martes, 28 de febrero de 2017

El Diezmo

¿Es un mandamiento para la Iglesia de Jesucristo, la Iglesia del Nuevo Testamento?

La palabra diezmo deriva del hebreo asár, que significa dar el diezmo, tomar o dar una décima parte, décimo, diezmar, diezmo.

L
a práctica del diezmo se remonta hasta días del patriarca Abraham (Génesis 14.20), 400 años antes que la ley fuese dada al pueblo de Israel y, dos generaciones después, en días del patriarca y nieto Jacob (Génesis 28.22). En esta ocasión, Jacob hizo voto o promesa a Dios de darle el diezmo bajo la condición de ser –previamente- prosperado:

E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir,
Y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios.
Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.
Génesis 28.20-22

En Génesis 31:13, Jehová recuerda a Jacob su voto: “Yo soy el Dios de Bet-el, donde tú ungiste la piedra, y donde me hiciste un voto. Levántate ahora y sal de esta tierra, y vuélvete a la tierra de tu nacimiento.”

Tras libertar Dios a Israel del yugo egipcio, camino a la tierra prometida, Dios dio leyes a Israel, y una de estas leyes fue la Ley del Diezmo (Deuteronomio 14.22-29). Debemos resaltar que el diezmo era la décima parte de TODO el producto del grano que rendía el campo cada año (v. 22); pero igualmente, si llevar el diezmo resultaba gravoso por razón de la distancia, el israelita estaba instruido a llevar el equivalente de ese diezmo vendido al lugar donde Jehová Dios escogía para poner Su Nombre (v. 24), donde debía comprar vacas, ovejas, vino, sidra o cualquier cosa que deseara para comer delante de Jehová, su Dios, él y toda su familia (v. 26).

Al final de cada tres años, en el Año del Diezmo, Israel estaba instruido a compartir el diezmo con el levita, quien no tenía parte ni heredad (tierra) en Israel, y con el extranjero, el huérfano y la viuda de aquella ciudad. Así, los que reclaman –hoy- los diezmos en las iglesias deben cuidar de cumplir con esta ordenanza del Año del Diezmo.

El diezmo era algo sagrado, santo o dedicado a Jehová, consagrado a Jehová (Levítico 27.30-32); pero, a la vez, entregado a los hijos de Leví o levitas, era la heredad de ellos, por cuanto a ellos no se les permitió tener herencia o posesión de tierra como al resto de las tribus de Israel (Números 18.21 y 24). Luego, los levitas debían separar el diezmo de los diezmos para presentar delante de Jehová como ofrenda mecida (v. 26). Igualmente, los ministros que exigen el diezmo a la grey están obligados a cumplir con separar el diezmo de todos los diezmos que reciban, “Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos [los puntos o toda la ley]” (Santiago 2.10).

En Malaquías 3.6-12, Dios reprende a Israel por incumplir con las ofrendas y diezmos, recordando que era parte de TODA la ley que Dios prescribió a Israel como fundamento de un pacto, que ellos serían bendecidos siempre y cuando cumplían con todos los mandamientos y ordenanzas prescritos. En el versículo 10 se dice: “Traed todos los diezmos al alfolí…” La palabra alfolí se traduce del hebreo otsár, que también se traduce como depósito, almacén, bodega, granero, tesorería, tesoro; por lo que el diezmo NUNCA debería ir a manos de un misionero, profeta, evangelista o pastor y maestro; sino –en todo caso- ser depositado en una caja, arca o urna dentro de una iglesia local o, si es depositado en el banco, a una cuenta bancaria a nombre de la iglesia, y no de ningún hombre o mujer, tal como lamentablemente viene sucediendo en ya muchos casos por razón de la ignorancia del pueblo, lo que está hace que muchos se estén enriqueciendo, haciendo mercancía del Evangelio.

Igualmente, deberíamos hacer una acotación aquí que, durante el ministerio del Señor Jesús, y siendo TODOS súbditos de la ley (Gálatas 4.4), nunca vemos que se haya pedido o recibido diezmo de los que creían al Evangelio, sino únicamente ofrendas, porque hubiera sido contraproducente e ilegal duplicar este concepto del diezmo cuando, conforme a la ley, ya existía un sacerdocio que recibía los diezmos del pueblo.

A lo largo de los 4 evangelios no leemos mandamiento o testimonio de que el creyente hubiera diezmado al Señor Jesús, sino únicamente ofrendado voluntariamente y, a lo largo del libro de los Hechos y cartas apostólicas, ese fue el espíritu con que se procedió a ofrendar, voluntariamente y, salvo en el libro de los Hebreos capítulo 7, donde se hace referencia al diezmo solo para magnificar la figura de Melquisedec, a quien Abraham dio los diezmos de todo, no hay sustento para una doctrina en el sentido de diezmar en la iglesia del Nuevo Testamento, no leyendo en ninguna parte del diezmo como un mandamiento explícito.

Cierto, el Señor Jesús declara que “el obrero es digno de su salario” (Lucas 10.7; Mateo 10.10 y 1 Timoteo 5.17-18), pero aquí el salario es la manutención que se le da al obrero en la casa donde es recibido aunque, por el testimonio que se desprende de las iglesias gentiles,  pudiera haber una ofrenda en dinero.

“Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio.” (1 Corintios 9.14)

Pablo declara que recibió salario (no diezmo) de “otras iglesias” para servir a los corintios (2 Corintios 11.8).

Finalmente, dos Escrituras que dan luz para entender que no se anhela obispado (profeta, misionero, evangelista o pastor y maestro) por dinero, son 1 Timoteo 3.3 y Tito 1.7, donde se habla de los requisitos para el obispado:

No dado al vino, no pendenciero, NO CODICIOSO DE GANANCIAS DESHONESTAS, sino amable, apacible, NO AVARO [FRAUDE].

Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, NO CODICIOSO DE GANANCIAS DESHONESTAS.

¿Ven ustedes? Aquel que pretendía un cargo de obispado en la iglesia debía ser un empresario o negociante o, a lo sumo, un trabajador, alguien quien ya tenía una renta por su trabajo u ocupación, dándonos a entender que nadie debe aspirar un cargo por necesidad. Es más, cuando los apóstoles fueron llamados al ministerio por el Señor, ellos dejaron sus faenas diarias y recursos con los que se ganaban el sustento, DEJÁNDOLO TODO POR CAUSA DEL EVANGELIO.

“Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos?” (Mateo 19.27; Marcos 10.28 y Lucas 18.28)

Y todos sabemos que –por lo menos- Pedro, Andrés su hermano, Jacobo hijo de Zebedeo y Juan su hermano fueron pescadores de profesión.

En días del Profeta Samuel, Israel pidió al profeta para tener un rey tan igual como las otras naciones lo tenían, aun cuando Jehová Dios era Rey para ellos (1 Samuel 8); sin embargo, y porque persistieron en este pedido, Dios les permitió tener un rey conforme al corazón de ellos (capítulos 9 y 10), tras lo cual el Profeta Samuel les recordó que, una de las exigencias de este rey, sería la de recibir diezmos del grano, viñas y rebaños para dar a sus oficiales y a sus siervos (1 Samuel 8:9-18), además del diezmo que ya debían a Dios conforme a la ley. Para los días del Señor, ya bajo el dominio romano, los tributos se hicieron más gravosos porque, además del diezmo y las ofrendas conformes a la ley, y el diezmo que se le debía al rey judío (Herodes), ellos también tributaban a Roma; en medio de este estado de cosas, ¿habría sido conveniente, saludable, inteligente, justo reclamar OTRO DIEZMO al pueblo creyente del Evangelio? NO; y, por lo mismo, durante los días del Señor y el libro de los Hechos, y específicamente entre los creyentes de origen judío, nunca se vio la figura del diezmo en la práctica de los cristianos de entonces.

Cuando el Evangelio se predicó a los gentiles, siendo que algunos creyentes judíos fallaban en no entender el Evangelio en la pureza de Su gracia, se pretendió imponerles la circuncisión a los gentiles como parte de la práctica cristiana pretextándoles que, sin ello, “no podéis ser salvos” (Hechos 15.1), a lo que el Apóstol Pablo y Bernabé se opusieron con firmeza. Discutido esto y otros casos que afectaban la fe entre los gentiles entre los  apóstoles y ancianos en Jerusalén, tras lo cual se determinó no imponer ninguna carga a los gentiles excepto que a abstenerse de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; y es de resaltar que en ningún momento se ordenó a los creyentes gentiles a diezmar, como tampoco vemos en ninguna de las cartas del Apóstol Pablo, e incluso en las cartas de los apóstoles del “Evangelio de la Circuncisión” (Santiago, Pedro, Juan y Judas), la figura del diezmo como un mandamiento para los creyentes de Jesucristo, la Iglesia del Nuevo Testamento.

En 1 Juan 5.3, el Apóstol Juan nos dice: “…y Sus mandamientos no son gravosos”, difíciles de soportar, no son una carga; y esto es lo que muchos ministros provocan al exigir diezmos a los creyentes en sus iglesias, tratándolos de “ladrones” cuando, por circunstancias adversas, los tales no están en condiciones si quiera de ofrendar ignorando voluntariamente, inclusive, la consideración de la ley para con los súbditos israelitas que no podían diezmar por razón de su pobreza.

En definitiva, no creo que el diezmo sea un mandamiento para observarse en la Iglesia de Jesucristo, del Nuevo Testamento y que, para la manutención de los ministros (misioneros, evangelistas, pastores y maestros), siempre que los tales sirvan a tiempo completo, las ofrendas deben ser suficientes para ese cometido, como creo que fue la práctica en la iglesia del primer siglo e, incluso, del segundo siglo, tal como lo relata Justino Mártir:

“El día domingo se reúnen todos aquellos que viven en las ciudades y en las aldeas, y se lee una porción de los escritos y las biografías de los apóstoles, hasta donde el tiempo permite. Cuando se termina la lectura, el que preside da un discurso en el que amonesta y exhorta a que se deben de imitar esas cosas tan nobles. Después nos ponemos todos de pie para orar unánimes. Al terminar la oración, como ya hemos dicho, nos presentan el pan y el vino y se ofrece el agradecimiento, y la congregación responde con ‘Amén.’ Luego el pan y el vino se distribuyen a cada uno, de lo cual todos participan, y los diáconos les llevan a los ausentes. Luego LOS PUDIENTES Y LOS QUE TIENEN EL DESEO, CONTRIBUYEN VOLUNTARIAMENTE Y ESTA COLECCIÓN SE ENTREGA AL QUE PRESIDE, DE DONDE ÉL AYUDA A LOS HUÉRFANOS, LAS VIUDAS, LOS PRISIONEROS Y LOS EXTRANJEROS CON NECESIDAD”.

Como bien nos lo refieren muchos ministros que han estudiado el tema, esta práctica la heredó la Iglesia de la Iglesia Católica que, tras hacer alianzas con los reyes de entonces, se constituyó en una iglesia ávida de poder mundano o terrenal y, en su afán mórbido por seguir acumulando riquezas, no escatimó recurso alguno llegando, incluso, a pedir dinero por indulgencias o el perdón de pecados. Tras el oscurantismo, y con el advenimiento de una iglesia protestante contra prácticas contrarias a las Escrituras que se habían introducido en la Iglesia, lamentablemente esta práctica del diezmo continuó tiempo después hasta hoy. Sin embargo, y por lo expuesto en ya muchos estudios, algunos realmente sobrios y sacados del contexto en que figura la palabra diezmo en las Escrituras y, específicamente en el Nuevo Testamento, podemos concluir que el diezmo no es una ordenanza para usted que congrega en una iglesia cristiana y que, si vuestro pastor se atreve a increparle de “ladrón” por razón de no dar el diezmo a Dios, sepa usted que Dios no le reclama diezmo alguno a usted ni a ningún cristiano, sino el ofrendar con espíritu de conciencia, conforme se propone en el corazón pero, igualmente, consciente de las necesidades en una iglesia local, y en la necesidad de sostener a nuestros ministros, a genuinos ministros. Sepa usted que, quien reclama diezmos pretextando que le estaríamos robando a Dios, él es quien le está robando a usted, abusando de su ignorancia en las Escrituras.

¡Paz!


La gracia de Jesucristo sea con todos ustedes. Amén.

domingo, 12 de febrero de 2017

La Historia de Diezmar el Ingreso

D
e acuerdo a la Biblia, el diezmo establecido por Dios no proviene de nuestro sueldo.  El diezmo divino es totalmente comestible y es exclusivamente para los judíos.  El diezmo de Dios requiere ser dueño de propiedad en la Tierra Prometida, y era para el soporte de los sacerdotes Levitas, que no tenían tierra, y para el soporte de los pobres, y una porción era consumido por el diezmador y por su familia.

Entonces, ¿De dónde salió esta idea de diezmar nuestro ingreso [el salario – Ed]?  Repasemos un poco de la historia cronológica.

Primero, Dios estableció Su diezmo como parte de Su Pacto exclusivo con los  judíos.
Luego, Jesús estableció un Nuevo Pacto en Su Sangre y comenzó el Cristianismo.
La Iglesia Primitiva era una red de Iglesias en hogares, soportadas con ofrendas de amor.

Pero cuando la Iglesia se convirtió en la religión oficial del Imperio Romano, comenzó a comprar grandes cantidades de tierra y a construir edificios muy elaborados y a acumular muchos tesoros.  Como resultado se las tuvieron que inventar para pagar todas esas cosas.  Una manera popular de hacer dinero era la venta de indulgencias.

Años después, la Iglesia de Inglaterra era soportada con limosnas, pero también colectaban un diezmo de comida.  Aunque ellos estaban errados al diezmar porque ellos no son judíos y Gran Bretaña no es la Tierra Prometida; por lo menos aplicaban el sentido común al diezmar comida y no dinero.  Usted puede hacer una búsqueda en el internet por las palabras “tithe barn” para ver los graneros de diezmo que tenían.

Luego, al comienzo de las Colonias (aquí en los Estados Unidos) el gobierno soportaba económicamente a la iglesia, pero eso no duró mucho tiempo por la ley de separación entre iglesia y estado.  Y las iglesias quedaron dependiendo sólo de la caridad para su soporte.  Para aumentar su dinero, los pastores comenzaron a alquilar las bancas.  Las bancas al frente de la iglesia eran las más caras y los de atrás eran las más baratas.  Pero los pobres se quedaban afuera con la oreja pegada a la pared tratando de escuchar la Palabra de Dios.  Muchos estaban en contra de esta práctica debido a la Escritura en Santiago 2:1-4.

Finalmente, un pastor bautista de Rochester, NY llamado Pharcellus Church, parece haber sido el primer pastor cristiano citado, al decir, “¡Robado en diezmos!” circa 1836.  Y desde este tiempo comenzó la idea de diezmar el ingreso.  Otros le siguieron la corriente, como el Pastor Parson Cooke de Lynn, Massachusetts que dijo que los cristianos han, “¡Robado a Dios en diezmos!” circa 1840.  Esta maldición continuó creciendo hasta el 1878 cuando C.P. Jennings de St. Andrew’s Cathedral en Syracuse, NY escribió un libro que proclamaba que diezmar el sueldo era una obligación mandatorio para todos los cristianos.

Al comienzo muchos se preguntaron, “¿cómo puede ser que Malaquías 3:8 fue escrito hace miles de años atrás, mas estos pastores hasta ahora nos informan que existe un diezmo de ingreso monetario?”  Pero los hermanos laicos no podían contender contra los ministros.  Así que, la piedra de tropiezo conocida como el Diezmo de Ingreso, comenzó a fines de los años 1800s.  Por tanto el diezmo moderno tiene menos de 150 años en existencia.  Pero el diezmo de Dios tiene mas de 3,500 años.

Ahora esto es sumamente importante, al que no cree esto, yo le reto a que visite su Sinagoga local y le pregunte al Rabí si ellos requieren un diezmo del salario.  Y el le contestarán que ellos no colectan diezmos del ingreso, ni de ninguna clase.  Y usted se preguntara, ¿por qué no?  Porque el diezmo del ingreso laboral es un sacrilegio cristiano.  Ese diezmo de hombres no tiene nada que ver con la Palabra de Dios.  Y aunque el diezmo del sueldo fue inmediatamente aceptado por las diversas fe cristianas, los Judíos no lo aceptan, porque a diferencia de la avaricia entre pastores cristianos, los Rabinos Judíos no se atreven torcer la bendita Palabra de Dios por amor al dinero.

Como resultado de este diezmo de hombres:

·         Muchos pobres han sido expulsados de las Iglesias.
·         Otros evitan la iglesia por no ser insultados con, “has robado a Dios.”
·         Muchas hermanas buscan a Dios pero sus esposos incrédulos se aferran al diezmo de ganancias para echarle en cara la avaricia de los pastores.
·         Aun niños inocentes han sufrido hambre por causa de pastores que demandan el 10% del ingreso de sus padres.


Los males producidos incluyen divorcios, juicios hipotecarios y una mala reputación para el evangelio.  Así es que muchos le han dado la espalda a Cristo por causa de la piedra de tropiezo conocida como el diezmo del ingreso laboral.

Aun así, los amantes del dinero quieren hacernos creer que el diezmo es basado en ingreso [el salario – Ed].  Ellos dicen que 10% es justo para todos (ricos o pobres) porque todos pagan el mismo porcentaje de su ingreso.  Pero esa idea es económicamente incorrecta.  Diez por ciento no es justo para todos.  Yo tengo el título de contabilidad, por tanto yo le puedo decir con toda certeza que el quitarle 10% a una persona que gana $1,000.00 al día, no le va a afectar a esa persona de igual manera que si usted le quita 10% a una persona en salario mínimo.

Si el diezmo divino fuera basado en el sueldo de los hombres lo hubieran llamado un acuerdo laboral y no un Pacto Sagrado!  El diezmo de Dios se basa en el aumento de la Tierra Prometida.  Aumento y sueldo son dos cosas muy distintas.  Si los obreros recibieran aumentos semanales (en lugar de su sueldo) los trabajadores se harían ricos en unos pocos años.

Si Dios hubiera basado Su diezmo en salarios, entonces Jesús estaría errado al decir que el obrero es digno de su salario.  Y si Dios ya dijo que usted es digno de su salario; entonces ¿Por qué tienes que dar 10% de tu salario a otro?

O pero los amantes del dinero de una vez citan el Salmo 24:1 y dicen, “Un momento, deténgase allí mismo pastor; ‘Del SEÑOR es la tierra y todo cuanto hay en ella,’ así que sólo le estás devolviendo a Dios lo que le pertenece.”

Apreciados amigos, si todo lo que hay en esta tierra le pertenece al Señor, entonces la pornografía infantil también le pertenece al Señor.  Vendedores de narcóticos les dirían a los jueces, “estás equivocado juez, esa cocaína no es mía, eso le pertenece al Todo Poderoso.”  Para aclarar las cosas, una mejor traducción de este versículo es, “De Jehová es la tierra y su plenitud.”

Aquí está lo que Dios desea que usted haga con su dinero. “El que no provee para los suyos, y sobre todo para los de su propia casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo.”  1ra Timoteo 5:8

Por tanto, no le temas a los que te acusan de haber robado a Dios.  Porque hoy Dios te dice, “Yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.”  Jeremías 29:11

Mientras otros ministros sirven a su dios Mamón, cada vez que los maldicen con maldición, Yo voy a glorificar a Dios hoy al bendecirlos con bendición.  Por tanto, “Jehová te bendiga, y te guarde; Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.”  Números 6:24-26

Hasta la próxima, que nuestro Señor Jesucristo los bendiga.

Rev. Amós Ortiz
Miércoles, 7 octubre 2015




sábado, 7 de enero de 2017

Jesucristo Mismo: la Principal Piedra del Ángulo

Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo (Efesios 2:20)

El Apóstol Pablo nos dice aquí que la principal Piedra del Ángulo, en el establecimiento del Fundamento sobre el cual se edifica el edificio de la Iglesia de Dios o los santos de Dios, es Jesucristo mismo. En el original griego no se dice la expresión “principal”, esa expresión no aparece, sin embargo los escribas la incorporaron como para magnificar la importancia de Jesucristo mismo en la elaboración de ese Fundamento, todo lo que Él implica en ese fundamento que, valga la redundancia, fundamenta el Evangelio de Dios, el Evangelio que predicó el Señor y, después, Sus discípulos, y hoy todo genuino hombre de Dios.

En aquellos tiempos el fundamento estaba establecido, como hoy, en cuadrado, para desde allí edificar una casa, un templo, un edificio y, por consiguiente, este fundamento llegaba a estar constituido por cuatro ángulos. En cada ángulo, el constructor o perito arquitecto incorporaba una piedra de gran dimensión que sirviera de apoyo a las otras piedras de fundamento que se irían apilando, una tras otra, hasta llegar al siguiente ángulo donde, igualmente, yacía otra Piedra de Ángulo o Piedra Angular. Finalmente, habían cuatro Piedras Angulares, y el apóstol nos dice Jesucristo mismo es esa Piedra Angular en cada ángulo del Fundamento o Base en la construcción del edificio; lo que no significa que hayan cuatro Jesucristos, no, pero sí cuatro Evangelios: Mateo, Marcos, Lucas y Juan, los que sirvieron a los apóstoles para, buscando Luz en la Ley y los Profetas, en el Antiguo Testamento, cuidaran de que este Fundamento necesariamente estuviera establecido sobre Jesucristo mismo, el Autor y Consumador de la fe, de Quién justamente hablaron los profetas de la antigüedad inspirados por el Espíritu Santo, y de Quién los tipos y sombras contenidos a lo largo de TODO el Antiguo Testamento daban testimonio. Sin Jesucristo no hay sentido en el Evangelio que creemos y predicamos, sin Él realmente no hay Evangelio o Buena Noticia. El Evangelio está fundado en Jesucristo, y los apóstoles y profetas tuvieron cuidado, temor de Dios, por cuidar que Él fuera la Piedra Angular, la Piedra Confiable sobre Quién el resto de piedras encontraran apoyo y fundamento para establecer, valga la redundancia, un Fundamento confiable y estable, en cuadrado, sobre lo cual edificar el edificio de Dios, un edificio espiritual como lo dice el Apóstol Pedro.

Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa,
Vosotros también, como piedras vivas [observen que aquí se dice que los santos también son “piedras vivas”, tal como Él es “Piedra Viva” (v. 4)], sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.
1 Pedro 2:4-5

Finalmente, cuando el apóstol escribe su primera carta a los Corintios y, a través de ello, a todos nosotros, a los santos de los últimos días, él hace esta necesaria y solemne declaración:

Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.
Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca [significando la calidad del material que se usa para sobre-edificar],
La obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.
Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.
Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego [pasará por la Gran Tribulación].
1 Corintios 3:11-15

Aquí, como podemos leerlo, no está en discusión el Fundamento (recordando que Apóstol Pablo fue el perito arquitecto quién tuvo el privilegio y encomienda de Dios para poner este fundamento, v. 10), pero se nos reclama cuidado en el momento de sobreedificar. Todo constructor sabe que, para que un edificio tenga consistencia, el material que sirve para sobre-edificar un edificio, debe ser del mismo material que el del fundamento. En efecto, el Apóstol Pedro nos lo recordó en su primera carta: “Vosotros también, como piedras vidas”, tal y como Él es “Piedra Vida” (1 Pedro 2:4-5); y si el Señor Jesucristo es el Verbo o Palabra, entonces nosotros igualmente debemos ser lo Mismo, Palabra desde principio a fin. Y pienso que allí radica el problema de muchos ministerios, en muchas iglesias de las así llamadas “Evangélicas”, “Cristianas”, “Protestantes”, y hoy “Carismáticas”, en que no necesariamente usan Palabra para sobre edificar, sino sus propios criterios, sus interpretaciones, incorporando cosas esplendorosas (oro, plata, piedras preciosas) o algo sencillo o modesto, como para significar “humildad” (madera, heno, hojarasca), cuando lo único que tenemos que utilizar es la sola Palabra de Dios, sin agregarle y restarle nada.

Así, cuando vemos que existen iglesias que pretender sobreedificar con enseñanzas que admiten a la mujer usurpando el ministerio de Efesios 4:11, como pastor y maestro, y hasta como profetas (no les gusta que las traten de “profetizas”), me pregunto si no están sobreedificando con una interpretación atrevida e irreverente que no les conducirá a nada sino a la Gran Tribulación y, lo que es peor, según las palabras del Señor mismo en Apocalipsis 22:18-19:

Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro [eso será durante la Gran Tribulación, durante la visitación de Dios a los Judíos, al Israel espiritual y, después, el derramamiento de las Copas de la Ira de Dios],
Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro [lo cual es peor].

Cuando vemos mujeres prácticamente vistiéndose mundanamente, prácticamente impías, mostrando la desnudes de sus cuerpos, con escotes mostrando los pechos desnudos; con el cabello corto como hombres, pintadas como una prostituta, y realmente ataviadas como prostitutas, con pantalones cada vez más ajustados al cuerpo mostrando o poniendo al descubierto sus partes íntimas, que ellas deberían cubrir para un solo hombre; me pregunto si no están sobreedificando sobre un mal concepto que se tiene del Fundamento, el Cual es Jesucristo, cuando Él es puro, apartado de la mundanalidad que nos rodea e intenta socavar la Iglesia del Dios vivo. Oh, sí, sé que las mujeres han logrados grandes logros en estos últimos tiempos y, primordialmente, que se las respete como bien nos lo enseña Dios en Su Palabra, tratándolas como a vasos más frágiles; dándoles el lugar y honor que ellas merecen; como también nos alegra que prosperen en lo intelectual; y también han llegado a ser presidentas en muchos países de Latinoamérica y, recientemente, en los EEUUA una mujer pudo llegar a ser su primera presidenta; sin embargo, ese no fue el plan de Dios para con la mujer, ni con Su pueblo; y hoy las iglesias están sobreedificando con fundamento mundano, invocando el Nombre que es sobre todo nombre, Jesús, cierto pero, a la vez, con tal torpe percepción de lo que ese Nombre implica que vienen contaminando la casa de Dios, tan igual como fue en días del Templo en medio de Jerusalén, cuando Dios reveló sobre esta contaminación a Su profeta Ezequiel (Ezequiel, capítulos 8, 9, 10 y 11). Sin embargo, la admonición sigue siendo la misma:

¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?
Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.
Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio.
Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está: El prende a los sabios en la astucia de ellos.
Y otra vez: El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos.
Así que, ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro:
Sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir, todo es vuestro,
Y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.
1 Corintios 3:16-23

Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?
Mas espero que conoceréis que nosotros no estamos reprobados.
Y oramos a Dios que ninguna cosa mala hagáis; no para que nosotros aparezcamos aprobados, sino para que vosotros hagáis lo bueno, aunque nosotros seamos como reprobados.
Porque nada podemos contra la verdad, sino por la verdad.
2 Corintios 13:5-8

Esto es una reprensión para un genuino hijo e hija de Dios que aspira estar correcto con Dios, su Padre, su Redentor, y para pastores y maestros que parecen, en vez de vestir a la Iglesia que Él compró con Su propia Sangre, estar desvistiéndola, desnudándola para presentarla como una prostituta atractiva a un mundo que no quiere a Dios, sino religión, algo que manejar, manipular, ordenar y dominar, haciendo una imagen a aquella prostituta de Apocalipsis 17 y 18. De razón el apóstol escribió:

Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. (2 Pedro 2:1)

Y hoy vemos que esa profecía o declaración se está cumpliendo a cabalidad, a la luz de todos, para todos los gustos tal como el apóstol profetizó en 2 Timoteo 4:3-4:

Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias,
Y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.

¿Estamos, pues, sobreedificando con solo Palabra de Dios, en todo momento, o con interpretación privada, dogmas, concilios y sistemas humanos? Pero, gracias a Dios, Él tiene una Iglesia predestinada para ser santos y sin mancha delante de Él (Efesios 1:4-5; 5:26-27). ¿Cómo lo hará? Mediante el mismo Fundamento que nos confió a través de Su apóstol, maestro, predicador y profeta, el Apóstol Pablo. Y que Dios nos ayude a no fallar al leer las cartas o epístolas del apóstol, el perito arquitecto de este Fundamento, Jesucristo, la Palabra del incambiable Dios.


¡Shalom!

Mirando el Fundamento, Cristo, la Gloria de Dios

10 Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica.
11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.
1 Corintios 3:10-11

Cuando un constructor está construyendo un edificio, una casa, él lo primero que debió haber establecido al principio de la construcción es un fundamento que permita continuar edificando con sentido o dirección, con visión de acabar el edificio. En días antiguos, el concepto de fundamento evidentemente fue muy primitivo, rudimentario pero, obstante que el avance de este concepto ha ido en aumento con los años, siglos y milenios, lo cierto es que el fundamento representó un principio indispensable sin lo cual no se podría estar construyendo una casa o edificio seguro. Hoy, por ejemplo en el Japón, un país frecuentemente afectado por sismos de alta intensidad, se usan técnicas antisísmicas para la construcción de las viviendas y edificios, de tal forma que, cuando hay un temblor de tierra o terremoto, es sintomático ver a los japoneses rara vez salir de sus viviendas: eso es porque están más seguros dentro de ella, que fuera. El fundamento es tan confiable que hace que las viviendas y edificios sean igualmente confiables. Así, el fundamento, que también se traduce como principio (porque es un elemento con que se inicia o principia la edificación de una vivienda o edificio), es importante para seguir edificando sobre éste.

En la cita que nos ocupa, el apóstol nos dice que él fue designado ser el perito arquitecto para la construcción del edificio o casa de Dios: Su Iglesia y que, cuando él colocó el fundamento o principio, él puso a Jesucristo: Jesucristo es el fundamento. En Efesios 2:20, el mismo apóstol inclusive describe al Señor Jesucristo, a la revelación de la Persona de Jesús como la Principal Piedra del Ángulo que, en tiempos antiguos, era una de las piedras del fundamento colocado al principio de toda edificación, colocada justamente en la esquina del área de fundamento. Era la piedra principal porque era una piedra bastante grande e importante que orientaría la colocación de las otras piedras de fundamento y, también, las piedras que se irían asentando encima del fundamento. Jesús es tan importante en la edificación de este edificio, tanto que el salmista dijo: “Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican;” (Salmo 127:1ª) y, paradójicamente, aun con esta admonición, cuando Jesús, la Principal Piedra del Ángulo, vino, los edificadores no le consideraron para edificar la casa que Dios les estaba demandando edificar.

Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras:
La piedra que desecharon los edificadores,
Ha venido a ser cabeza del ángulo.
El Señor ha hecho esto,
Y es cosa maravillosa a nuestros ojos?
San Mateo 21:42

Cuando un constructor sigue sobreedificando, él lo hace considerando el fundamento; él lanza una plomada desde lo alto hacia el fundamento y, de esta manera, él se guía para no salirse del orden que le proyecta el fundamento. Eso es lo que el apóstol nos dice, para quienes están en las labores de sobreedificar la Casa de Dios, “y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica”. Como en lo natural no podemos sobreedificar como a nosotros nos place, o como mi teología lo dice, porque nada nos asegura que lo estemos haciendo bien a menos que sigamos la plomada que parte del fundamento (podríamos estar haciendo una pared inclinada, y eso colapsaría, etc.); igualmente en lo Espiritual, no podemos incorporar a la construcción de la Casa de Dios otro material sino de la misma naturaleza que el fundamento, Jesucristo, y Él es la Palabra: “En el principio era el Verbo [Palabra], y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.” (San Juan 1:1).

En Colosenses 1:16, el apóstol nos dice:

Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.

Cuando Dios creó los cielos y la tierra, el universo, y todo cuanto en ellos hay, lo visible e invisible, Él lo hizo sobre el fundamento de Cristo y, cada día de la creación que fue transcurriendo, todo cuanto Él creó fue en Él, Cristo, el Ungido de Dios, la Imagen del Dios invisible (v. 15); y ese mismo patrón ahora Él espera se considere en la edificación de la Casa de Dios porque, temerariamente, hay quienes ponen otro fundamento que el que fue puesto por el perito arquitecto, el apóstol Pablo: “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.” Con razón, los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de Sus manos, ¿por qué? Porque todo fue hecho en Cristo, el Plano, el Fundamento, la Imagen del Dios Viviente, la Gloria de Dios.

La Palabra de Dios expresa el carácter de Dios y, de la misma manera, el carácter de los Hijos e Hijas de Dios, que es lo que hace que exista comunión entre ellos.

20 Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos,
21 para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.
22 La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.
23 Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.
San Juan 17:20-23

Por consiguiente, la única forma que nos puede garantizar esta unidad entre hermanos y hermanas de una iglesia cristiana es que nuestro fundamento sea Su Palabra; y esa es la única forma para ser uno con Él mismo, así como Jesús fue UNO con Su Padre. ¿Por qué el Señor Jesús fue UNO con el Padre? Porque Él era la Palabra. La Palabra de Dios es la única forma de ser UNO con Dios; y así el Edificio, la Casa de Dios se va edificando armoniosamente con todas sus partes entrelazándose, apoyándose los unos sobre los otros, y todos sobre el Fundamento, Jesucristo, la Palabra, el carácter de Dios para imitar.

15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,
16 de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.
Efesios 4:15-16

Comúnmente se suele decir que “Dios no comparte Su gloria con los hombres” (Isaías 42:8); pero la compartió con Jesucristo, Hombre; Él es “el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas” (Hebreos 1:3). Y esta generación verá la manifestación gloriosa de los Hijos de Dios (Romanos 8:19-21), manifestando a Dios en Cristo Jesús, la Imagen del Dios invisible, la gloria de Dios en Hombres y Mujeres predestinados para manifestarle como Él es, por razón de Su Palabra, por razón del Fundamento, Jesucristo. Amén.


El Fundamento: Jesucristo

20 edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,
Efesios 2:20

42 Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras:
    La piedra que desecharon los edificadores,
    Ha venido a ser cabeza del ángulo.
    El Señor ha hecho esto,
    Y es cosa maravillosa a nuestros ojos? m
43 Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él.
44 Y el que cayere sobre esta piedra será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará.
San Mateo 21:42-44

4 Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa,
5 vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.
6 Por lo cual también contiene la Escritura:
    He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa;
    Y el que creyere en él, no será avergonzado. m
7 Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen,
    La piedra que los edificadores desecharon,
    Ha venido a ser la cabeza del ángulo; m
8 y:
    Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, m porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados.
                                                                         1 Pedro 2:4-8

Cuando comencé el andar Cristiano, Dios me dio varios sueños, y en uno de éstos me mostró una Biblia. Yo entraba por la puerta de una iglesia, que tenía la apariencia de una iglesia católica y, tras ingresar, divisé al frente lo que conocemos como “púlpito”, y sobre el púlpito una Biblia. Me acerqué para ver la Biblia, y la vi ensangrentada como por el centro, como de arriba hacia abajo; luego noté que uno de los versículos estaba resaltado en luz, yo leí el versículo pero, probable por mi poca práctica en la lectura de la Biblia (cuando empecé a leerla, pues no sabía por dónde empezar y, lo que es peor, no sabía tampoco qué buscar. Estaba muy desorientado), no lo pude memorizar, no recuerdo la cita resaltada en luz. Y allí terminó el sueño.

Tras muchos años en el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, y tras recibir enseñanza de Dios a través de Sus ministros, trayendo toda enseñanza a las Escrituras, que toda enseñanza esté fundada en la Biblia, creo entender el sueño. El Hermano Branham dijo en cierta ocasión: “La Palabra sangró”, y en verdad eso fue lo que sucedió allá en el Monte Calvario, cuando llevaron a nuestro Señor a la cruz: la Palabra fue crucificada, aun cuando también sabemos que nuestros pecados fueron llevados en Su cuerpo sobre el madero (1 Pedro 2:24). Yo creo que la Palabra vuelve a sangrar hoy en día.

Hoy, casi 2,000 años de esa sublime entrega de nuestro Amado en la cruz, y porque no había otra forma para que Él pudiera establecer el Puente por el cual nosotros pudiéramos transitar camino al Padre, camino al Cielo; hoy vemos cómo la Palabra vuelve a ser ensangrentada cuando es rechazada en Su integridad. Pueda ser que no rechacen TODA la Biblia, como tampoco Satanás lo hizo en el Huerto de Edén (cuando tentó a Eva, enseñándole mal la Palabra), pero rechazan una y otra Palabra, uno y otro versículo que no encaja con el sistema en que ya están fundados y enraizados, prefiriendo sus tradiciones y mandamientos de hombres, como en días del Señor cuando, por esa causa, Él fue rechazado. En palabras del apóstol en Hebreos 6:4-8, “crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio.”

10 Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica.
11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.
1 Corintios 3:10-11

En efecto, al Apóstol Pablo le tocó el privilegio para ser maestro de los gentiles, de la iglesia que está conformada por gentiles (las demás gentes, fuera de los judíos, fuera de Israel), y por él es que tenemos la mayoría de cartas en el Nuevo Testamento, además de los Evangelios, el libro de Los Hechos y El Apocalipsis, que hoy son la única garantía para el hombre y mujer piadoso para saber cómo agradar a Dios, cómo conducirse en la Casa de Dios, que es la Iglesia del Dios Vivo (1 Timoteo 3:15). Pero el Espíritu Santo nos dijo a través del Apóstol Pedro que, así como en tiempos antiguos hubieron falsos profetas, que así hoy habrían falsos maestros (2 Pedro 2:1) y, en palabras del Apóstol Pablo, que los últimos días vendrían tiempos peligrosos. ¿Cómo es que se manifestarían estos tiempos peligrosos? Leámoslo:

1 Y debes saber esto: que en los últimos días vendrán tiempos difíciles.
2 Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos,
3 sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno,
4 traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más bien que de Dios,
5 que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos también evita.
2 Timoteo 3:1-5

En tiempos del Apóstol Pablo hubieron quienes resistieron a sus enseñanzas, y lo mismo sucede hoy cuando ministros de renombre enseñan de todo, y aparentemente parecen tener iglesias prósperas llenas hasta el tope, habiendo derrumbado sus antiguos edificios para edificar otros nuevos y mucho más espaciosos que los primeros, para miles y miles de congregantes pero, obstante la aparente prosperidad, es allí donde se resiste o niega las enseñanzas del perito y arquitecto de la Iglesia del Dios Vivo, el Apóstol Pablo cuando, sino lo rechazan abiertamente, callan para no tocar aspectos que el apóstol tocó en su tiempo, recordando que Jesucristo es el mismo de ayer, hoy y siempre (Hebreos 13:8).

Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, pues él es imagen y gloria de dios [no la mujer]; pero la mujer es gloria del varón.
Por lo cual la mujer debe tener señal de autoridad sobre su cabeza, por causa de los ángeles.
Juzgad nosotros mismos: ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza?
La naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello?
Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello.
1 Corintios 11:7, 10, 13-15

Bien dijo el Hermano Branham:
191 Conocemos todas las profecías, Israel está en su patria. Si Uds. quieren saber nacionalmente dónde estamos parados, vigilen a Israel, dónde está.
192 Si quieren saber la condición de la iglesia, vigilen cómo actúan las mujeres. Ella es la iglesia. Véanla, inmoral, indecente; observen, miren dónde está la iglesia. Sólo vigílenla. (¿Ven? ¿Ven?) Sólo vigilen las mujeres. Verán la manera como se van degradando las mujeres y se contaminan tanto, así está la iglesia (¿ven?), el tipo.
193 Observen dónde está Israel, verán donde estamos en la cifra del tiempo. Vean, sólo observen esas señales y maravillas. Si su—si su, o si sus ojos son abiertos, miren dónde estamos.
194 Ahora observen posicionalmente dónde nos encontramos, el mundo en una condición como Sodoma.
65-0426 Probando Su Palabra

34 vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sometidas, como también la ley lo dice.
35 Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso para las mujeres el hablar en la congregación.
36 ¿Acaso ha procedido de vosotros la palabra de Dios, o ha llegado sólo a vosotros?
37 Si alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor.
38 Pero si alguno lo ignora, que lo ignore.
1 Corintios 14:34-38

9 Asimismo que las mujeres se atavíen con ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos,
10 sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad.
11 La mujer aprenda en silencio, con toda sumisión.
12 Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio.
13 Porque Adán fue formado primero, después Eva;
14 y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión.
1 Timoteo 2:9-14

1 Asimismo vosotras, mujeres, estad sometidas a vuestros maridos; para que aun si algunos desobedecen a la palabra, sean ganados sin palabra mediante la conducta de sus esposas,
2 teniendo a la vista vuestra conducta casta y respetuosa.
3 Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos,
4 sino el ser interior de la persona, en el incorruptible ornato de un espíritu manso y apacible, que es de gran valor delante de Dios.
5 Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sometidas a sus maridos;
6 como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza.
7 Vosotros, maridos, igualmente, convivid con ellas con comprensión, tratando a la mujer como a vaso más frágil, y dándoles honor también como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no sean estorbadas.
1 Pedro 3:1-7

No es que los apóstoles estuvieran en contra de la mujer pero, por sus enseñanzas, debemos entender que tanto el hogar, como la iglesia, tiene un orden, como todo estado de cosas sin lo cual solo tendríamos caos, y que la mujer siempre fue y es fácil de ser engañada, por eso es que no hay cargo o los oficios de Efesios 4:11 para ella y que, en las iglesias donde se advierte contrario a las enseñanzas apostólicas, no solo resisten al Espíritu Santo que inspiró estas enseñanzas (lo que se advierte que no tienen el Espíritu Santo, así tengan dones o manifestaciones del Espíritu Santo, lo que Dios nos permitió entender a través de las enseñanzas del profeta, Hermano Branham), pero también permiten que demonios tomen dominio de tal iglesia. Usted se preguntará, ¿pero hay sanidad Divina en esas iglesias, liberación, etc.? Y yo creo en tales manifestaciones, tanto como creo que Balaam tuvo manifestación del Espíritu Santo y profetizó correctamente en favor de Israel, pero cuando él enseñó, allí él comprometió su corazón con satanás para traer tropiezo a Israel. Lo mismo sucedió en días del Señor Jesús, cuando Caifás profetizó correctamente, sin embargo él era un diablo. Y lo mismo sucede hoy, porque Él dijo que sucedería:

21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?
23 Y entonces les diré claramente: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de iniquidad.
Mateo 7:21-23


No nos confiemos de los dones o manifestaciones del Espíritu Santo, aún si éstas son manifestaciones correctas y edificantes, pero que nuestra garantía de estar siendo edificados sobre la Roca Inconmovible de los Siglos sea Su Palabra, todo el consejo de Dios para la Iglesia del Dios Vivo (Hechos 20:27); el Fundamento, Jesucristo (Juan 1:1).