lunes, 17 de abril de 2017

¿ESTAMOS VOLVIENDO A UN TOTAL OSCURANTISMO –VOLUNTARIO- DE LA IGLESIA?

A
yer, al término de una serie de servicios a lo largo de tres días (viernes, sábado y domingo), salí prácticamente descontento y hasta amargado por cuanto, obstante que las dos prédicas anteriores me habían impartido luz o claridad para apreciar la Sangre de nuestro Señor Jesucristo (como única manera de Dios para permitirnos allegarnos de vuelta a Él, perdonados nuestros pecados, juntamente con todos los favores que se desprenden o parten del sacrificio de nuestro Señor en la cruz), en esta ocasión no pude sino criticar conceptos propios de una interpretación privada, lo que hice saber al evangelista enviándole un mensaje a través de este medio del facebook.


Eran ya horas de la noche cuando, con mi esposa, nos disponíamos a retornar a casa tras el servicio o culto realizado y, camino a casa, ya solo porque mi esposa había quedado en casa del pastor quién había organizado la campaña de tres días, y por quién Dios sabe tengo mi mejor consideración y respeto, consideré mirar hacia el cielo para ubicar la luna y, para mi sorpresa, ésta estaba totalmente oculta. La noche anterior, no siendo mi costumbre, había advertido que la luna estaba en cuarto creciente o, al menos, así lo interpreté (no recordando este proceso o fases de la luna); por lo que le dije a mi esposa que, de ser así, para la noche siguiente seguramente ésta mostraría una luna completamente llena, mostrándonos –quizá- que la iglesia estaba en crecimiento, bendecida y próspera en la Palabra, el carácter de Dios para manifestar en un mundo cada vez más adverso a Dios (el Hermano Branham tuvo la gracia para tipificar a la Iglesia Universal con la LUNA que, en ausencia del Señor Jesucristo, el Sol de Justicia, es la que ahora comparte reflejando Su Luz, la Palabra, el Evangelio del Reino de Dios). Sin embargo, a la noche siguiente del domingo 16, por alguna razón volví a mirar al cielo y, para mi sorpresa y personal reflexión, no vi la luna por ningún lado: estaba totalmente oscurecida. Lo que sucede es que había mal interpretado el progreso o fase de la luna pues, lo que realmente había sucedido la noche anterior, era que la luna no estaba en cuarto creciente sino, por el contrario, en cuarto menguante para, finalmente, terminar ya el domingo por la noche en una luna totalmente oscurecida.

No queriendo ser dogmático respecto a símbolos, por lo que no trato de compartir ninguna enseñanza, pero mi sentir, debo decir que el ver una luna totalmente oscurecida fue más que una mera coincidencia para mí, lo que asumí como una señal, acaso de que la Iglesia pasa por su peor momento al darle más crédito a los dichos, enseñanzas y mandamientos de hombres que a la Biblia e, igualmente, al creer en interpretaciones privadas y erróneas, fueras de contexto,  de muchos ministros quienes realmente nunca fueron llamados para servir a una Iglesia hambrienta de Dios y Su justicia, de Su poder y santidad, de piedad o temor de Dios e ira contra toda forma de pecado y apariencia de piedad. En Mateo 24, el Señor nos enseñó que habrían señales en el cielo y, para ser honrado, yo creo que Él se refirió a señales que habrán de acontecer con relación a Israel, no exactamente con relación a la Iglesia Gentil; sin embargo, por aquello que una profecía pudiera tener hasta más de una aplicación, no dudo que pudiera igualmente aplicarse esta profecía con relación al pueblo gentil; motivo por lo cual, y con mucho temor (porque no quisiera presumir o pretender revelación alguna), creo que mi reflexión o meditación pudiera tener sustento Escritural para afirmar lo que creo, que la Iglesia está pasando por su peor momento en su experiencia con Dios y la pureza de Su Palabra, pervirtiéndola, pervirtiendo la práctica y cómo deberíamos conducirnos en congregación, en un servicio, y en el diario vivir a la luz de las enseñanzas apostólicas.

He visitado muchas iglesias, y la mayoría de ellas me han parecido como centros recreacionales o clubs sociales, lugares de esparcimiento como para satisfacer el apetito de un gozo legítimo pero, lamentablemente, a través de formas que nunca podrán sustituir el verdadero gozo que solo puede ser logrado en nuestra experiencia con Dios, con Su sola Palabra, sin interpretaciones antojadizas y hasta descabelladas y que, tristemente, casi siempre son recibidas hasta con beneplácito por un pueblo que presumo o asumo ignora la Biblia, dándome la impresión que nunca la han leído, por lo que permiten toda clase de adefesio, error y profanación por parte de ministros impíos y miserables quienes trafican con la Palabra y las almas de miles y, seguramente, millones de personas. He visto supuestos cristianos que, hasta en su vestir, claramente demuestran el desconocimiento del pudor que Dios demanda de quienes profesamos fe y piedad; y no solo entre las mujeres quienes, por lo general, usan pantalones bien ceñidos a sus cuerpos, provocando la mirada por lo menos perpleja de los miembros de una iglesia local; y hasta escotes bien pronunciados mostrando prácticamente sus pechos al descubierto, al desnudo, cuando tales partes deberían estar reservadas para el deleite en el matrimonio; sino que, ahora, hasta a hombre vistiéndose con modas hasta afeminadas, peinados que dan la impresión que, como muchas mujeres acomplejadas y sensuales, dan mucha atención al aspecto físico para parecer agradables a la mirada de los demás, casi prostituyéndose, en práctica conducta sodomita; y todo esto porque los hay pastores, maestros, evangelistas, misioneros, profetas y hasta apóstoles fraudulentos que no reprenden estas cosas sino que, por el contrario, como Balaam que enseñó a Israel a fornicar (prostituirse), son prácticamente sensuales o miopes para no discernir lo santo de lo vil e impuro. Y hay mujeres pastoras, cuando el apóstol Pablo claramente enseña que la mujer está prohibida a enseñar en una congregación y, en el colmo de la impiedad, hasta los hay mujeres que se hacen llamar “profetas”, ni siquiera “profetizas”, pero “profetas”. ¡El colmo! Y lo peor de ello es que profetizan vanidad e impiedad, siendo ellas mismas impías o faltos de temor a Dios.

Sí, estamos en el peor momento de la Iglesia pero, porque Él prometió una Iglesia gloriosa, sin mancha y sin arruga, que no habrá sido manoseada por los antojos de un hombre (o mujer), que manifestará Su gloria poco antes del retorno del Señor, el Novio, por Su Novia, conforme a las profecías del apóstol en 1 Corintios 15:51-58 y 1 Tesalonicenses 4:13-18, y conforme al programa de Dios a través de un genuino ministerio quíntuple: apóstoles, profetas, evangelistas, y pastores y maestros:

12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,
13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;
14 para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,
15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,
16 de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.

Sí, de todas formas, y en medio de tanta miseria, hay una Iglesia predestinada para manifestarlo a Él, creyendo y rindiendo todo su ser a la Palabra, porque Le ama y teme, porque Le cree y confía en cada Palabra que salió de Su bendita boca a través de Sus santos profetas y apóstoles de la antigüedad. Recordemos, ¡Dios no cambia! Por lo que, si usted no manifiesta a Dios o, a lo sumo, no ve Su manifestación en su vida y la de los suyos, en su iglesia, proceda a preguntarse por qué y, seguramente, que usted concluirá que el problema radica en que puso su confianza en cualesquier cosa menos en la Palabra de Dios, y en su desobediencia. Recuerde, creer en Dios es creer en Su Palabra, si no es así, nos estamos engañando y, al final del camino, probablemente nos estaremos lamentando pero muy tardíamente. ¡Hoy es el día de salvación!


La gracia de Jesucristo sea con todos ustedes. Amén.

viernes, 7 de abril de 2017

Divorcio solo por causa de fornicación o prostitución


3 Entonces vinieron a él los fariseos, tentándole y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?
4 Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo,
5 y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne?
6 Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.
7 Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla?
8 El les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así.
9 Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.
Mateo 19:3-9

E
n un mundo inmaduro respecto a compromisos y, por ende, prácticamente fornicario, viendo a nuestros jóvenes (y hasta adolescentes) fornicar ya con naturalidad, y casi con la complicidad de los padres, sea por ignorancia o porque no tuvieron más argumentos para reconvenir a sus hijos para no ceder a esa práctica hoy recibida con naturalidad en un mundo que no ve en esto un acto que, además que Dios reprueba, mal forma el carácter de nuestros adolescentes y jóvenes para tornarlos en los irresponsables de mañana. Cierto, muchas veces ellos no tienen otra opción para considerar porque, no bien emergen conscientes en este mundo, ya hay todo un entorno nocivo con pornografía en todos los niveles y formas, lo que se agrava con ver a muchos padres de familia fallar al voto matrimonial, adulterando, lo que hace que nuestros adolescentes y jóvenes tengan en poco la seriedad del pacto matrimonial, el hacer compromiso para respetarse el uno al otro (el joven a la joven) hasta antes del matrimonio. Todos éstos valores se vienen perdiendo, y aun con dificultad inclusive entre jóvenes de hogares cristianos cuando, porque nosotros los padres fallamos en compartirles el consejo de Dios desde temprana edad, para justamente instruirles en su camino (Proverbios 22:6),  es por ello que ellos crecen prácticamente sin discernir o juzgar como indebidos y pecaminosos el acto sexual previo al matrimonio.

Sin embargo, la realidad es que ya existen hogares próximos al divorcio, y esto incluye a hogares que se precian de ser cristianos, que confiesan amar a Dios y creer Su Palabra. De mi pequeña experiencia, sea que el tema lo enfoquemos para un hogar de incrédulos como para un hogar de supuestos creyentes cristianos, al final resumo que una de las razones por las que ya se van “cocinando” la posibilidad del divorcio es por una evidente inmadurez, lo que hace que una de las partes (sino ambas) exija ser atendida en sus caprichos, pero no en razones racionales e inteligentes. Trabajé con amigos diversos y, como es de esperarse, algunos de ellos parecían ufanarse de sus logros con las chicas, para adulterar con ellas, siendo ellos casados. Conocí a uno poco menor que yo y, cuando compartía sus logros con jovencitas, parecía que eso lo enaltecía a él cuando, en verdad, él se estaba mostrando cual un vergonzoso inmaduro uno que, aun casado y con hijos, no lograba asumir debidamente el rol de casado, de esposo y padre. Dios quiere que seamos felices sin embargo, a menos que atendamos a Sus instrucciones y mandamientos, juntamente con Su gracia, no lo podremos ser, y toda la vida la pasaremos fallando en nuestros proyectos de vida e, inclusive, en el matrimonio, por inmaduros, porque nunca procedimos a prepararnos para esa edad madura en que necesariamente se tiene que estar preparados para asumir responsabilidades, y en tal preparación que, inclusive, se soporten pruebas que intenten resquebrajar la unidad matrimonial.

Pero, como lo declaró el Señor Jesús en la cita que uso para esta nota, la única causal para el divorcio es la fornicación. Por lo general, cuando escuchamos la palabra fornicación rápido entendemos por ello una relación sexual antes del matrimonio; en realidad, así ha quedado establecido en la mente de la mayoría de personas y que por ello, cuando dos personas se casan, el sacerdote o pastor pregunta a la concurrencia que si hay impedimento para que estas dos personas se unan en matrimonio, que lo digan o callen para siempre, lo que se dice en la probabilidad de que una de las partes se halle comprometida con otro(a) en noviazgo o, en el peor de los casos, que ya esté casado(a) o unido(a) a otra persona, por lo que el ministro no procedería a casarlos. Esto es una práctica durante el ritual matrimonial. Sin embargo, cuando el Señor habla aquí de fornicación, usa la expresión griega porneía que se traduce tanto como fornicación, adulterio y prostitución; y de hecho, ustedes podrán reconocer que esta última es la palabra que da origen a la palabra pornografía que, según el Diccionario de la Real Lengua Española, en su primera y tercera acepción, significan:

1.   f. Presentación abierta y cruda del sexo que busca producir excitación.
3.  f. Tratado acerca de la prostitución.

Leamos igualmente esta definición que hallé en la web:

La palabra pornografía viene etimológicamente de la unión de dos palabras griegas: πορνογ (porne) que representa: cortesana-prostituta-promiscua y ράφος (grafía) que se entiende como: escritura-descripción, es decir representa la descripción por medio de la escritura de lo que sucedía en la intimidad de las prostitutas.

Ahora, ¿cómo es que se visten la mayoría de las mujeres? ¿No se visten provocativas, atractivas, sensuales, excitantes, aun siendo casadas? Si la sensualidad o el verse atractivas es la forma para hallar esposo, ¿por qué tan luego se casan siguen la mayoría de mujeres casadas vistiéndose atractivas, codiciables, excitantes, como pretendiendo ser aun solteras y, lo que es más delicado, capturando la atención de otro hombre además de la de su esposo? Es una conducta propia de una prostituta, y es algo en que deberían meditar para desistir de ello porque, en realidad, esa es la conducta que, por lo menos en lo que respecta a la mujer, está propiciando las rupturas matrimoniales o de pareja, cuando muchas parejas viven en concubinato. Y es la cultura en la que hoy vivimos, y muchos se vanaglorian. Si el Señor, en aquel tiempo, trató a Su generación de “perversa y adúltera” (Mateo 12:39; 16:4); ¿cuánto más será la nuestra, en este siglo XXI?

Yo soy de la firme convicción que no solo la mujer que vende su cuerpo por necesidad para satisfacer el placer del hombre es una prostituta, pero el hombre igualmente es un prostituto porque, tan igual que la mujer vende su cuerpo por un breve tiempo para satisfacer esa demanda de placer en el hombre, el hombre paga por ese placer y, lo que es peor, cuando esta pasión se alimenta con pornografía, luego esa demanda de sexo se transforma en adictiva para buscar nuevas y más viles formas que satisfagan esa demanda de placer ahora envilecida. En consecuencia, la necesidad que parece ser una razón para la prostituta, igualmente lo es para el hombre en busca de satisfacer la demanda de su sexo mal educado, prostituyéndose, lo que mella la dignidad de todo hombre, tanto como lo hace con la dignidad de una mujer.

Sin embargo, cierto aquí no se está considerando que la esposa sea o llegue a ser una prostituta para dar lugar a la causal para el divorcio pero, como lo fue en tiempos del Señor, en el contexto de esa cultura donde había algo de pudor en las mujeres, algo de dignidad para no rebajarse al nivel de una prostituta para buscar la atención de otro hombre fuera de su marido, fuera de su esposo o compañero, de lo que se está tratando es del pudor de una mujer, de cómo ellas se visten, de cómo ellas se atavían hoy, y que es en lo que deberían cuidarse y cuidar para evitar el resquebrajamiento de los matrimonios. Nosotros, los hombres tenemos mucho de culpa en esto porque hemos celebrado y dado como naturales y correctos que nuestras mujeres se vayan prácticamente desvistiendo a lo largo de los años y decenios. Hasta los años 20 del siglo XX, las mujeres aún se vestían con faldas y vestidos hasta por debajo de sus rodillas, no muy ceñidos al cuerpo, y con escotes debajo del cuello moderados, nada pronunciados; pero luego, por los años 60, hemos visto a una Marilyn Monroe que cautivó incluso la atención del presidente de su país, John F. Kennedy, casado por cierto, por la manera en que se vistió, sensualmente. Y, desde entonces, y mucho antes, siempre han sido las “estrellas” del teatro, del cine y hoy la televisión las que han dictado la moda del vestir de las mujeres (vale decir, ¡prostitutas!) para, como ellas, parecerse igualmente atractivas. Hoy, la sensualidad ha llegado a tal límite que, inclusive, hombres han cedido a esa sensualidad de la mujer para pretender parecer como mujeres, siendo hombres: los homosexuales y, como con ellas, la raíz siempre ha sido inmadurez lo que, entre otras cosas, manifiesta capricho, histeria, celos, crímenes.

Bien dijo el Señor: "Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró [fornicó, prostituyó] con ella en su corazón." (Mateo 5:28.

¿Quieres un matrimonio o un eventual hogar condenado al fracaso? ¿No? Entonces, prepárate para el matrimonio, no llegues a esta etapa de la vida como quién va a la aventura, de paseo, o como quién juega a la ruleta, porque el fin siempre es amargo cuando llega el divorcio, y más cuando se tienen hijos, quienes son los que “pagan por los platos rotos”. ¡Piénsalo! ¡Medítalo!

Así, si tú aun no estás casado, te sugiero o aconsejo que busques a Dios, que Él te guíe en la decisión a tomar: la mujer a quién debas escoger para esposa, o al hombre a quién debas aceptar por esposo; y, por último, aun si no quisieras considerar a Dios en tu consejo (algo de lo cual te anticipo te vas a lamentar), por lo menos plantea la necesidad del compromiso, que tu unión a una mujer o viceversa esté basado en compromisos, en comprometerte a amar a la persona a quién te unes y que, para ello, para que no medien imprevistos o sorpresas, conozcas bien a la persona de quién estás interesado o interesada, porque es necesario que se conozcan para que, cuando estén unidos en matrimonio, puedan soportarse el uno al otro, porque se conocen y han aceptado soportarse en toda circunstancia. La mayoría de divorcios, aun si no es por razón de fornicación que es el caso que se trata aquí, es por razón de intolerancia (incompatibilidad de caracteres, dice la norma legal), porque ambos no se soportan, y esto porque, cuando ya unidos en matrimonio o como pareja, recién allí fueron conociéndose y reconociendo, en el terreno, que él o ella no era la persona que creían amar: es que nunca se conocieron.

¿Eres tú, mujer, causa para el divorcio por el argumento expuesto aquí, por tu manera de vestir atractiva a los demás hombres? Te recomiendo que te arrepientas o cambies de manera de ser por bien de tu matrimonio y, si tuvieras hijos, mucho más por ellos. ¿O eres tú, hombre, causa para el divorcio porque miras a las otras mujeres para codiciarlas en tu corazón, adulterando, fornicando o prostituyendo con ellas y porque, como toda prostituta, pretextas igualmente tener una necesidad sexual insatisfecha, propio de la inmadurez? Igualmente, te recomiendo que te arrepientas. De mi pequeña experiencia concluyo que, si no somos capaces de llevar adelante nuestros matrimonios, luego no seremos capaces para prosperar en ninguna otra empresa de la vida. ¡Piénsalo!


La gracia de Jesucristo sea con todos ustedes. Amén.

martes, 28 de marzo de 2017

ERRORES DOCTRINALES DEL REV. WILLIAM M. BRANHAM

C

ongregué en varias iglesias locales creyentes del ministerio del Rev. Branham, aproximadamente poco más de 30 años y, a raíz de una amarga y perpleja experiencia con el último de los ministros con quién estuve quién, prácticamente, nos decepcionó al considerar una “revelación” que supuestamente le llegó (él lo atribuyó a Dios) para tomar a otra mujer como esposa, estando ya casado con una buena mujer cristiana, lo que causó que muchos dejáramos la iglesia, resolví no congregar en iglesia alguna, mientras hacía un esfuerzo por meditar las sola Escrituras. Y fue, durante este tiempo de lectura de mi Biblia, que mis observaciones a algunas enseñanzas del Rev. Branham fueron madurando, juzgándolas de erróneas, fuera de contexto, inexistentes o sin fundamento puramente Escritural. Yo ya tenía algunas observaciones desde años antes pero, por razón de que reputaba este ministerio de profeta, y que honradamente debo admitir que recibí buena enseñanza sobre doctrinas que aún hoy siguen siendo fundamento de mi pequeña fe, como el Bautismo en Agua en el Nombre del Señor Jesucristo, la Unidad de Dios, y otros, temía estaría procediendo torpemente contra un ungido de Dios; pero, e incluso por los mismos principios que el Rev. Branham defendió y fueron el argumento de justicia sobre el cual fundó su ministerio, me vi en la necesidad de cuestionar algunas de sus enseñanzas, mismas que paso a listar aquí para beneficio de quién las quiera considerar para beneficio de sí mismo; entendiendo que, y en palabras del Apóstol Pablo, “nada podemos contra la verdad, sino por la verdad.” (2 Corintios 13:8):

1.            En el sermón La Estatura del Varón Perfecto, el Rev. Bramham confunde virtud por poder, para decir que tras el fundamento de la fe uno debería manifestar el poder del Espíritu Santo, tan igual como el Señor como cuando poder salió de Él para sanar a aquella mujer con flujo de sangre. Sin embargo, hay que aclarar que en 2 Pedro 1:5-7, Escritura que sirve para este sermón, no se usa la expresión griega dynamis que es la que significa poder, sino aretē que se traduce como virtud, significando un aspecto propio del carácter que allí se describe, desde fe hasta el amor.

2.           El Rev. Branham contradijo la profecía del Señor cuando él dijo que Su cuerpo no podía estar más de 72 horas bajo tierra, aduciendo que a las 72 horas un cuerpo se corrompe, para interpretar la Escritura de “Tu cuerpo no verá corrupción”, contradiciendo lo que el Señor dijo en Mateo y Marcos que, igual a Jonás que estuvo tres días y tres noches en el vientre del gran pez, Él estaría también tres días y tres noches en el corazón de la tierra, lo que no ocurre entre un viernes de crucifixión y un domingo por la mañana (además, las Escrituras no nos declaran que Jesús haya resucitado un domingo por la mañana), por lo que esta enseñanza es contraria a la profecía dada por el Señor y que, además, no permite que la cuenta de días y noches se cumpla tal y como el Señor lo dijo, contradiciendo así incluso la enseñanza que, a este respecto, se da en la mayoría de iglesias y confesiones.

3.           El Rev. Branham declaró que Lot fue juez en Sodoma, cuando las Escritura en Génesis 19 no lo precisa, sino que solamente declara que los residentes de Sodoma dijeron “Vino este extraño para habitar entre nosotros, ¿y habrá de erigirse en juez?” (Génesis 19:9), pero no que Lot fuera juez.

4.           El Rev. Branham enseñó que Abraham y Sara fueron rejuvenecidos para el advenimiento de Isaac aduciendo que, en tal estado de vejetud, ellos no habrían podido engendrar, concebir y dar a luz al hijo prometido, pero Génesis 21:2 y 7 dicen que tanto Abraham y Sara eran viejos cuando Isaac nació: “Y Sara concibió y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le había dicho.” “Y añadió: ¿Quién dijera a Abraham que Sara habría de dar de mamar a hijos? Pues le he dado un hijo en su vejez.” Lo que claramente nos da a entender que, tanto Abraham como Sara, fueron viejos para cuando Isaac nació, lo que hace aún más glorioso el hecho de este milagroso advenimiento.

5.           El Rev. Branham hizo referencia a un proceso de adopción, para sus enseñanzas sobre Adopción, que habría sido una práctica en el Antiguo Testamento pero, cuando busco el concepto adopción mediante mi concordancia, yo no veo esta experiencia tal como el profeta lo explica, sino solamente el acto de adoptar en Esther 1:5; y, cuando en el Nuevo Testamento el apóstol habla acerca de adopción, él se refiere a esta adopción cuando el creyente recibe el Espíritu (Santo) de Adopción (Romanos 8:15), luego para hablar de la adopción de nuestros cuerpos (v. 23), la adopción de que fueron objeto los israelitas (9:4) y, probablemente a semejanza de ellos (Israel), la adopción de hijos mediante la redención  por medio de Jesucristo (Gálatas 4:5 y Efesios 1:5); pero, a lo largo de estas citas, nada que se parezca al proceso de Adopción tal como lo enseñó el Rev. Branham.

6.           El Rev. Branham enseñó que en la pirámide de 2 Pedro 1:5-7, entre afecto fraternal y amor (agapo) está el Espíritu Santo, como un requisito para avanzar hacia el amor (agapo); sin embargo, de mi lectura, lo más consciente y honrado posible, concluyo que el Espíritu Santo se recibe tras la fe (Romanos, Gálatas, Hebreos), y que nadie podría avanzar ni hasta afecto fraternal sin siquiera tener el Espíritu Santo; por lo que no me parece acertado que el profeta coloque el Espíritu Santo entre afecto fraternal y amor (agapo), salvo para indicar que, obstante que es responsabilidad del creyente añadir cada una de estas virtudes después de la fe (dado por gracia), cierto es que en todo tenemos necesidad de ser guiados y asegurados que vamos por buen camino mediante el Espíritu Santo, porque no dudo que haya un falso afecto fraternal y amor (agapo), tanto como está profetizado que para este tiempo final hay en la iglesia apariencia de piedad.

7.           El Rev. Branham enseñó que uno nace con dones y llamamiento, y que uno tiene esta dotación de Dios aún sin haberse arrepentido, interpretando fuera de contexto la Escritura de Romanos 11:29: “Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios.” Porque, cuando uno lee esta cita Bíblica en su contexto, lo que allí se dice no es respecto del arrepentimiento de la persona, del creyente o no creyente, sino que allí se dice que Dios no se arrepiente de haber llamado y dado dones a Israel.

Seguidamente, algunas citas donde el profeta hace esta declaración motivo de mi observación:

30  La Biblia dice: "Dones y llamamientos son sin arrepentimiento." Usted nace con estas cosas. ¿Cree usted en preordenación? ¿Para todos? Las cosas son preordenadas de Dios. Jesucristo fue preordenado para ser el Hijo de Dios en el jardín del Edén. ¿Lo creen? "Tu simiente herirá la cabeza de la serpiente."   50-0227 – DIOS EN SU PUEBLO

12 Después pensé: “Si solamente podría llegar a donde estaban estos dos hombres principales, que habían hablado en lenguas y habían dado la interpretación”. Eso estaba ardiendo en mi corazón, lo deseaba tanto. Bueno, como les he explicado anteriormente acerca de un don que uno utiliza. Uds. saben, los dones y llamamientos son sin arrepentimiento, uno los tiene toda su vida ¿ven?, uno nace con esas cosas, si son dones de Dios. Así que siempre, desde pequeño, siempre me ha sucedido, y hay gente que me han conocido toda la vida y saben que es la verdad. Bueno, pensé si. . . No sabía qué era, yo lo llamaba visión, pero no sabía qué era en verdad. Pero pensé: “¡Si solamente podría hablar con ellos!” Y el Espíritu que estaba en el edificio se sentía como el genuino Espíritu de Dios. 65-0118 – LA SIMIENTE DE DISCREPANCIA

205 Un don de Dios es alguna manera que uno tiene para hacerse a un lado. Y dones y llamamientos son por la predestinación de Dios. “Dones y llamamientos son irrevocables”. Uno nace con ellos. Es un pequeño cambio de velocidad en el que uno mismo se engrana, pero uno no puede pisar el acelerador. ¿Ven? Dios es el que tiene que operarlo. Uno mismo tiene que hacerse a un lado. 206 La fe de Uds. puede operarlo, no la mía; la de Uds. La mía sólo lo hace a un lado. Uds. crean con todo su corazón que Jesucristo vive hoy. 65-0120 - NO TE APOYES EN TU PROPIA PRUDENCIA

215 Ahora, yo no soy Él, pero soy Su siervo. Yo no creo que uno le imponga las manos a la gente y le dé dones. “Los dones y l l a m a m i e n t o s s o n s i n a r r e p e n t i m i e n t o”. E l l o s s o n predestinados, de Dios, para enfrentar la edad y el tiempo de esa edad. Cualquier estudiante de la Biblia sabe que esa es la verdad. Moisés nació justo a tiempo. Jeremías, a tiempo, todos los demás. Juan el bautista, a tiempo. Jesús llegó a tiempo. Y nosotros hemos llegado a tiempo. Esto es lo que debe suceder. 65-0427 – ¿CAMBIA DIOS SU MODO DE PENSAR?

Para quienes les incomode que haga esta declaración de fe: “creí, por eso hablé” (2 Corintios 4:13), les propongo discutir estas observaciones, lo más honrado posibles, con argumentos justos, esto es Bíblicos, que en todo la Verdad prime por encima de toda diferencia y que, si se me demuestra mi error, me harían un bien y estaría dispuesto a confesarlo públicamente; sin embargo, hasta aquí he dado a conocer mis observaciones inclusive a los Hermanos Branham, y otros ministros de renombre, y ninguno tuvo la sensibilidad de responderme o atender a mi consulta; por lo que creo estar en lo correcto por el argumento Escritural que creo estar usando aquí debidamente, tras haber meditado estas observaciones por regular tiempo.


 

sábado, 25 de marzo de 2017

Jesús del Nuevo Testamento es Jehová del Antiguo Testamento

E
l año pasado, como todos Uds. saben, lo cual está impreso y también el testimonio está en las cintas. Yo estaba sentado en un cierto lugar aquí en Indiana adonde el Señor Dios bajó y me habló, que, mi segundo ministerio estaba a punto de comenzar en el futuro cercano. Y allí fueron habladas a la existencia tres ardillas. Todos Uds. saben la historia, estoy seguro. De alguna manera, subiendo por el camino, mientras los demás muchachos se bajaron para cazar, tuve un sentir raro de volver a este lugar de nuevo. Era antes del amanecer, lluvioso, y ni aun sabía si podrían ellos cazar o no, pero yo deseaba llegar allí a ese campo. Ir de casería significa “salir solo para orar.” Y paré el carro y me bajé, crucé la carretera, y entré al bosque, y era antes del amanecer, y el alba era como gris.

Me había parado y había orado, como siempre, y le estaba diciendo a mi Padre que me proveyera lo necesario. Yo no creo en malgastar nada, ni en destruir; nunca en mi vida le he tirado a un pajarito ni a ninguna otra cosa no más para tirar al blanco. Lo que mato lo cómo, o se lo doy a alguien más que sí se lo come. Yo no creo en malgastar nada. Yo no creo en hacer esas cosas, porque no es correcto.
     Luego mientras di la vuelta y comencé a caminar por el caminito conocido al lado de un pasto y que cruza a un bosque en forma de una L, algo raro sucedió. En toda mi experiencia, nunca he tenido algo como esto. Miré hacia el pico del cerrito a mi izquierda de donde estaba parado, y allí, saliendo como de la copa del cerro, vi tres arcos iris. Y estaban como a la altura de treinta pies. Al principio miré y vi la luz y seguí caminando, porque pensé que era la salida del sol. Pero al pensar por segunda vez, no era hacia el sol, sino hacia el sur. Y otra cosa, el cielo estaba parejo, con nubes y lluvias, lloviendo por todos lugares. Y era el 25 de Agosto, el viernes pasado, Uds. saben cómo estaba lloviendo. Todo el cielo estaba nublado parejito.

Miré nuevamente, y allí estaban de nuevo, creciendo más alto y más alto, tres arco iris. Me quité el sombrero. Recosté mi rifle. Comencé a caminar hacia allá con mis manos en alto. Luego, como que algo me decía, “hasta allí no más.” Me iba a sentar para quitarme las botas, para ver si podía caminar un poco más cerca. Pero llegué hasta unas cuantas yardas de ello, entonces vi el color que tenía, como una neblina moviéndose, lloviznando. Me paré quieto por unos momentos porque esto estaba saliendo de la cumbre del cerrito. Me quedé viendo los tres arco iris (uno a la derecha, uno a la izquierda, y uno en el centro), se unían como en una olla. Sea lo que sea, pero tenía vida, estaba moviéndose y haciendo mociones. Me quedé parado mientras el alba estaba grisesito.

Volví y miraba otra vez, y clamé, “Oh Dios, ¿qué cosa quieres que Tu siervo conozca?” En ese instante el Espíritu de Dios bajó y dijo, “Jesús del Nuevo Testamento es Jehová del Antiguo Testamento; El únicamente cambió Su máscara de Espí­ritu a Hombre.” Eso fue confirmación ‘desde luego’ de mi mensaje de El; dándome a saber, asegurándome que estos treinta y un años no han sido en vano.

Al comenzar a acercarme, esto comenzó a menguar; entonces bajó y entró en esta cosa como una olla, y desapareció. Me acerqué más. Tenía miedo de llegar más cerca, porque El me había parado antes de llegar.

Volví y noté que la Luz, la manera que estaba brillando a mi favor, estaba exactamente en línea con el árbol adonde estaba sentado el año pasado, adonde aparecieron las ardillas. Como unos treinta y cinco o cuarenta minutos después bajé por el bosque y crucé por los arroyos y cosas, hasta llegar a este árbol que divide en cuatro direcciones (este, norte, oeste, y sur), cuatro ramas del árbol que salen. Me subí a esta rama y me senté en donde estaba sentado y me habló de la Escritura, “Más si a este monte dijeres, ‘Quítate.’” Y mientras estuve allí por un ratito, ya no pensando del arco iris, ya no lo tenía en mi mente. Estaba allí, y en este año ha sido muy malo para las ardillas, la caza de ardillas, todo está trazado, no hay ardillas.

Y pensé, “Aquí mismo es donde Dios me dio esas ardillas el año pasado, que los hablase a la existencia.” Nuevamente me quité el sombrero, y dije, “Señor Dios, Tú todavía eres el mismo Jesús. Todavía eres Dios.”
     Y algo me dijo, “¿Cuántas necesitas esta vez?”
     Yo dije, “Igual como la otra vez, el límite.” Entonces dije, “Tendré este límite antes de las diez hoy mismo.” Y tan raro como parezca, en ese momento yo estaba en un lugar muy infestado de mosquitos donde había muchos mosquitos, un pantano. Y un mosquito muy grande vino para picarme muy cerca del ojo y dije, “Ni un solo mosquito me molestará hoy,” yo no tenía ningún repelente ni nada. Y antes de pensarlo, dije, “El sol brillará dentro de treinta minutos.”

Y apenas había dicho eso, cuando detrás de mí, una ardilla exactamente como la del año pasado, joven, roja, saltó en una rama como a setenta metros y comenzó a ladrar. Di la media vuelta. A esa distancia tan larga, apenas podía ver su ojito por el telescopio. Simplemente le tiré, eso es todo. Ni estaba bien apuntado, cuando mucho estaba sobre la ardilla. Y la bala dio exactamente en todo el ojo, igualito como la otra vez.

Continué caminando por el bosque. Y exactamente faltando tres minutos para las diez, maté la tercera ardilla, exactamente como el año pasado, exactamente lo mismo, faltando tres minutos para las diez. Dios siendo mi Juez solemne, ni un solo mosquito aun me zumbó todo el día, y eso fue en un lugar donde hay toneladas, me supongo, si se pudieran pesar. Y yo ni vi ni oí uno solo. Estaba escuchando para ver si los oía. Y oí un zumbido y pensé, “Por allí está uno,” y me puse a oír y era un camión, allá muy lejos en la carretera. Y a exactamente treinta minutos de aquel tiempo, el sol salió fuerte y brillante.

Luego volví al lugar. Y yo había estado pensando, que cuando dije “límite,” que eso significaba cinco ardillas, lo cual es el límite en Indiana. Pero me acuerdo del año pasado, cuando El me pidió cuantas necesitaba para una comida, yo dije, “tres,” maté exactamente las tres. Entonces ayer fui otra vez, iba hacia el mismo lugar de nuevo, y algo me dijo, “No vayas a cruzar el camino.”

Y exactamente a las diez, perfectamente en punto, a las diez en mi reloj, yo maté el límite de Indiana, la quinta ardilla. Quiero que noten que hubo tres arco iris, y hubo tres cosas que se hablaron, tres ardillas obtenidas. Hubo tres cosas, tres ardillas para las diez, no hubo mosquitos, y el sol brillaría en treinta minutos. Y hubo tres para dar testimonio de eso. El Hermano Banks Wood, mi hijo Billy Paul, y su hijo David, para dar testimonio de esto.

Cuando vi esos tres arco iris, como lo ancho de esa columna de fuego, el Ángel del Señor, pero hubo tres que terminaban en Uno. ¡Oh, cuánto alentó eso a mi corazón! El saber que Dios, Jesús no es simplemente un hombre como la gente cree que Él es, simplemente un profeta, como la idea moderna de hoy piensa que Jesús es solamente un profeta. Él es Jehová del Antiguo Testamento hecho carne y habitó entre nosotros. Y aquello en verdad me alentó. Cuando pensando en ese tema, que Dios es buscado por tanta gente.

Ahora, hay gente que se llaman “La Unidad” o más bien, “Solo Jesús.” Yo no estoy de acuerdo con ellos en su teoría. Tampoco estoy de acuerdo con el grupo trinitario que dice que existen tres dioses distintos, los trinitarios extremos. Pero yo creo que los tres, Padre, Hijo, y Espíritu Santo, son Uno, que son tres oficios de un solo Dios. Que Él vive en la Paternidad, en la Columna de Fuego; Él vivió en el Hijo, en Jesucristo; y ahora vive en el Espíritu Santo, en Su iglesia. El mismo Señor Jesús que fue hecho carne y habitó entre nosotros, está con nosotros hoy, entre nosotros, en la forma del Espíritu Santo.

¡De todas las experiencias! Cuando primeramente voltié y vi, pensando primero que podría ser el sol asomándose por una nube en alguna parte, pero era antes del tiempo del sol. Y cuando voltié de nuevo y vi que no era una luz, sino eran arco iris. Y luego cuando miré y vi eso, fui completamente entorpecido.
     Y alguien me dijo, “¿No sentiste como que querías gritar?” No, yo no sentí como gritar. Esas experiencias nunca dejan a uno como con ganas de gritar, simplemente lo hacen a uno sentir anclado, simplemente adonde uno sabe que hay algo que le dice, es un sentir satisfecho.

Ahora, esas cosas son la verdad. Yo sé que tenemos cosas que se dicen, y cosas muchas veces que la gente dice, “Oh, yo sentí esto y aquello.” Yo no creo en esas cosas. Yo no puedo responder por eso. Yo solamente puedo responder por las cosas que sé que son la verdad. Y Dios Todopoderoso, que conoce y escribió esta Biblia, yo soy Su siervo, Él sabe que eso es la verdad.
Piense de esto, que en el día en que estamos viviendo, un poco antes de la venida del Señor, Jesús dijo que “habrían señales en los cielos y en la tierra, cosas grandes, platillos voladores, proyectiles, confusión de tiempo, angustia entre las naciones, y espantosas cosas sobre la tierra.” Y estamos viviendo en ese día para ver esas cosas.


Porción tomada del mensaje titulado El Mensaje De Gracia, predicado por el Hermano William M. Branham, un domingo  27 de agosto de 1961, en el Tabernáculo Branham, en Jeffersonville, Indiana, EEUUA

Jehová, muriendo, para redimir

No otra persona, ¡pero Dios mismo!

131 Ahora, Dios no puede ser tres personas, tres Dioses. Tampoco puede Jesús ser Su propio Padre, en uno. ¿Ven? Así que, ¿ven Uds.?, eso hace a ambos radicalmente errados.
132 Ahora, y ahora si Uds. tan sólo se fijan, no hay lugar...Si nosotros tenemos tres Dioses, somos paganos. Ahora, nosotros sabemos eso.
133 Como el Judío me dijo a mí en una ocasión, cuando yo estaba hablando con él, dijo: “¿Cuál de ellos es su Dios? ¿Cuál es su Dios; el Padre, el Hijo, o el Espíritu Santo? ¿Cuál es el suyo?”
Y yo dije: “Pues, no hay tres Dioses”.
134 El dijo: “Ud. no puede cortar—cortar a Dios en tres pedazos y dárselo a un Judío”.
Yo dije: “No, señor”. Yo dije...
135 Cuando John Rhyn había sido sanado de ceguera, allá en Fort Wayne, Uds. saben; y este rabí aquí en Mishawa-...o a Fort...Benton Harbor. El dijo: “Ud. no puede cortar a Dios en tres pedazos y dárselo a un Judío”.
136 Yo dije: “Ciertamente que no. Yo no lo hago”. Yo dije: “¿Rabí, sería duro para Ud. creer a los profetas?”
El dijo: “No”.
137 Yo dije: “En Isaías 9:6, ¿de quién estaba él hablando: ‘Un Niño nos es nacido, un Hijo es dado, será llamado Consejero, Dios Fuerte, Príncipe de Paz’?”
El dijo: “Ese era el Mesías”.
Yo dije: “Entonces, rabí, ¿qué relación tendrá el Mesías con Dios?”
El dijo: “El será Dios”.
138 “Eso es lo que pensé”. ¿Ven? Ahora, ¿ven Uds.?, eso es exactamente correcto. Eso es lo que El es. Y así que yo dije: “Dígame ahora dónde falló Jesús en cumplir exactamente lo que el profeta dijo que El haría”. Y él comenzó a llorar y a caminar alrededor. Yo dije: “Por medio de Eso, John Rhyn tiene su vista”. ¿Ven?
Y él dijo: “¡Lejos esté de Dios tener un hijo!”
139 Yo dije: “El gran Jehová cubrió con Su sombra a una mujer, como el profeta dijo que El lo haría, y creó una célula de Sangre. Y por medio de esa célula de Sangre es de donde vino el cuerpo de Cristo”.
140 “Mire, en el Antiguo Testamento, Rabí”, dije yo, “cuando un hombre iba a hacer una ofrenda, él llevaba un cordero. El sabía que él había quebrantado los mandamientos de Dios, así que él llevaba un cordero. El confesaba sus pecados, y se mataba a este cordero. Mientras el...estando sus manos sobre el cordero; su confesión de que él sabía que debería de morir por su pecado, pero el cordero estaba tomando su lugar. Y la célula de sangre fue rota; y él sujetaba al corderito con su mano hasta que él sentía que su pequeña vida salía de él, y se ponía tieso. Luego el sacerdote, por supuesto, tiraba la sangre sobre el—sobre el fuego, el altar de bronce de juicio”.
141 Entonces dije yo: “Ese hombre, entonces, él salía de allí, sabiendo que el cordero había tomado su lugar, pero él salía con el mismo deseo que él tenía cuando él entró, ¿ve?, porque eso no podía quitar el pecado. ¿Ve? Pero, entonces, en este caso: ‘El que tributa este culto, limpio una vez, no tiene más conciencia de pecado’. Allí, había una ofrenda hecha cada año. Pero”, dije yo, “ahora está este tiempo, ‘el que tributa este culto, limpio una vez, no tiene más conciencia de pecado’. Porque...”
142 “Mire, Rabí. En la hemoglobina, esa pequeña vida que empieza en la célula, la cual viene del sexo del macho, a la hembra. Y ella produce el huevo; pero, una gallina puede poner un huevo, pero si no ha estado con el ave macho, nunca va a salir del cascarón”.
143 Y yo dije: “Entonces Dios, el más grande que llenó todo tiempo y espacio, descendió a ser un pequeño germen en el vientre de una mujer”. Y luego yo dije: “Cuando somos salvos hoy...Jesús no era Judío ni Gentil, porque el huevo sólo produjo la carne. La Sangre tenía la Vida. Así que nosotros—nosotros somos...La Biblia dice: ‘Somos salvos por la Sangre de Dios’. ¿Ve?, El no era Judío ni Gentil; El era Dios. Por lo tanto, ¡cuando nosotros venimos al altar y ponemos nuestras manos, por fe, sobre Su cabeza, y sentimos el quebrantamiento y agonía en el Calvario, y confesamos nuestros pecados, que estamos errados, y que El murió en lugar de nosotros!”
144 “Entonces, ¿ve Ud.?”, dije yo, “la sangre de ese cordero no podía regresar sobre éste, la sangre que...La célula fue rota, y la vida que fue soltada, al romper esta célula de sangre del cordero, no podía regresar sobre el adorador, porque era una vida animal, y no coincidiría con la vida humana”.
145 “Pero esta vez, cuando esa célula de Sangre fue rota, no era solamente un hombre. Esa era la Vida de Dios, que fue soltada. Y cuando el adorador pone sus manos, por fe, sobre el Hijo de Dios, y confiesa sus pecados; no la vida de otro hombre, sino la Vida de Dios regresa a este hombre, la cual es Vida Eterna. La palabra Zoe, la cual es traducida, la propia ‘Vida’ de Dios. Y El dijo que El nos daría Zoe, Vida Eterna, y ahora nosotros somos hijos e hijas de Dios. Allí lo tiene”.
146 Yo dije: “¿Ahora qué es? Es Dios, condescendiendo. El vino, primero; ‘ningún hombre podía tocarlo a El’, porque el hombre había pecado. Entonces El descendió en un cuerpo, ‘para poder probar el pecado...para tomar el pecado’. ¿Ven?, El, la única cosa que Dios podía hacer, para ser justo, era hacerlo de esa manera”.
147 Por ejemplo, ¿qué si yo tuviera la jurisdicción de esta audiencia esta mañana, como la que Dios tenía sobre la raza humana, y yo dijera: “El primer hombre que mire a ese poste, muere”, y Tommy Hicks lo mira? Ahora, por ejemplo, yo tomo a Carl-...“Hermano Carlson, Ud. muera por él”. Eso no sería justo. Yo diría: “Leo, Ud. es mi secretario; Ud. muera por él”. Eso no sería justo. “Billy Paul, mi hijo, muere tú por él”. Eso no es justo. La única manera en que yo puedo ser justo, es tomar su lugar yo mismo.
148 Y eso es lo que Dios hizo. El, Dios, es un Espíritu. Y El creó...El, El cambió Su forma. Debería ser impresionante, para la gente, el pensar en el pequeño Jehová. El podía haber venido, como un hombre adulto, pero El vino a un pesebre, sobre un montón de estiércol. El pequeño Jehová, llorando como un bebé. El pequeño Jehová, jugando como un niño. El pequeño Jehová, carpintero, como un trabajador. El pequeño Jehová, en la adolescencia. Jehová, colgado entre cielos y tierra, con montones de babas de borrachos y escupidas de soldados sobre Su
rostro. Jehová, muriendo por Sus hijos. Jehová, muriendo, para redimir; no otra persona, ¡sino Dios mismo! ¿Ven?, Dios, ese era Su oficio. ¿Por qué? El está tratando de volver al corazón del hombre.
149 Ahora, nosotros no lo podíamos tocar a El, Allá. Aquí, lo tocamos a El con nuestras manos. ¿Ahora qué hizo El, por medio del ofrecimiento de ese cuerpo? El llegó a ser Jehová en nosotros. Nosotros somos partes de El. En el Día de Pentecostés, la Columna de Fuego misma se hizo estallar, y lenguas de Fuego se asentaron sobre cada uno, mostrando que Dios estaba repartiéndose El mismo entre Su Iglesia.
150 Entonces, hermanos, si tan sólo podemos juntarnos, ¡y juntar Eso! Entonces tenemos a Jehová en la plenitud, cuando nos reunimos. ¿Pero cómo podemos, cuando éste está hablando en lenguas y recibió el bautismo, éste; y luego manteniendo esta lengua de Fuego acá, y éste? Juntémoslo.                 
151 Cuando Dios, en el Día de Pentecostés, descendió, y la Biblia dice: “Lenguas de Fuego se asentaron sobre cada uno de ellos”. Y ellos...“Lenguas, como Fuego”, lenguas. Era esa Columna de Fuego repartiéndose Ella misma y dividiéndose Ella misma, entre la gente, para que fuéramos hermanos. “En aquel día vosotros conoceréis que Yo estoy en el Padre, el Padre en Mí; Yo en Mí, y vosotros en Mí”. Y, nosotros, nosotros somos uno. Nosotros somos uno, no divididos.
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Porción tomada del sermón La Deidad Explicada, predicado por el Hermano Branham, en Chicago IL,  Martes  61-0425B


martes, 28 de febrero de 2017

El Diezmo

¿Es un mandamiento para la Iglesia de Jesucristo, la Iglesia del Nuevo Testamento?

La palabra diezmo deriva del hebreo asár, que significa dar el diezmo, tomar o dar una décima parte, décimo, diezmar, diezmo.

L
a práctica del diezmo se remonta hasta días del patriarca Abraham (Génesis 14.20), 400 años antes que la ley fuese dada al pueblo de Israel y, dos generaciones después, en días del patriarca y nieto Jacob (Génesis 28.22). En esta ocasión, Jacob hizo voto o promesa a Dios de darle el diezmo bajo la condición de ser –previamente- prosperado:

E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir,
Y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios.
Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.
Génesis 28.20-22

En Génesis 31:13, Jehová recuerda a Jacob su voto: “Yo soy el Dios de Bet-el, donde tú ungiste la piedra, y donde me hiciste un voto. Levántate ahora y sal de esta tierra, y vuélvete a la tierra de tu nacimiento.”

Tras libertar Dios a Israel del yugo egipcio, camino a la tierra prometida, Dios dio leyes a Israel, y una de estas leyes fue la Ley del Diezmo (Deuteronomio 14.22-29). Debemos resaltar que el diezmo era la décima parte de TODO el producto del grano que rendía el campo cada año (v. 22); pero igualmente, si llevar el diezmo resultaba gravoso por razón de la distancia, el israelita estaba instruido a llevar el equivalente de ese diezmo vendido al lugar donde Jehová Dios escogía para poner Su Nombre (v. 24), donde debía comprar vacas, ovejas, vino, sidra o cualquier cosa que deseara para comer delante de Jehová, su Dios, él y toda su familia (v. 26).

Al final de cada tres años, en el Año del Diezmo, Israel estaba instruido a compartir el diezmo con el levita, quien no tenía parte ni heredad (tierra) en Israel, y con el extranjero, el huérfano y la viuda de aquella ciudad. Así, los que reclaman –hoy- los diezmos en las iglesias deben cuidar de cumplir con esta ordenanza del Año del Diezmo.

El diezmo era algo sagrado, santo o dedicado a Jehová, consagrado a Jehová (Levítico 27.30-32); pero, a la vez, entregado a los hijos de Leví o levitas, era la heredad de ellos, por cuanto a ellos no se les permitió tener herencia o posesión de tierra como al resto de las tribus de Israel (Números 18.21 y 24). Luego, los levitas debían separar el diezmo de los diezmos para presentar delante de Jehová como ofrenda mecida (v. 26). Igualmente, los ministros que exigen el diezmo a la grey están obligados a cumplir con separar el diezmo de todos los diezmos que reciban, “Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos [los puntos o toda la ley]” (Santiago 2.10).

En Malaquías 3.6-12, Dios reprende a Israel por incumplir con las ofrendas y diezmos, recordando que era parte de TODA la ley que Dios prescribió a Israel como fundamento de un pacto, que ellos serían bendecidos siempre y cuando cumplían con todos los mandamientos y ordenanzas prescritos. En el versículo 10 se dice: “Traed todos los diezmos al alfolí…” La palabra alfolí se traduce del hebreo otsár, que también se traduce como depósito, almacén, bodega, granero, tesorería, tesoro; por lo que el diezmo NUNCA debería ir a manos de un misionero, profeta, evangelista o pastor y maestro; sino –en todo caso- ser depositado en una caja, arca o urna dentro de una iglesia local o, si es depositado en el banco, a una cuenta bancaria a nombre de la iglesia, y no de ningún hombre o mujer, tal como lamentablemente viene sucediendo en ya muchos casos por razón de la ignorancia del pueblo, lo que está hace que muchos se estén enriqueciendo, haciendo mercancía del Evangelio.

Igualmente, deberíamos hacer una acotación aquí que, durante el ministerio del Señor Jesús, y siendo TODOS súbditos de la ley (Gálatas 4.4), nunca vemos que se haya pedido o recibido diezmo de los que creían al Evangelio, sino únicamente ofrendas, porque hubiera sido contraproducente e ilegal duplicar este concepto del diezmo cuando, conforme a la ley, ya existía un sacerdocio que recibía los diezmos del pueblo.

A lo largo de los 4 evangelios no leemos mandamiento o testimonio de que el creyente hubiera diezmado al Señor Jesús, sino únicamente ofrendado voluntariamente y, a lo largo del libro de los Hechos y cartas apostólicas, ese fue el espíritu con que se procedió a ofrendar, voluntariamente y, salvo en el libro de los Hebreos capítulo 7, donde se hace referencia al diezmo solo para magnificar la figura de Melquisedec, a quien Abraham dio los diezmos de todo, no hay sustento para una doctrina en el sentido de diezmar en la iglesia del Nuevo Testamento, no leyendo en ninguna parte del diezmo como un mandamiento explícito.

Cierto, el Señor Jesús declara que “el obrero es digno de su salario” (Lucas 10.7; Mateo 10.10 y 1 Timoteo 5.17-18), pero aquí el salario es la manutención que se le da al obrero en la casa donde es recibido aunque, por el testimonio que se desprende de las iglesias gentiles,  pudiera haber una ofrenda en dinero.

“Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio.” (1 Corintios 9.14)

Pablo declara que recibió salario (no diezmo) de “otras iglesias” para servir a los corintios (2 Corintios 11.8).

Finalmente, dos Escrituras que dan luz para entender que no se anhela obispado (profeta, misionero, evangelista o pastor y maestro) por dinero, son 1 Timoteo 3.3 y Tito 1.7, donde se habla de los requisitos para el obispado:

No dado al vino, no pendenciero, NO CODICIOSO DE GANANCIAS DESHONESTAS, sino amable, apacible, NO AVARO [FRAUDE].

Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, NO CODICIOSO DE GANANCIAS DESHONESTAS.

¿Ven ustedes? Aquel que pretendía un cargo de obispado en la iglesia debía ser un empresario o negociante o, a lo sumo, un trabajador, alguien quien ya tenía una renta por su trabajo u ocupación, dándonos a entender que nadie debe aspirar un cargo por necesidad. Es más, cuando los apóstoles fueron llamados al ministerio por el Señor, ellos dejaron sus faenas diarias y recursos con los que se ganaban el sustento, DEJÁNDOLO TODO POR CAUSA DEL EVANGELIO.

“Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos?” (Mateo 19.27; Marcos 10.28 y Lucas 18.28)

Y todos sabemos que –por lo menos- Pedro, Andrés su hermano, Jacobo hijo de Zebedeo y Juan su hermano fueron pescadores de profesión.

En días del Profeta Samuel, Israel pidió al profeta para tener un rey tan igual como las otras naciones lo tenían, aun cuando Jehová Dios era Rey para ellos (1 Samuel 8); sin embargo, y porque persistieron en este pedido, Dios les permitió tener un rey conforme al corazón de ellos (capítulos 9 y 10), tras lo cual el Profeta Samuel les recordó que, una de las exigencias de este rey, sería la de recibir diezmos del grano, viñas y rebaños para dar a sus oficiales y a sus siervos (1 Samuel 8:9-18), además del diezmo que ya debían a Dios conforme a la ley. Para los días del Señor, ya bajo el dominio romano, los tributos se hicieron más gravosos porque, además del diezmo y las ofrendas conformes a la ley, y el diezmo que se le debía al rey judío (Herodes), ellos también tributaban a Roma; en medio de este estado de cosas, ¿habría sido conveniente, saludable, inteligente, justo reclamar OTRO DIEZMO al pueblo creyente del Evangelio? NO; y, por lo mismo, durante los días del Señor y el libro de los Hechos, y específicamente entre los creyentes de origen judío, nunca se vio la figura del diezmo en la práctica de los cristianos de entonces.

Cuando el Evangelio se predicó a los gentiles, siendo que algunos creyentes judíos fallaban en no entender el Evangelio en la pureza de Su gracia, se pretendió imponerles la circuncisión a los gentiles como parte de la práctica cristiana pretextándoles que, sin ello, “no podéis ser salvos” (Hechos 15.1), a lo que el Apóstol Pablo y Bernabé se opusieron con firmeza. Discutido esto y otros casos que afectaban la fe entre los gentiles entre los  apóstoles y ancianos en Jerusalén, tras lo cual se determinó no imponer ninguna carga a los gentiles excepto que a abstenerse de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; y es de resaltar que en ningún momento se ordenó a los creyentes gentiles a diezmar, como tampoco vemos en ninguna de las cartas del Apóstol Pablo, e incluso en las cartas de los apóstoles del “Evangelio de la Circuncisión” (Santiago, Pedro, Juan y Judas), la figura del diezmo como un mandamiento para los creyentes de Jesucristo, la Iglesia del Nuevo Testamento.

En 1 Juan 5.3, el Apóstol Juan nos dice: “…y Sus mandamientos no son gravosos”, difíciles de soportar, no son una carga; y esto es lo que muchos ministros provocan al exigir diezmos a los creyentes en sus iglesias, tratándolos de “ladrones” cuando, por circunstancias adversas, los tales no están en condiciones si quiera de ofrendar ignorando voluntariamente, inclusive, la consideración de la ley para con los súbditos israelitas que no podían diezmar por razón de su pobreza.

En definitiva, no creo que el diezmo sea un mandamiento para observarse en la Iglesia de Jesucristo, del Nuevo Testamento y que, para la manutención de los ministros (misioneros, evangelistas, pastores y maestros), siempre que los tales sirvan a tiempo completo, las ofrendas deben ser suficientes para ese cometido, como creo que fue la práctica en la iglesia del primer siglo e, incluso, del segundo siglo, tal como lo relata Justino Mártir:

“El día domingo se reúnen todos aquellos que viven en las ciudades y en las aldeas, y se lee una porción de los escritos y las biografías de los apóstoles, hasta donde el tiempo permite. Cuando se termina la lectura, el que preside da un discurso en el que amonesta y exhorta a que se deben de imitar esas cosas tan nobles. Después nos ponemos todos de pie para orar unánimes. Al terminar la oración, como ya hemos dicho, nos presentan el pan y el vino y se ofrece el agradecimiento, y la congregación responde con ‘Amén.’ Luego el pan y el vino se distribuyen a cada uno, de lo cual todos participan, y los diáconos les llevan a los ausentes. Luego LOS PUDIENTES Y LOS QUE TIENEN EL DESEO, CONTRIBUYEN VOLUNTARIAMENTE Y ESTA COLECCIÓN SE ENTREGA AL QUE PRESIDE, DE DONDE ÉL AYUDA A LOS HUÉRFANOS, LAS VIUDAS, LOS PRISIONEROS Y LOS EXTRANJEROS CON NECESIDAD”.

Como bien nos lo refieren muchos ministros que han estudiado el tema, esta práctica la heredó la Iglesia de la Iglesia Católica que, tras hacer alianzas con los reyes de entonces, se constituyó en una iglesia ávida de poder mundano o terrenal y, en su afán mórbido por seguir acumulando riquezas, no escatimó recurso alguno llegando, incluso, a pedir dinero por indulgencias o el perdón de pecados. Tras el oscurantismo, y con el advenimiento de una iglesia protestante contra prácticas contrarias a las Escrituras que se habían introducido en la Iglesia, lamentablemente esta práctica del diezmo continuó tiempo después hasta hoy. Sin embargo, y por lo expuesto en ya muchos estudios, algunos realmente sobrios y sacados del contexto en que figura la palabra diezmo en las Escrituras y, específicamente en el Nuevo Testamento, podemos concluir que el diezmo no es una ordenanza para usted que congrega en una iglesia cristiana y que, si vuestro pastor se atreve a increparle de “ladrón” por razón de no dar el diezmo a Dios, sepa usted que Dios no le reclama diezmo alguno a usted ni a ningún cristiano, sino el ofrendar con espíritu de conciencia, conforme se propone en el corazón pero, igualmente, consciente de las necesidades en una iglesia local, y en la necesidad de sostener a nuestros ministros, a genuinos ministros. Sepa usted que, quien reclama diezmos pretextando que le estaríamos robando a Dios, él es quien le está robando a usted, abusando de su ignorancia en las Escrituras.

¡Paz!


La gracia de Jesucristo sea con todos ustedes. Amén.