martes, 18 de febrero de 2020

El Verbo en el principio

El Verbo en el principio

"En el principio creó, Dios, los cielos y la tierra."
1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
2 Este era en el principio con Dios.
3 Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.
14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
Juan 1:1-3, 14

L
a razón de este estudio es estar fundamentados en la Verdad y, como lo declara el apóstol en 1 Pedro 3:15, para estar “siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia a todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros.”

La expresión Verbo se traduce del griego Logos que, literalmente, se traduce como “algo dicho”, “dicho”, o sencillamente “Palabra”.

¿Por qué lo tradujeron y registraron como “Verbo”?

Según lo he leído, por el hecho de que los teólogos consideraron que Ésta era una Palabra tal de activa o poderosa como para traer a existencia una creación y que, por lo mismo, actualizaron Su significado para traducirla como “Verbo”, contrariando las reglas de la gramática y el lenguaje, en vez de traducirla y registrarla sencillamente como “Palabra”.

Es más, a lo largo de todo el Nuevo Testamento, la expresión Logos se traduce como Palabra, salvo siete veces en cinco versículos: Juan 1:1 (tres veces) y 14; 1 Juan 1:1; 5:7; y Apocalipsis 19:13; y que, en ninguna traducción al idioma inglés, se traduce Logos como Verbo (o su traducción al idioma inglés como Verb), sino sencillamente como Word que, traducido al español, es Palabra.

En este pasaje de Juan 1:1-3, el apóstol nos traslada al principio de la creación, a Génesis 1 cuando Dios, por Su Palabra, creó los cielos y la tierra.

En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
Génesis 1:1

¿Cómo fue que Dios creó los cielos y la tierra?

Juan 1:3 nos lo responde: “Todas las cosas por él fueron hechas y, sin él, nada de lo que ha sido hecho fue hecho.”

Compárese también con el Salmo 36:6; Hebreos 11:3; y 2 Pedro 3:5.

¿Quién es este “él” al que Juan 1:3 hace referencia?

En el contexto o pasaje de Juan 1:1-3 se está refiriendo al Verbo o Palabra; por lo que, reemplazando “él” por “Palabra”, bien podríamos leer la cita de esta manera:

“Todas las cosas por la Palabra fueron hechas y, sin la Palabra, nada de lo que ha sido hecho fue hecho.”

En el griego, la expresión “él” de Juan 1:3, se escribe autos, que se traduce como pronombre personal “él” y “ella”; pero, también, como pronombre demostrativo “esto”, “ésta”, “eso” y “esa”; por lo que, siendo que allí el apóstol se refiere a la Palabra con la que Dios trajo a manifestación toda la creación, y no precisamente a otra persona de una supuesta trinidad, el versículo 3 bien podría traducirse así:

“Todas las por esto [la Palabra] fueron hechas y, sin esto [la Palabra], nada de lo que ha sido hecho fue hecho.”

En Juan 1:1, el apóstol presenta el Verbo o Palabra identificándolo con Dios aunque, aparentemente, y por la forma en que está traducida en nuestras Biblias, parece ser que se está refiriendo a una persona, lo que da argumento al trinitario para afirmar que, allí, hay dos personas: El Padre y el Hijo; según ellos, trabajando mancomunadamente, en acuerdo, para la creación. Pero ese no es el sentido que el apóstol, ni Dios, Autor de la Palabra, da a esta Escritura.

Es como cuando Salomón exalta la sabiduría y la inteligencia en el Proverbio 8. Lean, por favor, Proverbio 8:1-3, 22-31.

En el versículo 30 se la impresión que habrían dos personas en la creación; pero, el versículo 22, lo aclara: “Jehová me poseía en el principio, ya de antiguo, antes de Sus obras.”; para entender que Dios, CON SABIDURÍA, creó la creación.

La sabiduría y la inteligencia son atributos de Dios; y, de igual manera, la Palabra es un atributo de Dios; por lo que, en Juan 1:1, el apóstol está resaltando la Palabra con que Dios creó los cielos y la tierra de Génesis 1:1; la Palabra o Verbo no es una persona aquí; sino, como bien lo dice el profeta, es los pensamientos de Dios expresados luego en forma de Palabra.

Sé que en 1 Juan 1:1; 5:7 y Apocalipsis 19:13, la expresión “Verbo” se refiere al Señor Jesús; pero este título o reconocimiento al Señor recién aparece a partir de Juan 1:14:

“Y aquel Verbo fue hecho carne…”

Aquí es cuando la Palabra es encarnada o toma forma de carne, un Cuerpo; y, en esta condición, es que el Verbo o Palabra adquiere la personalidad que luego vemos con relación al Señor en 1 Juan 1:1; 5:7 y Apocalipsis 19:13.

Es necesario reconocer el orden en que Juan 1:1 fue escrito originalmente porque, la alteración que este versículo ha sufrido, está dando lugar a la interpretación trinitaria de dos personas divinas allí; y, por otro lado, que los falsos testigos de Jehová usen -precisamente- la última parte del versículo (Juan 1:1c) para argumentar que, por último, el Verbo, Palabra o el Señor Jesús es un dios, con minúsculas.

En el griego, Juan 1:1 se dice así:

εν αρχη ην ο λογος
En el principio era el Verbo,
και ο λογος ην προς τον θεον
Y el Verbo estaba cerca de Dios,
και θεος ην ο  λογος
Y Dios era el Verbo.

El teólogo trinitario, mal personalizando la expresión Verbo o Palabra, entiende que esto es la segunda persona de una trinidad; pero, recordemos que, de lo que aquí el apóstol está tratando es acerca de la Palabra como atributo de Dios; en otras palabras, de lo que el apóstol está tratando aquí es acerca de la Voz creadora de Dios; exaltando la Palabra que, de no haber sido por este medio de Su Palabra, Su Voz, Dios no habría traído a existencia este universo.

Por lo que, cuando se traduce “Y el Verbo era con Dios” (Juan 1:1b); no se da a entender la presencia de dos personas allí: El Verbo o Señor Jesús y Dios; sino que, la Palabra, siendo una con Dios, “era con Dios” o, como está trascrito literalmente del griego, “estaba cerca de Dios”.

Eso es lo que el profeta enseñó, que “Dios es Su propia Palabra, así como usted es su propia palabra”, y eso no implica o da a entender que hayan más de una persona. Otra vez, la Palabra es un pensamiento expresado de Dios, es un atributo expresado en forma de Palabra. El profeta dice que, antes de la creación, Dios estaba solo, Él con Sus pensamientos, y Sus pensamientos eran Sus atributos; y que, en ese principio de Génesis 1:1 y Juan 1:1, es cuando Dios habló la Palabra y, esa Palabra, trajeron a existencia cielos y tierra.

La traducción literal del griego al español sirve para hallar explicación a esta porción de la Escritura:

“Y el Verbo estaba cerca de Dios”

Pues bien, en Romanos 10:8 leemos:

Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos:

El apóstol dice a los cristianos en Roma: “Cerca de ti está la palabra”; la pregunta sería, ¿dónde?; y la respuesta es: “en tu boca y en tu corazón…”; y, cuando en Juan 1:1b se dice (trasliterado desde el griego): “Y el Verbo estaba cerca de Dios”, al igual que con el caso de Romanos 10:8, no se está dando a entender allí la presencia de dos personas de una trinidad, sino, que el Verbo o Palabra -igualmente- estaba tan cerca de Dios que estaba en Su boca, en Su corazón. Repito, el problema está en que, comúnmente, se ha personalizado la expresión Verbo o Palabra en Juan 1:1 cuando, allí, el apóstol solamente está exponiendo cómo Dios creó los cielos y la tierra mediante la Palabra; y que Ésta, la Palabra, estaba tan cerca de Dios que, a semejanza del caso de Romanos 10:8, estaba en Su boca, en Su corazón; en Su corazón en forma de pensamientos y, en Su boca, en forma de Palabra o la expresión de tales pensamientos.

Finalmente, es necesario advertir que la última parte de Juan 1:1c: “Y el Verbo era Dios”, es una alteración del orden cómo está escrito en el original griego: “Y Dios era el Verbo”.

Esta alteración obedece a tratar de personalizar a la Palabra, como que aquí se está refiriendo al Señor Jesús; cuando, ya lo he aclarado, esta Palabra recién se hace carne a partir de Juan 1:14 y que, desde entonces, siendo que Dios es Su Palabra, es que luego vemos refiriéndose al Señor Jesús como el Verbo o Palabra, en tanto fue y es la Palabra o el Logos hecho carne.

Así, los falsos testigos de Jehová fallan interpretando la porción final de Juan 1:1c, ya alterada en la VRV-1960 para, con el objeto de minimizar la majestad del Señor Jesús, traducir en sus biblias “y el Verbo era un dios”, con minúsculas; lo que no habrían podido hacer, de ninguna forma, si se hubieran remitido a cómo está escrito en el original griego; porque, como deducimos de la segunda parte de Juan 1:1b, “y el Verbo era con Dios”, o “y el Verbo estaba cerca de Dios”, la tercera parte empieza hablándose acerca de ese Dios de la segunda parte, CON MAYÚSCULAS, para afirmar que este “Dios era la Palabra”.





jueves, 26 de diciembre de 2019

Jesús no es el arcángel Miguel

Jesús no es el arcángel Miguel

El Señor Jesús a los 33, por Hoffman
Los “Testigos de Jehová” (en comillas porque, definitivamente, no son testigos Suyo), enseñan que Jesús es el arcángel Miguel y, mal usando las Escrituras, llegan a esta equívoca deducción o conclusión. Tomando una de los artículos que ellos publican en su web, trataremos de mostrar el error que ellos cometen al pretender rebajar la majestad y plenitud del Señor Jesús.

En este estudio de los “testigos” de Jehová en su página web titulado “¿Es Jesús el arcángel Miguel”, citan Daniel 10:13 donde se lee que Miguel es “uno de los principales príncipes” y, en el v. 21, que éste es “vuestro príncipe”, príncipe para el pueblo de Israel; y, seguidamente, citando el capítulo 12, verso 1, para reconocer que este principal príncipe, “uno de los principales príncipes” (lo que nos da a entender que hay otros más; inclusive, más principales o prominentes príncipes), “está de parte [o a favor] de los hijos de tu pueblo”, Israel.

Arcángel Miguel
Seguidamente, en este estudio, ellos citan Apocalipsis (Revelación) 12:7, “donde se dice que “Miguel y sus ángeles combatieron” en la guerra que finalizó con la expulsión de Satanás y sus demonios del cielo.” Seguidamente, copio en comillas porciones de este estudio de ellos.

“Note que en cada uno de los casos anteriores se representa a Miguel como un ángel guerrero que lucha por el pueblo de Dios y lo protege, incluso frente a Satanás, el mayor enemigo de Jehová.”

“En el versículo 9 de Judas también se menciona a Miguel y dice que él es “el arcángel”. El prefijo arc- significa “principal” o “jefe”, y la palabra arcángel jamás se usa en plural en la Biblia. Solo hay otro pasaje en las Escrituras donde se utiliza este término, y es en 1 Tesalonicenses 4:16, donde Pablo se refiere a Jesús ya resucitado de la siguiente manera: “El Señor [Jesús] mismo descenderá del cielo con una llamada imperativa, con voz de arcángel y con trompeta de Dios”. De modo que aquí se identifica a Jesucristo como el arcángel, o jefe de los ángeles.

“En vista de lo anterior, ¿a qué conclusión llegamos? Que Jesús es Miguel el arcángel.”

Craso error, cuando ellos afirman que “la palabra arcángel jamás se usa en plural en la Biblia”, con la sola intención de concluir que, cuando el apóstol declara que el Señor Jesús descenderá con “voz de arcángel”, singular, entonces éste, Jesús, es el Miguel de Daniel 12:1; porque, aun cuando en el Antiguo Testamento no se presenta explícitamente a Miguel como un arcángel, que se traduce como “mensajero principal”, singular; en el v. 13 de Daniel 10 que ellos usan, justamente allí se dice, textualmente, “principales príncipes”, para entender que Miguel es uno de tantos y prominentes príncipes y, en relación con Judas 9, para concluir que él, Miguel, es uno de los principales o prominentes ángeles (mensajeros) en favor del pueblo de Daniel, esto es Israel. Por lo que, en definitiva, cuando ellos argumentan que “arcángel” está siempre en singular, por Daniel 10:13 entendemos, con total claridad, que allí se menciona a estos príncipes o jefes de ángeles (principados) en plural, no en singular; por lo que la deducción que ellos fuerzan, con el único objetivo de rebajar la plenitud de la majestad del Señor Jesús, es torpe, incorrecta.

Los falsos testigos de Jehová dan por sentado que no hay más de un arcángel porque, según ellos, siendo que textualmente así se lee en 1 Tesalonicenses 4:16, para concluir que el Señor Jesús es un arcángel o ángel o mensajero principal (lo cual lo es también); sin embargo, ellos no reconocen a Gabriel como otro ángel principal (que en el griego se traduce como “arc” o “archi”) y prominente y, tanto así, que no solo trajo claridad al profeta Daniel; sino que, cientos de años después, él fue comisionado para venir a la doncella María, para revelarle que ella concebiría y daría a luz a Jesús, el Salvador del mundo. Miren que calidad de mensaje le fue comisionado a Gabriel; lo que, definitivamente, lo coloca o reconoce como uno de esos tantos “principales o prominentes príncipes” de Daniel 10:13 o, si lo leyéramos del griego en que fue escrito originalmente Judas 9, arcángel o principal ángel o mensajero. No, la expresión arcángel cierto no está en plural pero, por la sola y suficiente referencia en Daniel 10:13, sabemos que hubieron más de un solo príncipe o jefe de otros ángeles. Gabriel estaba (y aún lo está) delante de Dios, lo que lo hace un ser espiritual de mucho privilegio o responsabilidad ante Dios (Lucas 1:19); y, porque él fue enviado para hablarle a María, y para traerle “buenas nuevas” o noticias, eso lo hace un mensajero o ángel y, por consiguiente, un arcángel o mensajero principal. Tanto Gabriel como Miguel son ángeles principales o arcángeles o mensajeros principales, con lo que se desbarata que el cargo u oficio de arcángel, por el hecho de estar en singular en 1 Tesalonicenses 4:16, se refiera a la misma persona espiritual del arcángel Miguel de Judas 9.

Por el contrario, en Efesios 1:20-21 leemos que el Señor Jesús está sentado a la diestra de Dios; esto es, que Él tiene TODA la autoridad de Dios, siendo Dios mismo; y que Él está “sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero.” Por consiguiente, el Señor Jesús está sobre Gabriel y, aún, sobre el mismo Miguel que los falsos testigos de Jehová pretenden reconocerle como el Señor Jesús. La palabra “sobre” tiene una connotación de gobierno, autoridad; que el Señor Jesús gobierna sobre todos estos principados o jefes de legiones de ángeles como lo son Gabriel y Miguel.

“En 1 Tesalonicenses 4:16 se dice que la voz del resucitado Señor Jesucristo es la de un arcángel, lo que da a entender que él mismo es, en realidad, el arcángel. Si la denominación “arcángel” no aplicara a Jesucristo, sino a otros ángeles, la referencia a una “voz de arcángel” no sería apropiada, pues designaría una voz de menor autoridad que la del Hijo de Dios.”

Cierto, el Señor Jesús vino como un ángel o mensajero; nadie puede negar que Él trajo el Mensaje que consumó todos los otros mensajes que le antecedieron, y que Él mismo fue y sigue siendo el Mensaje por excelencia y lo que da sustancia y sentido al Evangelio de Dios, del Reino de los Cielos; y que, por consiguiente, Él es arcángel o ángel principal por razón de que Él cumplió toda profecía, y por razón de cómo Él se identifica como un Mensajero para con Dios, el Padre. Por ejemplo, en los Evangelios leemos:

·        Yo he venido en nombre de mi Padre (Juan 5:43)
·        y no he venido de mí mismo, pero el que me envió es verdadero (Juan 7:28)
·        porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió (Juan 8:42)
·        Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo, y voy al Padre. (Juan 16:28)
·        y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz (Juan 18:38)

Todas estas declaraciones en el Evangelio según Juan colocan al Señor como un ángel o mensajero y, definitivamente, por la trascendencia de Su Mensaje, el príncipe o principal, el Señor de todo principado o jefatura en los cielos; es más, antes de ascender al Cielo, dijo: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra” (Mateo 28:18); y “todo” es todo, sin que nada quede exceptuado; Él es el Todopoderoso de Israel, y que hoy igualmente ha extendido Su brazo de poder y misericordia a favor del pueblo gentil, nosotros.

Hoy llegaron unas damas “Testigos de Jehová” para abordar algunas doctrinas con mi esposa y, usando Isaías 9:6, resaltando que el Señor Jesús es el “Príncipe de Paz” de Quién se dice allí en profecía (y lo es); ellas concluyeron, atando con las otras Escrituras que utilizaron, que el Señor Jesús es Miguel, el “príncipe” de quién se dice en Daniel 10:13, 21; y 12:1; sin embargo, y como ustedes lo podrán leer, no reconocieron que, además que se dice que Él es el “Príncipe de Paz”, también se dice de Él, en ese mismísimo versículo, que Él, Jesús es “Dios Fuerte, Padre Eterno”; el Señor Jesucristo es el mismísimo Dios Todopoderoso, el Padre Eterno; ¿por qué no reconocen esa parte del mismo versículo?

El Hermano Branham enseñó que Jesús estuvo en la eternidad solo en forma de un pensamiento y que, después, en el cumplimiento de los tiempos (Gálatas 4:4), tales pensamientos se manifestaron en la forma del Hijo de Dios, el Señor Jesucristo, Dios hecho carne.

67 Así estaba Él. En el principio Él estaba solo. Dios habitaba a solas con Sus pensamientos. Él jamás volverá a hacer eso, porque Sus pensamientos se están manifestando. Y por eso es que nosotros estamos aquí mismo, este día… es Dios teniendo compañerismo con Sus pensamientos, siendo manifestado. ¿Ven? Allí estamos. Así que, Ud., preocupándose, no puede añadir un codo a su estatura. Ud. no puede hacer esto, aquello o lo otro. Es Dios que muestra misericordia; es Dios. “Todo lo que el Padre Me da, vendrá a Mí; y ninguno puede venir a Mí, si el Padre que Me envió no le trajere”. Eso lo deja establecido.
    64-1227 - ¿Quién Dicen Ustedes Que Es Este?

46 Ahora, en el principio Dios habitaba solo, con Sus atributos, como hablé de ello esta mañana. Esos son Sus pensamientos. No había nada, solamente Dios solo, pero El tenía pensamientos.
    65-0221e - ¿Quién Es Este Melquisedec?

Por eso aquellos que están en Cristo estaban en Cristo en el principio, quienes eran Sus pensamientos, y Sus pensamientos son Sus atributos.
    65-0429b - La Simiente No Heredará Con La Cáscara

Y, cuando Él dijo a los judíos: “Antes que Abraham fuese, yo soy” (Juan 8:58), Él les estaba diciendo “Yo soy Jehová, el Yo Soy que habló con Abraham vuestro padre; y, por consiguiente, soy antes que Abraham”. Juan el Bautista dijo: “El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo.” (Juan 1:15 y 27); ¿cómo Juan podía decir algo así cuando el Señor Jesús, según la carne, nació 6 meses después?; éste es el misterio del que el apóstol nos habla en Colosenses 2:2: “para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo”; no dos personas de una santísima trinidad, pero Dios mismo, el Jehová que, allá, habló con Abraham, haciéndose visible y que, en el Nuevo Testamento, por amor de Su pueblo, asumió un Cuerpo aún desde concebido en el vientre de María para traer redención, pagando por nuestros pecados en Su carne (lo que no podía hacerse en Su condición o estado de Espíritu).

¿Es usted un “Testigo de Jehová”? La única manera de serlo es recibiendo el Espíritu Santo: “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos…” (Hechos 1:8), para ser testigo del Señor Jesucristo, el Rey de reyes, y Señor de señores; y, para recibir el Espíritu Santo, el apóstol Pedro declaró en Hechos 2:38 y 39:

38 …Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. 39 Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

¿Ha sido usted bautizado en este Nombre, el Nombre del Señor Jesús? ¿No? Entonces, ¿qué espera, qué le impide? Porque no hay otro Nombre dado a los hombres en que podamos ser salvos (Hechos 4:12); “De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre. Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso.” (Hechos 10:43-44).

Amén.

sábado, 30 de noviembre de 2019

EL SEÑOR JESÚS ES MI PATRÓN [testimonio de un sueño]


H
oy me levanté y tuve un sueño. No acostumbro tener sueños; los tuve en mis primeros años de cuando vine a Dios (de esto ya 38 años atrás, a mis 30 años de edad) pero, para ser honesto, pido sueños por aquello de que “y vuestros ancianos soñarán sueños”, esperando ser instruido, aclarado, corregido y reprendido; en definitiva, edificado a través de este medio auxiliar de los sueños. El sueño fue así:

"Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo" (Romanos 6:4a)
Íbamos con el Hermano Carlos Alva, pastor en la iglesia local donde congrego, y otros hermanos y hermanas (estaba en el grupo su esposa, Hermana Roxana); y como que íbamos buscando algo, quizá un lugar en particular; y, al rato, ya nos encontrábamos dentro del local de una iglesia y, sentados, al rato ya estaba entre nosotros una hermana y, por su parloteo, al parecer de alguna denominación, criticando. Al rato, la hermana ya estaba derramando agua sobre la cabeza de nuestro Hermano Carlos, ante la mirada de todos, sin comprender el por qué, salvo que parecía ministrarle mediante algún don (ustedes saben, mujer tipifica a una iglesia, según nos lo enseñó el profeta); y, al rato, la hermana se dirigió hacia mí, mientras yo tenía entre manos lo que parecía ser un compendio de sermones del Hermano Branham, anillados en páginas tamaño A4; y, como quiera que me vio leyendo, me dijo: “Estás leyendo a tu patrón, William Branham”; y, en mi sueño, respondí: “No, cuando fui bautizado, yo fui bautizado invocando el Nombre del Señor Jesús; no el Nombre de Padre, Hijo y Espíritu Santo; pero en el Nombre del Señor Jesús; y Él es mi Patrón.” En efecto, el bautismo es una confesión de que aceptamos o creemos la obra del Señor Jesús en el calvario; que creemos que Él murió, fue enterrado y resucitado por nosotros; y que, por consiguiente, nosotros estamos igualmente muertos, enterrados y resucitados en Él (Romanos 6:3-4); y que, por cuanto Él pagó con Su preciosa Sangre para redimirnos (como reza el himno Sublime Gracia: “Y me compró mi salvación allá en la cruz”), es por eso que somos Su propiedad y responsabilidad; Él es nuestro dueño (Hechos 20:28; 1 Corintios 6:20; 7:23).

Mañana hay bautismo en nuestra iglesia, hasta donde entiendo 3 candidatos que confesarán el Nombre de Jesús en el bautismo; y, durante el servicio dominical, espero compartir este sueño para alentarlos. Oren por ellos, por favor. Shalom.

lunes, 18 de noviembre de 2019

Él está Fuera de la Iglesia


Él está fuera de la iglesia

He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré…y cenaré con él, y él conmigo.
Apocalipsis 3:20


222 Esta es una de las afirmaciones más sobresalientes que yo he visto en el Nuevo Testamento. Quiero que se fijen: “Yo estoy a la puerta y llamo”. Normalmente esto se usa como una cita para el llamado a pecadores. ¿Verdad que sí? Les decimos a los pecadores: “Jesús está a la puerta, llamando”. Pero aquí Él está llamando a la puerta de la iglesia porque Él una vez caminó con ellos, pero ellos (con su organización y mundanalidad y frialdad) Lo habían excluido. Él está fuera de la iglesia.

223 Ahora, recuerden, en las primeras edades de la iglesia, mientras terminamos, Él andaba entre los siete candeleros de oro (¿Es así?), las siete edades de la iglesia. Y al final aquí, lo encontramos a Él afuera ¿de qué iglesia? Laodicea, la iglesia de Laodicea. Afuera, lo habían exclu-… excluido. Pues, Él estaba parado afuera tratando de entrar de nuevo. ¡Qué cuadro más lamentable! El Salvador del mundo, parado afuera de la iglesia que Él compró con Su propia Sangre. ¡Qué vergüenza!

224 “Yo estoy a la puerta y llamo”. Después de haber sido empujado fuera o sacado, luego está tratando de entrar de nuevo, regresa arrastrándose y llama a la puerta. Este es el registro más impresionante en el Nuevo Testamento. Pienso que no hay nada que pudiera ser más triste que esto, el ver al Salvador del mundo sacado de Su Propia iglesia, la edad de Laodicea. Después de que Él les había dicho lo que habían hecho, sus riquezas y todo, y lo que eran, y cómo eran tibios y demás, y ellos—ellos tenían… ellos… Él no tuvo que vomitarlos, ellos lo habían vomitado a Él. Y aquí, con todo eso, aún está llamando a la puerta, tratando de entrar de nuevo. ¿Para qué? Para darles Vida Eterna. Los mismos que lo mataron en el Calvario, Él estaba tratando de salvar sus almas. Es el cuadro más patético que yo haya visto en mi vida, del que yo haya pensado.

225 ¡Excluido! ¿De qué fue excluido Él? Ahora escuchen, amigos. ¡Si esto no es impactante! Imagíneselo, permitan que penetre en su corazón. Nuestro Salvador, cuando estaba en la tierra, Él fue excluido de Su propia nación. Él fue rechazado, fue excluido. El mundo lo excluyó y lo crucificó. Y ahora, Él es excluido de Su propia iglesia. No Lo quieren en ninguna parte, no tenían necesidad de Él. Ellos tienen una denominación, no lo necesitaban a Él. Ellos tienen un papa, ¿para qué lo iban a necesitar a Él? Tienen un arzobispo y un supervisor general, ya no tenían necesidad del Espíritu Santo. Ya no necesitaban Eso. Cristo, el Espíritu Santo, ellos no lo necesitaban a Él. Así que sus…

226 Yo no creo que de repente lo hayan sacado a Él, porque ellos no Lo habían extrañado. No Lo habían extrañado porque todavía Le estaban cantando himnos a Él. El predicador aún seguía hablando de Él, así que ellos no lo habían extrañado. Pero fue su propia mundanalidad y su organización, organizando, diciendo: “Los días de los milagros ya pasaron y no existe esto y aquello”.

227 Yo les pregunto. Cada avivamiento que vino (a cualquiera de Uds. los historiadores), ahora, a través de esto, de estas iglesias, cada avivamiento que haya venido, la… siempre fue producido afuera de una organización. Cualquier hombre que haya comenzado un avivamiento, estaba afuera de las organizaciones. Y cada vez que comenzó un—un avivamiento, ellos tuvieron señales y milagros de hablar en lenguas y sanidades, y así por el estilo, aconteciendo. Tan pronto como moría ese fundador, entonces ellos lo organizaban y hacían una organización de aquello, y se “murieron” y Dios nunca más tuvo que ver con eso. Seguro que sí.

228 Y aquí está Él en la última edad de la iglesia, parado afuera de la puerta, el Dios Todopoderoso. Eso—eso me parte el corazón, al pensarlo. Mi Señor parado afuera de la puerta de Su Propia iglesia, después de haber sido sacado por la mundanalidad y frialdad y denominación e indiferencia, parado por fuera de la puerta, llamando, tratando de entrar de nuevo. Cuando pensé en eso, hace un rato, solo me recargué sobre mi mesa y comencé a llorar.

[60-1211E, La Edad de la Iglesia de Laodicea, Rev. William M. Branham]

viernes, 15 de noviembre de 2019

He aquí, yo estoy a la puerta y llamo

He aquí, yo estoy a la puerta y llamo

He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
(Apocalipsis 3:20)

E
sta es la condición de la iglesia de Laodicea al llegar el fin. No es un mensaje individual para una sola persona; es más bien el Espíritu diciéndonos dónde se encuentra Jesús. CRISTO HA DEJADO A LA IGLESIA. ¿No es este el resultado lógico si la Palabra es puesta a un lado para aceptar credos; si el Espíritu Santo es destronado para admitir papas, obispos, consejeros, etc., y el Salvador puesto a un lado para dar lugar a un programa de obras, o el unirse a una iglesia, o a alguna clase de conformidad o a un sistema eclesiástico? ¿Qué más se puede hacer en contra de El? ¡Esto es la apostasía! Esta es la puerta abierta para el anticristo, porque si Uno (Jesús) vino en el Nombre de Su Padre y no fue recibido, sino rechazado; entonces vendrá otro en su propio nombre (mentiroso, jactancioso) y a él recibirán (San Juan 5:43). El hombre de pecado, el hijo de perdición se apoderará.

160 En Mateo 24, menciona señales en los cielos tocante a estos últimos días antes de la venida de Jesús. ¿Vio Ud. tal señal recientemente, la cual vino a cumplimiento en representación de esta misma verdad que hemos estado estudiando? Esa verdad es que Jesús constantemente ha sido puesto a un lado hasta que en esta última edad ha sido puesto fuera de la iglesia.

161 Recuerde Ud. que en la primera edad vimos a una iglesia casi completamente llena de verdad. Sin embargo hubo una manchita de error conocida como los hechos de los nicolaítas, la cual impidió que el círculo de luz fuera completamente lleno. Luego en la próxima edad entró más oscuridad y el círculo de luz brilló menos. En la tercera edad fue cubierta aun más por la oscuridad, y en la cuarta edad, o sea la edad del Oscurantismo, la luz estaba casi aniquilada.

162 Ahora, piense en esto: La iglesia brilla en la luz reflejada de Cristo. El es el SOL y la iglesia es la LUNA. Entonces este círculo de luz es la luna y había disminuido de una luna llena en la primera edad hasta apenas un rayito de luz en la cuarta edad. Pero empezó a crecer en la quinta edad. En la sexta edad tomó un gran paso de avance, y en la séptima edad todavía estaba creciendo cuando de repente la obra cesó y la luz disminuyó a casi nada. Y en vez de luz, estaba presente más bien la oscuridad de la apostasía, y al fin de la edad la luz ya no brillaba porque la oscuridad había tomado posesión completa. Cristo ahora estaba fuera de la iglesia. Aquí está la señal que apareció en los cielos.
163 La última etapa [la séptima etapa – editor] del eclipse de la luna fue un eclipse total [por eso es que no se ve, la luna o iglesia no refleja la Luz – Editor]. La luz disminuyó a una oscuridad completa en una serie de siete etapas. La oscuridad se completó en la séptima etapa, al mismo tiempo que el Papa de Roma (Paulo VI) fue a la Palestina en un plan de turismo a Jerusalén. Este fue el primer Papa que haya ido a Jerusalén. Él se llama Pablo VI. San Pablo fue el primer mensajero, y este hombre ahora lleva ese nombre. Note Ud. que es el número seis, o sea el número de hombre. Todo esto es más que una simple coincidencia. Cuando él fue a Jerusalén, la luna (la iglesia) entró en una oscuridad completa. Este es el fin. Esta generación no pasará sin que todo sea cumplido. “Amén, sea así. Ven, Señor Jesús”.

164 Ahora podemos ver porqué hubo dos viñas, una verdadera y una falsa. También podemos ver porqué Abraham tuvo dos hijos, uno según la carne (el cual persiguió a Isaac) y el otro según la promesa. También podemos ver cómo de los mismos padres nacieron dos hijos gemelos, el uno conociendo y amando las cosas de Dios, y el otro conociendo muchas de las mismas verdades pero no siendo del mismo Espíritu, y por consiguiente, persiguiendo al hijo elegido. Dios no reprobó simplemente por el hecho de reprobar. El reprobó por causa del elegido. Un ELEGIDO NO PUEDE perseguir a otro elegido. Un ELEGIDO NO PUEDE dañar a otro elegido. Son los réprobos quienes persiguen y destruyen a los elegidos. Y aquellos réprobos son muy religiosos, son muy inteligentes. Vienen de la línea de Caín, la simiente de la serpiente. Edifican sus torres de Babel y sus ciudades y sus imperios y a la vez orando y alabando a Dios. Odian la simiente verdadera y harán todo lo posible (aun en el Nombre del Señor) para destruir a los elegidos de Dios. Pero ellos tienen su lugar, son necesarios. “¿Qué tiene que ver la paja con el trigo”? (Jeremías 23:28). Si no hay paja, no hay trigo. Pero en el fin, ¿qué pasa con la paja? Es quemada con un fuego inextinguible. ¿Y el trigo? El trigo es juntado en el alfolí, donde está el Señor.

165 Oh, elegido de Dios, guárdese, estudie bien, tenga mucho cuidado. Ocúpese en su salvación con temor y temblor (Filipenses 2:12). Confíe en Dios y sea Ud. fortalecido en Su poder. El adversario, que es el diablo, anda ahora mismo como un león rugiente, buscando a quién devorar. Persevere en oración y sea firme. Este es el tiempo del fin. La viña falsa y la verdadera están llegando a madurez, pero antes de que madure el trigo la cizaña madura tiene que ser juntada para el fuego inextinguible. Fíjese: todos están uniéndose al Concilio Mundial de Iglesias. Allí es donde se juntan. Dentro de poco se llevará a cabo el almacenamiento del trigo. Pero por ahora los dos espíritus están obrando en las dos viñas. ¡Salga Ud. de entre la cizaña! Empiece a vencer para que así sea considerado digno de la alabanza de su Señor y listo para reinar y gobernar con El.

PORCIÓN DEL LIBRO LAS EDADES DE LA IGLESIA, EDAD DE LAODICEA, PÁRRAFOS 159 AL 165.

Jesús hoy espera entrar en tu ser (Himno)



sábado, 19 de octubre de 2019

¿Cambió Dios el nombre de Saulo por Pablo?

¿Cambió Dios el nombre de Saulo por Pablo?

El Apóstol Pablo (Saulo) camino a Damasco...
A menudo, hemos escuchado a predicadores afirmar que el nombre de Saulo fue cambiado por el de Pablo, en alusión al cambio de nombre de otros hombres de Dios como es el caso de Abram por Abraham, Jacob por Israel, y Simón por Pedro. Sin embargo, en este pequeño estudio que comparto entenderán que no hubo cambio de nombre para el apóstol Pablo, de Saulo a Pablo.

¿Qué dice la biblia?

El Antiguo Testamento contiene muchos ejemplos de nombres de personas que se cambian para adaptarse mejor a sus circunstancias. Dios cambió los nombres de Abram y Saraí a Abraham y Sara (Génesis 17: 5, 15); también cambió el nombre de Jacob a Israel (Génesis 32:28). Moisés cambió el nombre de Oseas a Josué (Números 13:16). Y muchos piensan que algo similar sucedió con Pablo cuando se encontró con el Señor camino a Damasco (Hechos 9).

La sugerencia de que el nombre de Saulo fue cambiado a Pablo en el momento de su conversión no tiene absolutamente ningún apoyo en el Nuevo Testamento. Aquí hay varios ejemplos que lo demuestran:

En Hechos 9: 4, leemos:

y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

Hechos 9:17 dice:

Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo.

Hechos 13: 2 dice:

Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.

Después de la experiencia de conversión de Pablo, aún le siguieron llamando "Saulo" 14 veces más. Por favor, lea:

Hechos 9: 8
Hechos 9:11
Hechos 9:17
Hechos 9:19
Hechos 9:22
Hechos 9:24
Hechos 9:26
Hechos 11:25
Hechos 11:30
Hechos 12:25
Hechos 13: 1
Hechos 13: 2
Hechos 13: 7
Hechos 13: 9

Con lo que se demuestra que, aún tras la experiencia de la conversión del apóstol, el nombre no sufrió cambio alguno.

¿Qué causó el cambio en el nombre?

Según Knofel Staton, Saulo es un nombre hebreo. Su madre probablemente lo nombró así en honor al rey Saúl, primer rey en Israel. Pablo es un nombre griego. ¿Por qué dos nombres? Debido al crisol étnico del primer siglo, muchas madres judías dieron a sus hijos nombres hebreos y griegos al nacer. Eso es probablemente lo que sucedió con Pablo. Sabemos que Saulo también era conocido como Pablo de Hechos 13: 9 de la siguiente manera:

Entonces Saulo, que también se llamaba Pablo ...

Es interesante notar que Saulo usó su nombre hebreo hasta que comenzó a ejercer su ministerio en la parte del mundo que estaba mayormente poblada por griegos. Fue cuando comenzó sus viajes misioneros que usó el nombre de Pablo. Ese habría sido un mejor punto de contacto entre él y los griegos. Habría ayudado a los griegos saber que no estaba tratando de sacar a los judíos de ellos. Ese nombre también sería aceptado por los judíos en el mundo poblado de griegos, ya que la mayoría de los judíos en el mundo poblado de griegos también usaban sus nombres griegos.

El nombre Pablo literalmente significa pequeño. Es posible que su madre lo llamara Pablo porque era un bebé pequeño o, como en el caso del rey Saúl, porque habría sido el último de sus hermanos. Algunos escritores describen a Pablo como un hombre de baja estatura.

También es posible que Saulo se haya dado el nombre griego de Pablo como símbolo autoimpuesto de su humildad. Se veía a sí mismo como el menor de los apóstoles y el primero entre pecadores (1 Corintios 15: 9; Efesios 3: 8; 1 Timoteo 1:15). Pero esas descripciones no deberían hacernos sentir que Pablo tenía un complejo de inferioridad; todo lo contrario, Se veía a sí mismo como alguien a quien Dios había llamado especialmente. Se vio a sí mismo como un apóstol de Cristo Jesús.

En conclusión, no hay evidencia de que Dios haya cambiado el nombre de Saulo por Pablo. Por lo tanto, la interpretación que le dan muchos o algunos maestros o predicadores es errada. Saulo es el nombre hebreo, mientras que Pablo es el mismo nombre pero en el idioma griego.


jueves, 17 de octubre de 2019

Bendecid...

Bendecid…

Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis.
(Romanos 12:14)

Isaac bendice a su hijo menor, Jacob
La palabra bendecid o bendecir significa “decir bien”, “decir algo bueno”, que hablemos bien (a favor) de nuestro prójimo, de alguien.

Todo el tiempo estamos bendiciendo, aún sin darnos cuenta. Por ejemplo, cuando saludamos con un “Buenos días”, “hasta mañana”, “que tengas un buen día”, “que todo te vaya bien”, etc.; allí, con esas expresiones, estamos bendiciendo o diciendo o declarando el bien en favor de otro. Por supuesto, no todo lo que sale de nuestra boca, aún si bendecimos a la manera como los ejemplos, vendrá a suceder; porque este privilegio Dios ha dado solo a Sus hijos y, aún siendo hijos, únicamente a los justos; así que, si usted quiere ser portador de una bendición efectiva, debe  buscar ser justo delante de Dios; justicia que, conforme a Su Evangelio, nos es concedida mediante el Nombre del Señor Jesucristo y viviendo vidas rectas delante de Él.

En efecto, todos hemos leído que la oración eficaz del justo puede mucho, ¿verdad? Lo leemos en Santiago 5:16; pero, igualmente, la bendición de un justo puede mucho, y esto lo podemos entender del pasaje de Marcos 11:20-23:

20 Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces.
21 Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.
22 Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios.
23 Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.

Cierto, aquí el Señor nos habla acerca del poder de nuestras palabras que, si decimos a este monte, “Quítate y échate en el mar”, y no dudamos en nuestro corazón, sino que creemos que será hecho lo que hemos dicho, lo que hemos dicho será hecho; pero, siendo que una bendición o maldición (como en el caso del pasaje de Marcos 11:20-23) es igualmente palabra dicha o declarada, ésta sucederá o “será hecho”, salido de labios de un justo.

En la antigüedad, los hombres buscaron ser bendecidos por sus padres o un profeta para prosperar en la vida. Por ejemplo, cuando Jacob y Esaú pidieron a su padre, Isaac, ser bendecidos; tras bendecir Isaac a estos dos, lo que Isaac declaró llegó a suceder. Una generación antes, Jehová bendijo a Abraham y a su descendencia: “Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.” (Génesis 12:2-3); y, tanto poder tuvo esta bendición que, tiempo después, en días de Moisés, el falso profeta Balaán intentó reiteradamente maldecir a Israel, y no pudo; es más, todo el que intente maldecir a Israel, será maldito, como sucedió con el  fallecido presidente de Venezuela, Hugo Chávez quién, tras maldecir a Israel: “desde el fondo de mi alma y mis vísceras, al estado de Israel, maldito seas estado de Israel, maldito sea[s]”, años después murió de cáncer -justamente- a sus vísceras. Dios no puede ser burlado (Gálatas 6:7).

Jacob pelea con el Ángel de Jehová
Tiempo después, Jacob volvió a reclamar bendición a Dios, peleando con el ángel de Jehová, con Dios mismo; porque, por sus enredos, dudó de la bendición que ya su padre, Isaac, había declarado a su favor (Génesis 27:1-29). Y eso es lo que sucede con muchos de nosotros que, tras enredarnos en el pecado, luego como que nos sentimos indignos de toda bendición con que Dios nos ha bendecido en o por el Nombre de Jesucristo (Efesios 1:3); lo que nos propone arrepentirnos, a pedir perdón por nuestros pecados para, sobre la base de 1 Juan 1:9: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”, ser perdonados y recuperar, así, nuestro vínculo o comunión con el Dios santo y bueno; para, y con ello, reconocer que TODA BENDICIÓN seguía vigente a favor nuestro, solo que el pecado nos estorbaba para no disfrutarlo. “Si fuéremos infieles, Él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo.” (2 Timoteo 2:11-13).

Otro hecho de la bendición lo vemos, por ejemplo, cuando el Hermano Branham despidió a unos hermanos que retornaban a su ciudad, tras oír al profeta predicar el sermón El Futuro Hogar De La Novia Terrenal Y El Novio Celestial. Los hermanos almorzaron con el profeta y, al tiempo de despedirse, le comentaron que tenían problema con el cilindro del líquido de freno de una de las ruedas del auto, y que no podía ser reparado por el técnico, sino hasta el día siguiente, porque era domingo; y que, además, les urgía llegar a casa cuanto antes por la salud de una de las hermanas que viajaban, hermana Smith, quién había estado sufriendo de una condición a los riñones y, hasta ese entonces, parecía muy pálida. Según lo relata el autor del testimonio, Hermano Gerald Cleveland, el Hermano Branham “No se puso a orar. Sólo se detuvo por un instante, luego me miró y dijo: ‘Tengan mucho cuidado, y sigan por su camino. Todo estará bien.’ Me acuerdo que le tocó a la Hermana Smith en el hombro y le dijo: ‘Regrese a su hogar, Ud. estará bien.’ Nos subimos al carro y emprendimos el viaje. Le pregunté a la Hermana Smith: ‘¿Cómo se siente Ud.?’ Me respondió: ‘¡Nunca en mi vida me he sentido mejor!’ La miré, y tenía su color normal. Unos momentos antes estaba pálida y sudando, y estaba enferma con dolores.” Más adelante, en este extraordinario testimonio, el Hermano Gerald añade: “Cuando casi llegamos hasta abajo, les dije a los demás: ‘No le he añadido ni una sola gota de líquido [de freno] al cilindro desde que salimos del restaurante, y el freno está igual a como si estuviera nuevo.’ Entonces nos dimos cuenta de que el Señor también había sanado el automóvil, habiendo parado el derrame del líquido por aquel cilindro quebrado. Nos regocijamos por todo el camino hasta llegar a casa.” (La Sanidad de la Hermana Smith Y El Milagro del Automóvil Studebaker, por Gerald Cleveland).

Recientemente, el Hermano Carlos Alva, obrero en la iglesia local donde asisto, nos contó un -igual extraordinario- incidente cuando, hace pocos años, se trasladaban hacia Huacho en el SW del Hermano William. Estaban a la altura del Km. 50 de la Panamericana Norte y, de repente, fueron adelantados por una camioneta -evidentemente- de mayor caballaje; sin embargo, y sin siquiera pensarlo, el Hermano Carlos dijo: “Dentro de un rato, vamos a pasar a este carro.” Lo que era inaudito decir; en tanto, como ellos lo reconocían, el auto a pasar era de mayor caballaje, una camioneta, frente al SW familiar en que los hermanos iban. Al rato, avistaron la camioneta estacionada a uno de los lados de la carretera, y la pasaron conforme al dicho del Hermano Carlos. ¿Qué sucedió? Probablemente, la camioneta sufrió una avería, y esto permitió que la palabra de un hombre, un cristiano, un justo, se cumpliera, sucediera.

No podemos maldecir lo que Dios bendijo, como es el caso de Israel; pero, igual, nadie puede maldecir lo que un justo bendice; como, tampoco, nadie puede bendecir lo que, por el pecado, está maldito. El Hermano Branham dijo que satanás tiene total derecho sobre uno que peca; el pecado le da derecho sobre el pecador (Efesios 2:2); y, ante eso, no hay manera de bendecir excepto que el pecador se arrepienta y pida perdón por su pecado a Dios. Dios exalta al humilde.

Todas las promesas de Dios son una bendición, son parte de toda bendición espiritual con que hemos sido bendecidos en Cristo Jesús (Efesios 1:3); y, en Él, esto es en Cristo Jesús, todas estas promesas y bendiciones son “sí” y “amén” (2 Corintios 1:18-20). El Señor Jesús dijo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.” (Mateo 24:35); por consiguiente, Sus palabras se cumplirán y, ahora mismo, se están cumpliendo en los que las creen; santificando a un pueblo con el lavacro de la bendita Palabra de Dios.

¿Quiere usted ser instrumento de bendición? Entonces, acepte la Dádiva de Dios en Cristo Jesús; y luego, si lo acepta en fe genuina, arrepiéntase de sus pecados, pida ser bautizado en el Nombre del Señor Jesús (conforme a Hechos 2:38; 8:16; 10:48; y 19:5), para el perdón de sus pecados, y recibirá el Don del Espíritu Santo, Su Vida obrando obediencia a Su Palabra a través de nuestras vidas.

Que Dios prospere Su Palabra en usted. Amén.