertarlos del yugo egipcio, se narra que Moisés preguntó a Dios por Su Nombre, “¿Cuál es Su Nombre”, a lo cual “respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY… Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.” “Éste es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos.” Así que, YO SOY es el Nombre de Dios.

Se comenta que los judíos, temerosos de profanar el Nombre de Dios, dejaron de invocarle o llamarle por el Nombre que hoy conocemos por Jehová, porque así lo mal entendieron de su lectura del tercer mandamiento de la ley dada en Sinaí: “No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.” (Éxodo 20:7). “Esta veneración del nombre inefable de Dios (Jehová) llega entre los judíos hasta extremos rayanos en la superstición. Se llegó a ni osar pronunciar este nombre, y a prohibir su utilización, e incluso a castigar con la muerte a los mismos rabinos que, por error, lo llegaban a pronunciar públicamente. Se excluyó la lectura del nombre, ya que no el nombre mismo, del texto sagrado. Sobre las cuatro consonantes del nombre o tetragramatón, se colocaron vocales (las del vocablo Adonai, Señor), de manera que en todas las ocasiones que al leer la Torá se hallaba el nombre de Jehová, se pronunciaba Adonai.”[i]

En realidad, el Nombre de Dios en el lenguaje hebreo en que originalmente se redactó está compuesto de cuatro (4) consonantes (originalmente, el lenguaje hebreo o de los judíos NO USÓ VOCALES y, posteriormente, para su pronunciación los lingüistas recién insertaron las vocales): YHVH. “La pronunciación Jehová proviene del hecho de que para la lectura en las sinagogas YHVH se leía Adonai (Señor), y que a las consonantes del tetragramatón se habían añadido las vocales de Adonai para recordar al lector el nombre que debía leer. Esta pronunciación, procedente de ciertas corrientes rabínicas, se hizo común a partir de Pedro Galatino, confesor de León X (1518). Las investigaciones modernas indican que la pronunciación original fue Yahveh… Jehová es la forma que ha quedado consagrada por el uso en las versiones castellanas de la Biblia de Reina-Valera…”[ii]
YO SOY
Sin embargo, y la introducción de estos hechos a lo largo de la historia, conviene que conozcamos el significado literal del Nombre original de Dios, YHVH, mismo que en el idioma hebreo se lee tal como reza en Éxodo 3:14, “YO SOY”. Este es Su Nombre: YO SOY; y ÉL ES LO QUE ES, SUS ATRIBUTOS. Leamos algunas declaraciones del Rev. Branham al respecto, que podamos entender mejor sobre qué son atributos de Dios, LO QUE ÉL ES:

238 ¿Cuál fue primero, el Salvador o el pecador? ¿Cuál fue primero? El Salvador. ¿Cuál fue primero, el Sanador o la persona enferma? ¿Por qué se permitió que existiera el pecador? Porque los atributos de Él son ser Salvador. Si no hubiera existido el pecador, Él nunca hubiera sido conocido como Salvador. ¡Aleluya! Él puede hacer que todas las cosas giren para Su gloria. “¿Puede el alfarero decir a... O más bien puede el barro decir al alfarero ‘Me has hecho así’?” ¿Quién maneja la rueca? ¿Quién tiene el barro? ¿De quién son las manos que lo manejan? Pablo dijo, “Oh, hombre insensato, ¿no dijo El que levantó a Faraón para este propósito”? [Romanos 9:17] Ciertamente. Él lo sabía. Antes que existiera el mundo, Él sabía lo que sería todo. Y Él permitió que existiera el pecado, para El poder ser Salvador. El permitió que existiera la enfermedad, para Él ser un Sanador. Él permitió que existiera el odio, para Él ser amor. Seguro, lo hizo. Él es Dios, y esos son Sus atributos. Y Él tiene que tener algo por donde desplegar Sus atributos.
58-0927   ¿POR.QUE.NO.SOMOS.UNA.DENOMINACION?  JEFFERSONVILLE.IN

       73 ¿Cómo podía Dios, Quien es infinito; cómo podía un Dios infinito, conociendo el fin desde el principio, cómo podía El permitir alguna vez que el pecado viniera sobre la tierra, si no fuera con una razón?
     74 Sólo para respaldar ahora algunas cosas que hemos dicho. ¿Qué era primero, el Salvador o un pecador? [Alguien en la congregación dice: “Salvador”.—Editor] Salvador, seguro. ¿Cuál es más poderoso, un Salvador o un pecador? Si un Salvador puede quitar el pecado, Él es más poderoso. Bueno, ¿por qué permitió Él que el pecado sucediera en primer lugar? Para mostrar que Él era un Salvador. ¿Cuál es el más poderoso, un sanador o una enfermedad? [“Un sanador”.] Un sanador. ¿Entonces por qué permitió El que viniera la enfermedad? Para mostrar que Él era un sanador. Yo me siento religioso ahora mismo. Sí, señor. ¡Oh, hermanos! Esos son Sus atributos.
     75 Por eso El permite que vengan dificultades. Por eso es que El permite que venga tristeza, para mostrar que Él es gozo. Seguro, que lo es. Por eso tenemos una noche, para probar que hay un día. Por eso tenemos mal genio, para mostrar que hay paz. Seguro, son pros y contras. Oh, Él es maravilloso.
58-0928E   LA.SIMIENTE.DE.LA.SERPIENTE  JEFFERSONVILLE.IN

     41 Dentro de eso habían atributos lo cual quería decir que Él era un...Dentro de este Gran El, Elah, Elohim había un atributo o un...Uds. saben lo que un atributo es, o permítanme decirlo así, era una “naturaleza”. Esto  es para que el pequeñito lo capte, y yo soy uno de los pequeñitos que lo tienen que captar de esa manera. Dentro de Él estaba la naturaleza para ser un padre, pero Él es autoexistente, no había nada por medio de lo cual Él fuera un Padre. Y ahora, dentro de eso había algo más, que Él era Dios; y un dios es un objeto de adoración; pero Él era autoexistente, El, Elah, Elah, Elohim, así que no había nada que lo adorara a Él. Dentro de eso, Él era un Salvador, y no había nada perdido para que fuera salvado. ¿Ven? Dentro de eso, Él era un Sanador, ¿ven?, pero no había nada enfermo para que fuera sanado, o nada que fuera a estar enfermo. ¿Captan ahora el cuadro? Así que Sus atributos, Su naturaleza produjo lo que es hoy en día.
     230 Y yo sé que aquí les estoy hablando aun a ministros trinitarios. Y mis hermanos, no digo esto—no digo esto para lastimar. Yo también soy trinitario, yo creo en la trinidad, los tres atributos de Dios (Padre, Hijo y Espíritu Santo), pero no tres Dioses. ¿Ven? Yo creo que hay tres atributos, absolutamente, yo creo eso con todo mi corazón, “Padre, Hijo, y Espíritu Santo”, pero no son tres Dioses. Son solamente tres atrib-...o de los tres oficios de Dios. Dios vivió una vez en el oficio de Padre, en el oficio de Hijo, y ahora del Espíritu Santo. Es el mismo Dios en tres oficios. Y ellos tienen...
     231 Y Padre, Hijo, y Espíritu Santo, no es Nombre de Dios. Dios tiene un Nombre, y Su Nombre es Jesús. La Biblia dice: “La familia en el Cielo toma el Nombre de Jesús, y la familia en la tierra toma el Nombre de Jesús”. Eso es correcto. Así que Dios tenía un Nombre, un Nombre humano. Él era...tenía un nombre llamado Jehová-jireh, Jehová-rafa, esos eran Sus títulos de Deidad. ¡Pero Él tenía un Nombre, Jesús! Y ése es El.
60-0518   ADOPCIÓN.PARTE.II  JEFFERSONVILLE.IN        

157 Y ahora el pecado y la muerte los habían separado a ellos de Su Presencia y de toda Su expresión. ¿Lo leen Uds.? Antes de la fundación del mundo, para expresar todos Sus-Sus-Sus atributos, lo que Él era.
        158 Por consiguiente, si algún trinitario aquí se diera sólo un minuto, ¡Ud. podría ver que Padre, Hijo y Espíritu Santo no son tres Dioses! ¡Son tres atributos del mismo Dios! ¿Ven? Es Su expresión. Padre: Él lo era, y quiso ser Padre. Él fue Padre, Él fue Hijo, y Él es el Espíritu Santo. Y el Padre y el Espíritu Santo son el mismo Espíritu, ¿no lo ven? ¿Lo entienden? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] No son tres dioses. El diablo les ha dicho esas cosas, para convertirlos en idólatras. ¿Ven? Es un solo Dios, expresado en tres atributos. Para ser Padre, para ser Salvador, para ser Hijo, para ser Sanador (¿ven?), son Sus expresiones.
63-0728  CRISTO.ES.EL.MISTERIO.DE.DIOS.REVELADO  JEFFERSONVILLE.IN

     9 Ahora, todo lo que nosotros somos hoy, es una exhibición de Sus atributos. En Dios...Primero, El ni siquiera era Dios, Dios, sólo Lo llamaríamos “El Ser Eterno”. El no era Dios, porque la palabra Dios (en inglés), significa “objeto de adoración”, y no había nada que Le adorase. Así que El era El Ser Eterno, la—la Fuente principal de toda inteligencia. Y en esta Fuente de toda inteligencia, no había ni un átomo, molécula, nada, ni luz en ninguna parte, ni estrella, luna, ni ninguna otra cosa. Dios, el que ahora conocemos como Dios, el gran Espíritu, que era Eterno (que no tuvo ni principio, ni fin), El estaba allí. Y en El habían atributos: habían atributos para ser Dios, luego Sus atributos para ser Padre, atributos para ser Hijo, atributos para ser Salvador, y atributos para ser Sanador. Todos estos atributos estaban en El. Y ahora El...estas cosas que se han desarrollado desde entonces, son simplemente Sus atributos que están siendo manifestados.
64-0205   DIOS.ES.SU.PROPIO.INTÉRPRETE  BAKERSFIELD.CA    

     12 Dios es Vida, Vida Eterna. “En el principio fue Dios”. Él no era Dios en ese tiempo, porque dios, la palabra en inglés dios, significa “objeto de adoración”, y no había nada sino Él. Él era el Eterno, sólo el Eterno. No había Luna, ni estrellas, ni Ángeles, ni nada. Pero en este Ser que nosotros llamamos “Dios nuestro Padre”, habían atributos. En Él estaba el atributo de ser Padre, en Él estaba el atributo de ser Dios, en Él estaba el atributo de ser Hijo, en Él estaba el atributo de ser Salvador, en Él estaba el atributo de ser Sanador; y todas estas cosas que nosotros vemos ahora sólo están desplegando Sus atributos.
64-0304   SEÑORES.QUISIÉRAMOS.VER.A.JESÚS  DALLAS.TX

       151 Ahora, discuta Ud. con Eso un rato. Dios lo hizo. Él tuvo que hacerlo de esta manera. Tuvo que ser así. Ahora escuchen bien. Por unos cinco minutos quiero llamarles la atención a una cosa.
     152 ¿Qué es Dios? Dios es un gran Ser Eterno. Allá en el principio, antes que hubiese principio, El ni era Dios. ¿Sabían Uds. eso? Dios es un “objeto de adoración” y no había nada que le adorase. El existía solo.
     153 Y en El habían atributos. Y ¿qué es un atributo? Es un pensamiento. Ahora, en esto obtendrán algo que servirá para la lección de esta noche. Noten, El era los atributos que estaban en El. Ahora, estaba en Él el atributo de ser Padre, estaba en Él el atributo de ser Dios, estaba en Él el atributo de ser Hijo, estaba en Él el atributo de ser Salvador, estaba en Él el atributo de ser Sanador. Y todas estas cosas aquí sencillamente están mostrando Sus atributos. No hay nada fuera de orden. ¿Acaso piensan Uds. que Dios no vio el fin desde el principio? Claro que sí. No hay nada fuera de orden. El solamente está desplegando Sus atributos.
       154 Ahora, El no pudo ser justo, y a la vez hacer al hombre para que caiga. Tuvo que colocarlo en terreno balanceado de libre albedrío, para que el hombre decidiese por sí mismo, pero sabiendo que él habría de caer.
     155 Ahora, Él no puede ser Salvador a menos que algo esté perdido. Él no puede ser Sanador a menos que algo esté enfermo. Estas cosas tenían que ser de esta manera. Dios así las hizo, para que entonces Sus grandes atributos pudiesen manifestarse. Si no existieran, Él jamás hubiera sido Salvador. Pero nosotros sabemos que sí era, aun antes que existiera el tiempo, Él ya era Salvador, Él era Salvador. Entonces algo tenía que estar perdido. Y ¿cómo sería?
65-0221M  CASAMIENTO.Y.DIVORCIO  JEFFERSONVILLE.IN

Así, cuando llegamos al Nuevo Testamento, en los Evangelios, no vemos a otra Persona sino a la misma que se dio a conocer a Moisés en el capítulo 3 de Éxodo, para ahora manifestar Su atributo de SALVADOR, por lo cual Él asumió el Nombre de Jesús que se traduce SALVADOR, “porque Él salvará a Su pueblo de sus pecados.” (Mateo 1:21). El Rev. Branham nos dice: “Jesús es el Nombre humano de Dios.” En cierta ocasión de su ministerio, el Espíritu Santo de Dios bajó y dijo: “Jesús del Nuevo Testamento es Jehová del Antiguo Testamento; El únicamente cambió Su máscara de Espí­ritu a Hombre.” (61-0827 EL MENSAJE DE GRACIA). El Gran YO SOY es Jesús o Salvador, el Señor Jesucristo. Allí no hay dos ni tres personas en un solo Dios, como la mayoría de confesiones lo declaran, doctrina que un judío jamás recibiría porque ellos saben la procedencia pagana de esa enseñanza de la trinidad; sino UNA SOLA PERSONA ¡SIEMPRE! Identificándose e interesado una vez más con Su creación, con Sus hijos e hijas, nuestro Pariente Redentor, Jehová Salvador, o sea YO SOY SALVADOR, YO SOY JESÚS. ¡Aleluya!

Por ello es que el Apóstol Pedro, tras recibir la comisión de bautizar o sumergir en agua en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo (Mateo 28:19), él procedió a ordenar a judíos, samaritanos y gentiles (nosotros somos gentiles), a ser bautizados en el Nombre de Jesucristo (Hechos 2:38; 8:16; y 19:5), porque ese es el Nombre del Gran YO SOY con el que hoy debemos identificarnos para perdón de nuestros pecados y nuestra justificación, para recibir el Espíritu Santo de la promesa. El Apóstol Pablo da el fundamento doctrinal para sustentar esta práctica y entender el sentido o significado de este bautismo en Romanos 6:3-11:

3 ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?
4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.
5 Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección;
6 sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.
7 Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado.
8 Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él;
9 sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él.
10 Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive.
11 Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Jesús dijo: “… porque si no creyereis que YO SOY [YHVH, Jehová], en vuestros pecados moriréis.” (Juan 8:24). En Isaías 9:6 se nos dice: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.” Y si el Nombre de este Niño, quien sabemos fue Jesús, “se llamará… PADRE ETERNO”, además de los otros títulos o atributos, entonces Él ¡SIEMPRE! Fue Padre, si es que Él es Eterno. El Gran YO SOY, YO SOY EL QUE SOY, MIS ATRIBUTOS; y uno de estos atributos que lo trajeron a manifestarse en carne fue el de SALVADOR, para ser Jesús; Jehová del Antiguo Testamento es Jesús del Nuevo Testamento, y Éste es el Nombre sobre TODO nombre (Filipenses 2:9). ¡Aleluya!



[i] Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado CLIE, DIOS (NOMBRES DE), Pág. 267.
[ii] Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado CLIE, JEHOVÁ, Pág. 559.

sábado, 3 de junio de 2017

Ministrando al Señor

1 Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo.
2 Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.
3 Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.
Hechos 13:1-3

U
n ministro es un siervo. Un ministerio es un puesto para estar sirviendo. Otra expresión para un “ministro de Dios” es “siervo de Dios”.

Los ministros o siervos de Dios sirven a Él por medio de servir al pueblo de Dios. Hay diferentes tipos de servicio, pero el resultado final es que el pueblo de Dios recibe edificación en Dios y en los caminos de Dios.

Los ministros o siervos están para ministrar o servir, Y NO PARA SER SERVIDOS como si fueran amos, ayos o mayordomos.

Cuando otras personas asisten a los siervos de Dios, debe ser con el entendimiento que el objetivo principal es para bendecir al pueblo de Dios en alguna manera para la edificación del reino eterno de Dios, asisten al siervo de Dios EN EL SERVICIO AL PUEBLO DE DIOS.

Hay siervos de Dios que sirven a Él por medio de ayunos y oraciones. Hay siervos de Dios que sirven a Él por medio la predicación de la Palabra (Efesios 4:11-13). Hay siervos de Dios que sirven a Él por medio de cuidar los detalles del mantenimiento del tabernáculo de reunión y finanzas (síndicos). Hay siervos de Dios que sirven a Él por medio de cuidar el orden en los servicios, dando consejos al pueblo en cosas que no sean preguntas difíciles (y por tanto deben ser referidos a los que sirven en la ministración de la Palabra), visitando a los pobres, huérfanos, enfermos, viudas y encarcelados con un propósito de buscar alguna manera en que pueden ayudar (diáconos).

Hay siervos de Dios que sirven a Él por medio manejar los asuntos de la oficina de la iglesia para que los ministros de la Palabra no tengan que ser cargados con tales detalles. Hay siervos de Dios que sirven a Él por medio de la adoración. Hay siervos de Dios que sirven a Él por medio de sus diezmos y ofrendas.

Solamente porque existen estos medios diferentes para servir a Dios y al pueblo de Dios, NO significa que cada manera de servicio sea completamente separado de los demás. Al contrario, normalmente hay muchas maneras como las maneras de servir se combinan. La visión que TODOS deben tener es para la edificación del cuerpo de Cristo.

Los que no sirven, de alguna manera, normalmente resultan ser detractores, o simiente de discrepancia.

Solamente hay dos ejércitos, y cada individuo tiene que escoger en qué lado de la guerra va a pelear. Los dos ejércitos existen aún en cada congregación local. Tenemos que reconocer este detalle, y que somos llamados por Dios para pelear en la guerra para Él, para el pueblo de Dios, y para el reino de Dios. Si entendemos este detalle bien, entonces no vamos a debilitar o desmayar a causas de las batallas.

James & Felipa Sargent

Obstante el amplio sentido del servir o ministrar al Señor dado por el Hermano James Sargent, en la porción que antecede, creo que Lucas 2:37 responde exactamente a la manera en que los santos en Antioquia (Hechos 13:1-3) ministraban o servían al Señor Jesús, tras lo cual el Espíritu Santo habló, y que es lo que tanto ansiamos en la iglesia hoy en día. Por el hecho de que los santos estuvieron ayunando, es muy probable que la reunión fue de oración, tal y como el Apóstol Pablo lo instruye en 1 Corintios 14, sobre la manifestación del Espíritu Santo en lenguas, interpretación de lenguas y profecía, intercediendo por la obra del Evangelio por las promesas de Dios para con los gentiles y porque, como bien lo leemos allí, el Espíritu Santo dice "los he llamado", como que ya habían sido llamados pero querían una confirmación ante la iglesia y que, muy probablemente, para esto es que se reunieron en ayuno, para orar en ayuno por este llamamiento que podemos advertirlo –más exactamente- respecto la comisión del Apóstol Pablo en el versículo 47 de este capítulo, y capítulo 26, versículos 16 al 18 de este mismo libro de Los Hechos.

Consideremos la porción de Lucas 2:36-38, donde se narra de Ana, la profetisa, quien servía o ministraba a Dios de noche y de día con ayunos y oraciones:

36 Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada, pues había vivido con su marido siete años desde su virginidad,
37 y era viuda hacía ochenta y cuatro años; y no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones.
38 Esta, presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios, y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén.
Lucas 2:36-38

Busqué en la Concordancia Strong la palabra "servir" de esta cita en griego, y tiene una construcción parecida a la de la palabra "ministrar” de Hechos 13:2. Veamos la raíz etimológica para ambas palabras, y su significado:

Sirviendo (Lucas 2:37)
3000 latreuō
Ministrando (Hechos 13:2)
3008 leitourgeō
Servir por salario
Servir, ministrar, ya sea a los dioses o a los hombres e igualmente usados como esclavos u hombres libres

En el NT, para rendir servicio religioso u homenaje, para adorar
Para realizar servicios sagrados, ofrecer ofrendas, adorar a Dios en la observancia de los ritos instituidos para su adoración

De los sacerdotes, oficiar, ejecutar el sagrado oficio 


Servir al estado a su propio costo
Asumir una oficina que debe ser administrada a su propio costo
Desempeñar una función pública a su propio costo
Prestar servicio público al Estado
Hacer un servicio, realizar un trabajo

De sacerdotes y levitas que estaban ocupados con los sagrados ritos en el tabernáculo o el templo

De los cristianos que sirven a Cristo, ya sea por medio de la oración, o instruyendo a otros sobre el camino de la salvación, o de alguna otra manera

De quienes ayudan a los demás con sus recursos y alivian su pobreza

Por lo que concluyo que Lucas 2:37 explica la manera en que los santos en Antioquía ministraban o servían al Señor (Hechos 13:1-3), que apreciemos o valoremos nuestros servicios de oración, y más si lo hacemos en ayuno, buscando a Dios por Su dirección por algún objetivo o propósito para la gloria de Dios y Su reino. 

jueves, 11 de mayo de 2017

DIOS ES UN DIOS QUE GUSTA MANIFESTARSE ENTRE SU PUEBLO

A
 Dios le place manifestarse entre Su pueblo, entre los que Le creen, tanto para mostrar Su poder, Su gloria, como para santificar al pueblo, apartándolo del pecado, de la incredulidad a Su Palabra. Vivimos tiempos que prácticamente no tienen comparación con los tiempos Bíblicos, cuando la Iglesia primitiva era visitada continuamente por Dios, sea para convertir los corazones de más gente ordenada para Vida Eterna (Hechos 13:48), mostrando un Evangelio de poder por fe y para fe, o sea para santificar al pueblo ya convertido para, como se dice del propósito del don de profecía en 1 Corintios 14, para edificación, exhortación y consolación. Tal fue el grado de manifestación de Dios entre el pueblo –durante el primer siglo- que hasta dos murieron por mentir al Espíritu Santo, lo que causó temor en la Iglesia (Hechos 5:1-11). Y esa manifestación de Dios es la que necesitamos hoy para afianzar la justicia y santidad de Dios entre los santos.

¿Por qué esperamos o anhelamos que Dios se manifieste? –Porque Él es un Dios vivo. Si fuera un dios muerto, producto de nuestra imaginación y creación, evidentemente no esperaríamos su manifestación, ni la anhelaríamos pero, respecto al Dios de la Biblia, Él no solo tiene por natural o regular manifestarse entre Sus santos porque es un Dios vivo, SINO TAMBIÉN PORQUE LO HA PROMETIDO: “Y estas señales seguirán a los que creen…” (Marcos 16:17-18).

Desde el principio, cuando nuestros primeros padres pecaron, Dios consideró manifestarse, como una señal o muestra se Su interés por Su obra maestra: el Hombre y, porque esta obra maestra manifestaba Su imagen y semejanza, Su gloria, ahora por el pecado estaba dramáticamente alterado y pervertido; y Su manifestación tuvo el propósito de traer a manifestación un plan de redención, para traer Su obra maestra estropeada vuelta a la gloria con que fue creado en el principio.

A lo largo del Antiguo Testamento, vemos múltiples manifestaciones del poder de Dios para librar a Su pueblo del peligro y la necesidad y, en días de Moisés, el hombre que Dios usó para liberar a Su pueblo del yugo egipcio, hubieron tales manifestaciones del poder de Dios que –definitivamente- ni aun son emulados hasta nuestros días, incluso ni fueron emulados durante el ministerio de nuestro Señor Jesús, como el paso de la congregación a través del Mar Rojo, en seco, y las maravillas que Dios obró en favor de Su pueblo en su travesía por el desierto: Por ejemplo, de cómo el vestido y el calzado del pueblo no se envejeció (Deuteronomio 29:5), y de cómo Jehová Dios suplió pan y agua (Éxodo 16, Éxodo 17 y Números 20) a un pueblo –inclusive- contradictor y rebelde. ¡Y qué decir de las maravillas que Dios obró en días de Josué y, años después, en días de los Jueces, y los profetas Samuel, Elías y Eliseo!

Y llegado el tiempo de la manifestación de nuestro Señor Jesús, no solo Le vimos a Él hacer maravillas y prodigios, milagros y sanidades “porque Dios estaba con Él” (Hechos 10:38), sino que también nos prometió que, por virtud de nuestra fe en Él, las mismas señales y prodigios que se obraron en Su ministerio igualmente se manifestarían en todo creyente: “…El que en mí cree, las obras que Yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque Yo voy al Padre.” (Juan 14:12); de manera que podemos estar confiados y expectantes de Su manifestación, PORQUE ÉL LO PROMETIÓ.

Veamos algunas de Sus promesas para manifestarse entre Sus santos:

17 Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; 18 tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. (Marcos 16:17-18)

49 He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto. (Lucas 24:49)

12 De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre. 13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. 14 Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré. (Juan 14:12-14)

21 El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. 22 Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo? 23 Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. (Juan 14:21-23)

8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. (Hechos 1:8)

Seguidamente, cómo Dios se manifestó en la Iglesia primitiva en el libro de Los Hechos:

43 Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. (Hechos 2:43)

16 diciendo: ¿Qué haremos con estos hombres? Porque de cierto, señal manifiesta ha sido hecha por ellos, notoria a todos los que moran en Jerusalén, y no lo podemos negar. 29 Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, 30 mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús. 31 Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios. (Hechos 4:16, 29-31)

5 Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró. Y vino un gran temor sobre todos los que lo oyeron. 10 Al instante ella cayó a los pies de él, y expiró; y cuando entraron los jóvenes, la hallaron muerta; y la sacaron, y la sepultaron junto a su marido. 11 Y vino gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron estas cosas. 12 Y por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón. (Hechos 5:5, 10-12)

8 Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo. (Hechos 6:8)

5 Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. 6 Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. 7 Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; 8 así que había gran gozo en aquella ciudad. 13 También creyó Simón mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito. (Hechos 8:6-8, 13)

6 Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel. 7 Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos. 8 Le dijo el ángel: Cíñete, y átate las sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Envuélvete en tu manto, y sígueme. 9 Y saliendo, le seguía; pero no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión. 10 Habiendo pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma; y salidos, pasaron una calle, y luego el ángel se apartó de él. 11 Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo lo que el pueblo de los judíos esperaba. (Hechos 12:6-11)

3 Por tanto, se detuvieron allí mucho tiempo, hablando con denuedo, confiados en el Señor, el cual daba testimonio a la palabra de su gracia, concediendo que se hiciesen por las manos de ellos señales y prodigios. (Hechos 14:3)

12 Entonces toda la multitud calló, y oyeron a Bernabé y a Pablo, que contaban cuán grandes señales y maravillas había hecho Dios por medio de ellos entre los gentiles. (Hechos 15:12)

18 Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora. 25 Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. 26 Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron. (Hechos 16:18, 25-26)

11 Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo, 12 de tal manera que aún se llevaban a los enfermos los paños o delantales de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían. (Hechos 19:11-12)

3 Entonces, habiendo recogido Pablo algunas ramas secas, las echó al fuego; y una víbora, huyendo del calor, se le prendió en la mano. 4 Cuando los naturales vieron la víbora colgando de su mano, se decían unos a otros: Ciertamente este hombre es homicida, a quien, escapado del mar, la justicia no deja vivir. 5 Pero él, sacudiendo la víbora en el fuego, ningún daño padeció. 6 Ellos estaban esperando que él se hinchase, o cayese muerto de repente; mas habiendo esperado mucho, y viendo que ningún mal le venía, cambiaron de parecer y dijeron que era un dios. 7 En aquellos lugares había propiedades del hombre principal de la isla, llamado Publio, quien nos recibió y hospedó solícitamente tres días. 8 Y aconteció que el padre de Publio estaba en cama, enfermo de fiebre y de disentería; y entró Pablo a verle, y después de haber orado, le impuso las manos, y le sanó. 9 Hecho esto, también los otros que en la isla tenían enfermedades, venían, y eran sanados; (Hechos 28:2-9)

Seguidamente, testimonio de la manifestación del poder, maravillas, señales y prodigios de Dios en las cartas del Apóstol Pablo para el tiempo presente:

18 Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras, 19 con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo. (Romanos 15:18-19)

7 Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. 8 Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; 9 a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. 10 A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. 11 Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere. (1 Corintios 12:7-11)

1 Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis. 2 Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios. 3 Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación. 4 El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia. 24 Pero si todos profetizan, y entra algún incrédulo o indocto, por todos es convencido, por todos es juzgado; 25 lo oculto de su corazón se hace manifiesto; y así, postrándose sobre el rostro, adorará a Dios, declarando que verdaderamente Dios está entre vosotros. 26 ¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación. 31 Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados. (1 Corintios 14:1-4, 24-26, 31)

5 Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe? (Gálatas 3:5)

Y para el tiempo venidero:

18 Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.
19 Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.
20 Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza;
21 porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.
22 Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora;
23 y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. (Romanos 8:18-23)

2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. (1 Juan 3:2)

¿Por qué Él está interesado en manifestarse? –Porque esa es la única forma para Él para santificarnos y usarnos para Su gloria y alabanza, para nuestra edificación, “porque separados de Mí nada podéis hacer” (Juan 15:5). La palabra santificar se traduce también como apartar, apartarnos del mundo y su influencia, porque el mundo entero está bajo el maligno (1 Juan 5:19). Cierto, tenemos la Palabra dada a través de los ministros, y que esa es la forma más eficaz para santificarnos (Juan 17:17), Y SIEMPRE Y CUANDO ESTÉN ACORDES CON EL ESPÍRITU DE LA PALABRA, DEL ESCRITO ESTÁ; sin embargo, estamos en tiempos sumamente peligrosos, tiempos de apostasía y apariencia de piedad, y ya muchos son los que medran la Palabra para dársela, adulterada, al pueblo; y que por ello mismo es que precisamos de una manifestación de Dios en nuestras vidas, en nuestras iglesias, que aún nuestros ministros procedan a temer la Palabra que, como bien lo dice el Profeta Isaías, “sea Él vuestro temor, y Él sea vuestro miedo.” (Isaías 8:13).

En 1 Corintios 14:1, el apóstol dice: “y procurad los dones espirituales”. La palabra procurar proviene del Griego zelóo, que literalmente se traduce por celo, pero que en el buen sentido se traduce por ardor, un celo en la búsqueda del bien, un deseo ardiente y persistente, un deseo sincero y esforzado hasta lograr lo que se aspira o anhela para beneficio. Pienso que esta es la razón del porqué no hay manifestación del Espíritu Santo en muchas iglesias y, en las que lo hay, sin doctrina para obtener el mayor provecho de los carismas en beneficio del Cuerpo, la Iglesia; ¡PORQUE MUCHOS NO LO ANHELAN!, y muchos no lo anhelan porque así son enseñados desde el púlpito. Sin embargo, el bien de esta manifestación está allí vigente, a la vista, “para edificación, exhortación y consolación” (v. 3); aún el don de lenguas, menospreciado por muchos por, según ellos, es el menor de los dones del Espíritu Santo; sin embargo, aun si fuera el menor de los dones, sigue siendo la manifestación de Dios, el Espíritu Santo para Su Iglesia, y deberíamos temer no atrevernos a decir algo en contra: “4 El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia.” (v. 4).

Algunos enseñan que los dones o manifestaciones de carismas (dones) del Espíritu Santo ya no están vigentes para el tiempo presente, e intentan sostener su enseñanza en 1 Corintios 13:10: "mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará." porque, según ellos, YA TENEMOS LO QUE ES PERFECTO, LA BIBLIA, Y QUE NO NECESITAMOS NADA MÁS; sin embargo, fallan porque, SI BIEN NECESITAMOS NADA MÁS QUE LA BIBLIA, pues la Biblia es la que habla de la manifestación de estos carismas o dones del Espíritu Santo EN la Iglesia, y que el versículo 10 debemos leerlo en contexto con los versículos anteriores (8 y 9), de donde concluiríamos que los dones de ciencia o conocimiento y profecías terminarían su operación tan pronto "venga lo perfecto"; pero, aun cuando tenemos una Biblia perfecta y completa, ¿podríamos a atrevernos a declarar que ya no necesitamos que Dios se manifieste en Su Iglesia, y que basta con lo que los ministros predican desde el púlpito? Cuando notorio es que tenemos una Iglesia fraccionada en miles y miles de denominaciones y sectas, organizaciones que inclusive ni creen en el Espíritu Santo, con doctrinas antagónicas entre una y todas, y que por ello mismo precisamos Su manifestación para, entre tanta contradicción, tanta interpretación privada y fuera de contexto, Dios levante un pueblo que cumpla Juan 17:20-23 y Efesios 4:11-16, ¡PARA GLORIA DE SU NOMBRE! Así, a la luz del contexto de 1 Corintios 13:8-10, el cese de las profecías, lenguas e interpretación de lenguas, de ciencia o conocimiento y otros dones está en futuro y nadie, por razón de que se está manifestando una Iglesia con muchos aspectos por restaurar, debería atreverse a declarar y menos enseñar el cese de los dones del Espíritu Santo. Necesitamos el don de discernimiento de espíritus, porque está claro que demonios han ingresado en las iglesias e, inclusive, están predicando a través de ministros, ¡TRAYENDO DOCTRINAS DE DEMONIOS!; y ver, como en días del Apóstol Pedro, a otro Ananías y Safira caer muertos por ser irreverentes a Dios. Oro porque ello suceda.

Desee, anhele, aspire, arda por la manifestación de Dios en usted mismo, en su hogar, en su iglesia local, y que Su manifestación sea causa de santidad juntamente con la Palabra impartida desde el púlpito o mientras la leemos en actitud de oración.


La gracia de Jesucristo sea con todos ustedes. Amén.

miércoles, 10 de mayo de 2017

NOMBRES COMPUESTOS DE JEHOVÁ DIOS

1. Jehová-Jiré (Génesis 22:13-14 – 3070 Yejová-Yiré).- Jehová proveerá o Yo Soy [tu] proveedor,

2. Jehová-Rafá (Éxodo 15:26 – 7495 Yejová-Rafá).- Jehová Sanador o Yo Soy [tu] sanador,

3. Jehová-Nisi (Éxodo 17:15-16 – Yejová-Nissi).- Jehová Estandarte o Yo Soy [tu] estandarte,

4. Jehová-Salom (Jueces 6:24 – Yejová-Shalom).- Jehová es paz o Yo Soy [tu] paz,

5. Jehová-Rohe (Salmo 23:1-6 – Yejová-raá).- Jehová es mi Pastor o Yo Soy [tu] pastor,

6. Jehová-Tsidkenu (Jeremías 23:5-6 – Yejová-Tsedacá).- Jehová es justicia o Yo Soy [tu] justicia,

7. Jehová-Sama (Ezequiel 48:37 – Yejová-Shammá).- Jehová presente o Yo Soy [o Estoy] presente.

martes, 9 de mayo de 2017

¿ESTÁ VIGENTE HOY EL MINISTERIO DE APÓSTOL?

U
n estudio interesante y necesario, y relativamente amplio sobre si está vigente o no el oficio o ministerio de apóstol en el día de hoy. Como lo leerán en este estudio (cuyo enlace dejo al término de esta meditación), y como bien lo sabemos por nuestro contacto a través del internet (páginas web y el YouTube) o el cable (para quienes, por ejemplo, tienen cable para conectarse con Enlace, una televisión cristiana de Costa Rica con amplia difusión a nivel latinoamericano o países de habla hispana), el oficio de apóstol se viene proliferando en nuestros días, e incluso hay mujeres que ostentan este oficio haciéndose llamar Apóstalas.

Llamamiento de los doce, al apostolado

En principio, la palabra Apóstol proviene del griego apostolos, que se traduce como delegado, una persona a quien se le delega una misión específica, un mensajero, uno enviado con órdenes específicas para que sean cumplidas y que, como bien lo leemos en los Evangelios, ese fue el carácter del llamamiento para los 12 apóstoles, a todos ellos el Señor Jesús –personalmente- les dio instrucciones específicas para cumplir, y que ellos luego cumplieron (con excepción de Judas, el que lo traicionó). Así, cuando escuchamos o sabemos de alguien quién siente el llamado para ser un apóstol, eso no es suficiente, eso no cumple claramente el procedimiento del llamado que los 12 apóstoles tuvieron y a quienes, ciertamente,  se les delegó un encargo, atribuciones y señales de poder que les seguirían para el fiel cumplimiento de la encomienda. Yo diría que muchos de nuestros Hermanos quienes sienten un ministerio de apóstol en sus vidas, siendo que esa no es la forma en que se constituye a un apóstol, y siendo que el Señor Jesús no está en Su aspecto físico para volver a delegar esta delegación o encargo o encomienda específica, a lo que realmente podrían aspirar es al ministerio comúnmente llamado entre nosotros como Misionero quién, a diferencia del apóstol, es constituido por hombres o la iglesia local, salvo que intervenga el Espíritu Santo tal como lo veremos en el caso de Bernabé, más adelante.

En efecto, en Gálatas 1:1, el apóstol nos dice:

1 Pablo, apóstol (no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos),

Llamamiento del Apóstol Pablo
Miren la aclaración y distinción que hace el Apóstol Pablo: “apóstol… no de hombres ni por hombres”, porque pueda que ese sea el caso de casi la totalidad de los hoy llamados Apóstoles, al no haber sido constituidos por el Señor Jesucristo (Efesios 4:11) y por Dios el Padre, tal como el apóstol aquí lo afirma respecto a sí mismo: “sino por Jesucristo [y por consiguiente “de Jesucristo”] y por Dios el Padre”. Y probable esa no fue la procedencia del apostolado de aquellos apóstoles quienes fueron probados en Apocalipsis 2:2: “y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos.” Nótese que aquí no se cuestiona el apostolado de estas personas por el hecho de que este oficio ya no estaría en vigencia por aquellos días, ese no es el cuestionamiento porque, si el oficio de apóstol ya no hubiera estado en vigencia por aquellos días (la dedicatoria a la Iglesia en Éfeso, durante la revelación del Apocalipsis o Revelación al Apóstol Juan, habría acontecido en los últimos años del I Siglo), el cuestionamiento habría sido en ese sentido, pero no lo fue; dándonos a entender que, muy probablemente, era natural que se constituyeran apóstoles por aquel entonces, ¡PERO POR HOMBRES! y, por consiguiente, ¡DE HOMBRES!, a los que había únicamente que probar si estaban o no correctos en su enseñanza. El Hermano Branham, en su libro Las Edades, dice lo siguiente respecto a estos apóstoles cuestionados entre los efesios:

66 “No puedes soportar a los malos y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos”. Estos efesios creían que el pueblo de Dios debiera ser santo. Según este versículo, tomaron cuidados para que no hubiera levadura de pecado en el cuerpo. Por lo que se ve, la apostasía ya había comenzado. El pecado había entrado en la Iglesia. Pero fueron obedientes a las palabras de Pablo cuando les dijo que echaran a los malos de en medio de ellos. Era una gente separada. Una gente que había salido del mundo, y ahora no iba a permitir que el mundo se metiera entre ellos. No iban a tolerar el pecado en la Iglesia. La santidad no era para ellos un dicho ni tampoco una figura gramatical; era más bien un modo de vivir.
67 “Has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos”. ¡Qué declaración tan directa! “Has probado a los que se dicen ser apóstoles”. ¿No es eso algo presuntuoso? ¿Qué derecho tiene una gente de probar a aquellos que se dicen ser apóstoles? ¿Y cómo los probaron? ¡Oh, como amo esto! Aquí está:
Mas si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que (ya) os hemos anunciado, sea anatema.
Gálatas 1:8       
68 Fueron los apóstoles quienes trajeron la Palabra original al pueblo. Aquella Palabra original no podía cambiar ni siquiera en un punto ni en una tilde. Pablo sabía que era Dios Quien le había hablado, y por eso dijo: “Aun si yo viniera y procurara darles una segunda revelación, si tratara de hacer un solo cambio en lo que les entregué originalmente, sea yo anatema”. ¿Ve Ud.? Pablo sabía que aquella primera revelación era correcta. Dios no puede dar una primera revelación y después una segunda revelación. Si lo hiciere, entonces demostraría que tuvo cambio en pensamiento.
69 Él puede dar una revelación y después agregar a esa revelación, como lo hizo en el Huerto del Edén cuando prometió la Simiente a la mujer, y luego estableció que aquella Simiente tenía que venir a través de Abraham, y después dijo que vendría por la sangre de David. Pero era la misma revelación. Solamente daba a la gente mayor información para ayudarles a recibirla y a entenderla. Pero la Palabra de Dios no puede cambiar. La Simiente vino exactamente como fue revelado. ¡Aleluya!
70 ¿Y ve Ud. lo que estaban haciendo aquellos apóstoles falsos? Ellos vinieron con su propia palabra. Los efesios conocían la Palabra como Pablo la había enseñado. Ellos estaban llenos del Espíritu Santo por medio de la imposición de las manos de Pablo. Se encontraron cara a cara con aquellos apóstoles falsos y les dijeron: “Uds. no están diciendo lo que dijo Pablo. Por eso, Uds. son falsos”. Oh, eso hace arder mi corazón. ¡Vuelva a la Palabra! No es Ud. el que en verdad prueba al apóstol y profeta y maestro. ES LA PALABRA LA QUE LOS PRUEBA.
LA EDAD DE ÉFESO, LAS EDADES

En el libro de Los Hechos, capítulo 14 y versículo 14, se registra que tanto a Pablo como a Bernabé se les reconocía como apóstoles por lo que, a la luz de este versículo y la cita de Apocalipsis 2:2, podría haber la posibilidad de un apostolado aun hoy, casi 2000 años después de que el Señor constituyó a Sus primeros 12 apóstoles, incluido el Apóstol Pablo. ¿Cómo podríamos fundamentar esta probabilidad y, en concreto, para aceptar que Bernabé fue considerado entre los apóstoles, como compañero del Apóstol Pablo? En Hechos 13:1-3, probablemente está la respuesta a esta interrogante, y la manera cómo es que los actuales apóstoles deberían ser constituidos: por revelación o Palabra dada expresamente por Espíritu Santo:

1 Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo.
2 Ministrando éstos al Señor, y ayunando, DIJO EL ESPÍRITU SANTO: APARTADME A BERNABÉ Y A SAULO PARA LA OBRA A QUE LOS HE LLAMADO.
3 Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.

¿Ven ustedes? Al igual que con el llamamiento de los 12 primeros apóstoles, aquí Pablo y Bernabé fueron delegados a una obra específica: “PARA LA OBRA A QUE LOS HE LLAMADO”, por lo que se explica el apostolado de Bernabé, para acompañar al Apóstol Pablo. De Bernabé se menciona mucho en pasajes previos a esta encomienda en Hechos 13:1-3. Por ejemplo:

27 Entonces Bernabé, tomándole, lo trajo a los apóstoles, y les contó cómo Saulo había visto en el camino al Señor, el cual le había hablado, y cómo en Damasco había hablado valerosamente en el nombre de Jesús. (Hechos 9:27).

22 Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén; y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía.
23 Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor.
24 Porque era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Señor.
25 Después fue Bernabé a Tarso para buscar a Saulo; y hallándole, le trajo a Antioquía.
(Hechos 11:22-25)

Por estos pasajes podemos reconocer lo involucrado que estaba Bernabé en la obra del Señor, y tanto así él fue útil que hasta los apóstoles lo comisionaron o delegaron (apostolaron) para ir y apoyar convenientemente la obra que se estaba despertando con tan buen testimonio de la gracia de Dios entre los santos en Antioquía (Antioquía está ubicado al norte de la actual Siria). Sin embargo, y por lo que leemos en Hechos 13:1-3, Dios igualmente dio testimonio acerca de Bernabé, confirmándole el oficio de apóstol, al encomendarle la labor para acompañar al Apóstol Pablo.

Otra cita Bíblica que limitaría el apostolado únicamente a los 12 que el Señor llamó, incluyendo a Pablo, es 1 Corintios 15:7-8, en el contexto de cómo el apóstol sucinta la aparición del Señor Jesús, RESUCITADO, ante Sus apóstoles, y aún ante más de 500 hermanos a la vez, "de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen." (v. 6):

7 Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles;
8 y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí.

Miren cómo Pablo concluye aquí, en el contexto de la aparición del Señor "a todos los apóstoles", para decir "y al último de todos", ¿Todos qué?; si ligamos la declaración del versículo 8 al 7, seguramente concluimos que él se está refiriendo "a todos los apóstoles", "y al último de todos [los apóstoles],... me apareció a mí." para, otra vez, concluir que el apostolado o la delegación del Señor Jesús terminó con Pablo. Sin embargo, por lo que comprendemos a través de Hechos 13:1-3, Apocalipsis 2:2, y también por las expresiones del Apóstol Pablo en 2 Corintios 11:13: "Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo.", como con el caso de Apocalipsis 2:2, no se podría concluir que el régimen del apostolado terminó con el llamamiento, para este oficio, del Señor sobre Sus 12 apóstoles, incluyendo a Pablo.

Así, por lo leído en todos estos pasajes, podríamos concluir que solo hay 12 apóstoles, los que el Señor Jesús personalmente llamó y constituyó con el oficio de apóstol (incluido el Apóstol Pablo, tal como él lo declara en Gálatas 1:1, y otras cartas) e, igualmente, hay apóstoles de hombres y por hombres, constituidos y encomendados por hombres a los que, tal como hicieron los Hermanos de Éfesos (Apocalipsis 2:2), bastaría chequear si la enseñanza que ellos imparten es conforme a las enseñanzas del Apóstol Pablo, el perito y arquitecto que tuvo el privilegio para poner el Fundamento, el Cual es Jesucristo mismo, el Verbo, la Palabra.

Seguidamente, les inserto el trabajo titulado ¿ESTARÁ VIGENTE HOY EL MINISTERIO DE LOS APÓSTOLES?,  de la web Fundamento Evangelístico, para vuestra consideración y estudio sobre la materia.

La gracia de Jesucristo sea con todos ustedes. Amén.